El colmado total

Colmados, supercolmados y supermercaditos en sectores exclusivos de una ciudad que crece, respira y se asombra

De villas tradicionales a torres modernas en el Polígono Central. (Diario Libre/Samil Mateo)

Piantini conserva una estampa de lugar apacible. Esto también puede decirse de otros sectores más lejanos, como Los Cacicazgos y la Anacaona. Tengo una amable teoría: la paz es un plus cuando vives en un sector que tiene su impronta de delicia urbana. Para diseccionar otros enclaves, el lector me dirá que Arroyo Hondo tiene eso y agregará que los domingos —si lo vemos— Gazcue también está en paz.

El habitante de Piantini siente que está en medio de todo: esto es un plus desde el punto de vista de la estancia. Un agudo observador pudiera darnos el detalle: hay colmados en Naco y Piantini, y la respuesta es que este negocio típico de los dominicanos —donde confluye la gente— puede hallarse diseminado por toda la geografía nacional. Podemos encontrarlo en todas las ciudades y en importantes enclaves urbanos. Con una profundidad notable, esto lo pudo notar el antropólogo Gerald F. Murray cuando hizo su investigación hace ya más de diez años.

En una ocasión histórica, invitado por el banquero Mario Dávalos, Gerald F. Murray vino al país para hacer un estudio sobre el colmado. Esta investigación está en un importante libro que lleva por título El colmado, una exploración antropológica del negocio de comidas y bebidas en la República Dominicana, realizado por Fondomicro, Fondo para el Financiamiento de la Microempresa (1996). Tenemos colmados en todas partes de la ciudad. Debemos indicar que, en los pueblos, tenemos una “institución económica” anterior al colmado y al supermercado: el ventorrillo.

Según datos de la Presidencia de la República, “en República Dominicana existen más de 65,000 colmados activos, según estimaciones recientes de asociaciones de comerciantes e instituciones del sector, como la Federación Nacional de Comerciantes y Empresarios de la República Dominicana (FENACERD), aunque algunas proyecciones de distribución masiva y planes gubernamentales calculan una cifra que puede llegar hasta los 90,000 locales al sumar los más apartados en zonas rurales”. Distribución: suplen cerca del 72 % de los alimentos procesados y el 68 % de los productos agropecuarios del país. Servicio: el 64 % de estos establecimientos cuenta con servicio de entrega a domicilio (delivery) propio.

Para ahondar un poco más, alguien me preguntará: ¿hay colmados en Naco? Los llamamos los colmados visibles: esos que están en la noche, trabajando 24 horas al día. Tienen los conocidos deliveries, esos muchachos que en un motor sirven para llevar los productos del colmado a las casas. No tenemos un estudio antropológico para conocer la vida y el modus operandi de estos servidores. Se da un fenómeno interesante en Piantini: la existencia de unos supermercados pequeños, low cost, que sirven para tener a todo el mundo abastecido.

La ciudad de Santo Domingo evoluciona de una manera notoria. Es entendible que los sectores que, en las pasadas décadas, eran simplemente importantes, con el tiempo se hayan convertido en nodales para la experiencia urbana. Podemos decir que la ciudad ha cambiado en los últimos treinta años. Los sectores han evolucionado de una manera singular: nuevas torres, nuevas casas y una vasta proliferación de comercios: restaurantes, bancos y plazas. La ciudad de la Era de Trujillo no es la nuestra. Tampoco la ciudad anterior a la Era, digamos, antes del huracán de San Zenón. Nuestros padres vivieron de una manera más simple, sin todas estas torres.

Fundado en 1959, el sector de Naco posee una especie de fisonomía clásica. Esta se levanta entre opciones para el ciudadano capitalino. En el caso de Piantini, se da el fenómeno de que, en los años 1990 y 2000, este comenzó a desarrollarse aceleradamente. Hoy el avance de estos sectores es visible para todos los habitantes de la ciudad. Vemos crecimiento en todas partes.

De manera orgánica, los habitantes de la ciudad tienen una suerte de historia con Naco y Piantini: allí hay restaurantes muy visitados cualquier día de la semana. Las torres de Naco y las de Piantini vinieron a darle otra fisonomía a una ciudad en busca de puntos neurálgicos. Se le llama Polígono Central en términos arquitectónicos, lugar donde confluyen otros sectores. Limitan con Piantini el Ensanche Paraíso y La Julia y, al oeste, el sector Evaristo Morales.

Si profundizamos en el tema, me parece necesario indicarlo: en los años noventa, este Piantini ya daba señales de lo que terminaría por convertirse: en casas que entonces eran necesarias se podía apreciar una piscina donde las losetas azules estaban rameadas con amables diseños clásicos. Al parecer, este detalle, como los tejados mamey —anaranjados, vamos— de algunas viviendas, puede verse como nimio, pero ahí es donde está una prueba que luego siguió conformando un sector residencial importante, con señales características. Los habitantes del Piantini de aquellos años pueden corroborarlo: el sector ha evolucionado.

En las viviendas del Piantini original, al inicio, antes de su desarrollo de torres, podía apreciarse una atención al detalle en las edificaciones, típicas de una opción que implicaba una inversión detallada en la arquitectura. De modo casuístico, Piantini se convierte así en un sector de casas elaboradas de acuerdo con un plan, algo que relatan ahora los grandes edificios. Alguien me dirá que diga algo sobre los grandes proyectos, las enormes torres de los alrededores: el tema es que la ciudad no se detiene y tiene en estos sectores las colindancias necesarias para darle una fisonomía que cambiará con los años. La ciudad ha crecido hacia arriba y continuará haciéndolo en las próximas décadas.

Si nos enfocamos en las metas de ciertos quintiles, habitar en estos dos sectores, Naco o Piantini, puede decirse que constituye una aspiración nodal de los habitantes de la gran ciudad. Alguien me dirá que los dos sectores tienen un nivel de presencia que también se le debe a un enorme desarrollo inmobiliario que no se detiene.

Al sur de Piantini bulle la avenida 27 de Febrero, donde se tiene una importante cantidad de negocios de toda índole. Es justo destacar algunas plazas a las que se puede ir en Piantini, al tiempo que otros se dedicarán a decir que lo esencial de esta zona es la manera en que sus habitantes pueden acceder a los puntos neurálgicos del centro de la ciudad. Están a ley de un solo paso de todo.

El autor es mercadólogo, escritor y melómano nacido en 1974.