El problema de que no nos quieran como queremos que nos quieran

Aprender a reconocer nuestras emociones para mejorar nuestras relaciones

El amor también necesita un lenguaje para ser comprendido. (CC)

Mi padre siempre me decía que el principal problema del mundo éramos los seres humanos y nuestra incapacidad de convivir efectivamente entre nosotros mismos. “Y el problema es cada vez mayor, porque cada día somos más y vivimos por más tiempo“, me decía papá.

Cuánto razón tenía mi viejo. Pudiéramos pensar que nuestros principales problemas son el costo de la vida, la pobreza, el hambre, la miseria, la inflación, salud, educación, desempleo, seguridad, fronteras, migración, falta de oportunidades, inequidad, diferencias religiosas, las guerras, y un largo etcétera, ¡pero no! Nuestro principal problema como seres humanos, es la relación entre nosotros mismos.

Nuestros vacíos emocionales, los traumas que arrastramos desde la niñez, los malos ejemplos, las malas influencias, el descuido que nos afectó, la falta de reconocimiento, el no saber reconocer o identificar nuestras emociones y por lo tanto, mucho menos saber cómo administrarlas, el bullying y la falta de empatía de nuestros hermanos o compañeros, en fin, la principal enfermedad de la sociedad mundial de hoy día no es física, no es el cáncer, ni el alzheimer, ni la hipertensión o la diabetes, ¡no! es la SALUD MENTAL.

Y dentro de los graves problemas que nos afectan a todos como seres humanos en las relaciones con nuestras parejas, hijos, padres, hermanos, jefes, compañeros de trabajo, clientes y relacionados, está uno de los peores: el problema de que no nos quieran como queremos que nos quieran.

Gary Chapman es un pastor Bautista nacido en Carolina del Norte, Estados Unidos, en 1938. Tiene 88 años de edad y en 1992 escribió un libro titulado “Los cinco lenguajes del amor“, donde sostiene una tesis del amor entre las parejas, pero que aplica también en las relaciones humanas de todas las áreas de la vida, basado fundamentalmente en sus años de experiencia como consejero matrimonial, para ayudar a resolver situaciones entre familias.

Dice Chapman en su obra, que el amor se expresa en lenguajes, como los idiomas. Imagínense ustedes lo difícil que sería para una mujer de China que solo habla mandarín, enamorarse de un hombre brasileño que se comunica en portugués. Esto sin entrar en detalles de las diferencias culturales, religiosas, económicas, sociales y de toda índole. Solo mantengamos la atención en el idioma. ¿Cómo podrían comunicarse efectivamente, si ella habla mandarín y él portugués?

Así mismo pasa en el amor. Dice el pastor Gary Chapman que hay cinco lenguajes del amor: 1.- Palabras de afirmación (decir “te amo, te quiero, eres importante para mí, doy gracias a DIOS porque estás en mi vida…”) 2.- Tiempo de calidad (te dedico mi tiempo y toda mi atención para ti y tus situaciones) 3.- Dar regalos (Proveer con atenciones materiales y objetos que te demuestren cuánto te quiero) 4.- Actos de servicio (Soy tu asistente, tu sirviente, y te atiendo con mucha dedicación y cuidado) 5..- Toque físico (besarte, abrazarte, hacerte el amor, añoñarte y acariciarte)

Muchas veces también necesitamos reconocimiento, atención, y que nos hagan sentir importantes, y el lenguaje del amor que demandamos, viene de los vacíos que tuvimos en nuestra infancia y que afectaron nuestra autoestima o dependiendo de situaciones de las que fuimos testigos, que nos marcaron profundamente, sin ser nosotros los protagonistas o responsables directos.

Chapman en su obra también nos invita a comprender que muchas veces, el lenguaje del amor que demandamos recibir no es el mismo que solemos ofrecer, y eso no está mal, simplemente tenemos que reunirnos con nosotros mismos y reconocerlo, preguntarnos qué queremos, qué sentimos, qué necesitamos, para saber reconocer nuestros sentimientos y emociones y saber qué pedir y cómo trabajar para conseguir que nos den el lenguaje del amor que queremos recibir y ofrecer el que la otra persona también quiere, demanda y necesita.

Pero el asunto es de doble vía. También debemos conversar con la otra persona y además de hacerle saber cómo queremos que nos quiera, tenemos que comprender que ese otro ser humano, también tuvo carencias y situaciones de vida, que merece que nosotros podamos ofrecerle un lenguaje del amor, que quizás no sea el que estamos acostumbrados a dar, pero es el que esa otra persona necesita para sentirse distinguida, querida, importante, valiosa, plena y amada.

Por lo tanto distinguidos lectores, les pido en este día y a través de este escrito, que compren y lean el libro de Los cinco lenguajes del amor de Gary Chapman, para que hagamos empatía y empecemos a pedir que nos quieran como nosotros queremos que nos quieran, pero ojo, siempre sobre la base de que nosotros también queramos a las demás personas, como ellas necesitan, pidan y quieran ser queridas.

El autor es Comunicador Social y Ex Diputado (2010-2016).