RD: dinámica económica y vulnerabilidades frente a un entorno global incierto, 2020-2026

Trayectoria de la economía dominicana 2020-2026

Eficiencia del gasto público y reformas energéticas como pilares de la sostenibilidad fiscal. (PEXELS)

La economía dominicana ha atravesado, entre 2020 y 2026, uno de los períodos de mayor volatilidad macroeconómica de las últimas décadas. La pandemia de COVID-19 provocó una contracción histórica de la actividad económica en 2020, seguida de una rápida recuperación en 2021. Posteriormente, la economía enfrentó un nuevo conjunto de desafíos asociados al incremento mundial de los precios de los combustibles y los alimentos, el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales, las tensiones geopolíticas y una mayor incertidumbre sobre el comportamiento de la economía mundial.

La trayectoria de los principales indicadores permite observar con mayor precisión esta transformación. La inflación pasó de 5,6 % al cierre de 2020 a 8,5 % en 2021 y 7,8 % en 2022, antes de descender a 3,57 % en 2023 y 3,35 % en 2024. En 2025 volvió a aumentar hasta 4,95 % y, en agosto de 2026, alcanzó 5,13%, ligeramente por encima del límite superior del rango meta del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), establecido en 4% ± 1 punto porcentual. (IMF)

El comportamiento de las tasas de interés muestra igualmente dos etapas claramente diferenciadas. Durante la pandemia, la política monetaria adoptó una postura expansiva destinada a sostener la liquidez, el crédito y la recuperación. A partir de finales de 2021 y durante 2022, el BCRD inició un proceso de normalización monetaria para enfrentar las presiones inflacionarias. La Tasa de Política Monetaria llegó a 8,50 % al cierre de 2022, para posteriormente iniciar un ciclo de reducciones que llevó la tasa a 5,75 % en diciembre de 2024. En 2025 se mantuvo en 5,25% y durante 2026 ha permanecido en ese nivel. (Banco Central)

El tipo de cambio también ha mostrado una depreciación gradual del peso dominicano frente al dólar. El promedio anual del mercado cambiario pasó de aproximadamente RD$57,1 por dólar en 2021 a RD$61,52 para la compra en 2025. Esta evolución no debe interpretarse aisladamente: el comportamiento de las exportaciones, el turismo, las remesas, la inversión extranjera directa, las reservas internacionales y las condiciones financieras internacionales también inciden en el mercado cambiario. (IMF)

A esta dinámica se suma el comportamiento de los precios internacionales del petróleo. El precio promedio del WTI pasó de US$39,16 por barril en 2020 a US$68,13 en 2021 y US$94,90 en 2022. Posteriormente descendió a US$77,58 en 2023, US$76,63 en 2024 y US$65,39 en 2025. En 2026, sin embargo, la trayectoria mensual ha mostrado una elevada volatilidad, con valores del WTI que alcanzaron niveles superiores a US$100 por barril en determinados meses. (EIA)

Por tanto, más que hablar de una pérdida permanente de la dinámica económica, resulta más preciso describir el período como una sucesión de fases de contracción, recuperación, ajuste monetario y nueva incertidumbre externa.

Una economía sometida a varios choques simultáneos

La crisis sanitaria de 2020 produjo una ruptura abrupta de la actividad productiva. De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el PIB real dominicano se contrajo 7,9 % ese año. La recuperación fue particularmente intensa en 2021, cuando el crecimiento alcanzó 14,0 %, seguido de una expansión de 5,2 % en 2022. Posteriormente, el crecimiento se moderó a 2,2 % en 2023, se recuperó a 5,0 % en 2024 y descendió a 2,1 % en 2025, según las cifras más recientes del BCRD. (IMF)

El comportamiento de 2026 merece una lectura diferenciada. El IMAE registró un crecimiento interanual de 4,6 % en julio y de 4,5 % acumulado entre enero y julio. Esto sugiere una recuperación de la actividad durante el año, aunque todavía no permite afirmar cuál será el crecimiento anual definitivo. (Banco Central de la República Dominicana)

Inflación: del choque internacional a una nueva presión en 2026

Uno de los principales cambios experimentados durante el período fue el comportamiento de la inflación.

En 2020, el índice de precios al consumidor cerró con una inflación de 5,6 %. En 2021, el indicador aumentó a 8,5 %, impulsado por el incremento internacional de los combustibles, alimentos, materias primas y costos de transporte. En 2022, la inflación permaneció elevada, cerrando en 7,8 %.

El proceso de desinflación comenzó a hacerse más evidente durante 2023. La inflación cerró ese año en 3,57 %, mientras que en 2024 se redujo a 3,35 %. Este comportamiento permitió que el indicador se ubicara dentro del rango meta establecido por el BCRD. (IMF)

En 2025, sin embargo, la inflación aumentó nuevamente. El dato oficial de cierre fue 4,95 %, todavía dentro del rango de 3%-5 %, aunque muy próximo a su límite superior. En agosto de 2026 alcanzó 5,13 %, mientras la inflación subyacente se situó en 4,76 %. (Banco Central)

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El dato de 2026 requiere especial atención porque muestra que la desinflación observada entre 2022 y 2024 no constituye un proceso irreversible. El comportamiento de los combustibles, los alimentos, los servicios y otros componentes del IPC puede modificar nuevamente la trayectoria de los precios.

Tasas de interés: de la emergencia monetaria a la normalización

Durante la pandemia, el BCRD redujo las tasas de interés y aplicó medidas de provisión de liquidez para amortiguar el impacto de la crisis sobre hogares y empresas. En diciembre de 2020, la TPM alcanzó un mínimo histórico de 3,00 %.

En 2021 comenzó la normalización monetaria. La TPM aumentó a 3,50 % en noviembre y a 4,50 % en diciembre. Durante 2022, el proceso se intensificó y la tasa alcanzó 8,50 % al cierre del año. (Banco Central)

Este endurecimiento se trasladó gradualmente a las tasas bancarias. La tasa activa promedio ponderada de los bancos múltiples alcanzó 13,50 % al cierre de 2022, mientras la pasiva se situó en 9,93 %. (Banco Central)

A partir de 2023 comenzó una etapa de relajamiento. En diciembre de 2024, la tasa activa promedio ponderada de los bancos múltiples se situó en 15,05 % y la pasiva en 9,81 %, mientras la TPM cerró en 5,75 %. (Banco Central)

Durante 2025 se produjo una reducción adicional de las condiciones monetarias. La tasa activa promedio ponderada llegó a 13,68 % y la pasiva a 6,05 % hacia finales de ese año. En febrero de 2026, las tasas habían descendido a 13,27 % y 6,14 %, respectivamente. En agosto de 2026 se ubicaron en 14,08 % y 7,37 %. (Banco Central)

La relación entre la TPM y las tasas bancarias no es mecánica ni instantánea. El costo final de un préstamo depende también del riesgo crediticio, la estructura de fondeo de cada entidad, los plazos, las garantías, la competencia bancaria y las condiciones de liquidez.

Por ello, una reducción de la TPM no necesariamente se traduce de inmediato en una disminución proporcional de las tasas que enfrentan hogares y empresas.

Tipo de cambio: depreciación gradual y capacidad de absorción

El peso dominicano ha mantenido una trayectoria de depreciación gradual frente al dólar durante el período analizado, aunque con episodios de mayor volatilidad.

El FMI registra un tipo de cambio promedio de RD$56,5 por dólar en 2020, RD$57,1 en 2021, RD$55,0 en 2022, RD$56,0 en 2023 y RD$59,4 en 2024. Para 2025, el informe del BCRD sitúa el promedio del mercado cambiario en RD$61,52 por dólar para la compra y RD$61,99 para la venta. (IMF)

En septiembre de 2026, la tasa de referencia publicada por el BCRD se situaba alrededor de RD$59,17 para la compra y RD$59,46 para la venta. (Banco Central de la República Dominicana)

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La evolución cambiaria debe analizarse junto con la disponibilidad de divisas. República Dominicana cuenta con importantes fuentes estructurales de ingresos externos, entre ellas turismo, remesas, exportaciones e inversión extranjera directa. En 2025, las reservas internacionales brutas alcanzaron US$14.691,2 millones y la inversión extranjera directa US$5.032,8 millones. (Banco Central)

Petróleo: una variable externa con efectos internos

La República Dominicana es altamente sensible a los movimientos de los precios internacionales de los combustibles debido a su dependencia de las importaciones de hidrocarburos.

El petróleo constituye un canal de transmisión hacia la economía doméstica. Un aumento sostenido del crudo puede elevar los costos de transporte, producción y generación eléctrica y, dependiendo de la política de precios internos, generar presiones sobre el presupuesto público.

Los precios internacionales muestran claramente la magnitud de los cambios registrados en el período.

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La diferencia entre 2020 y 2022 es particularmente significativa: el precio promedio del WTI aumentó de US$39,16 a US$94,90 por barril. Posteriormente se produjo una moderación, aunque 2026 ha vuelto a mostrar episodios de elevada volatilidad. La serie mensual de la EIA registra valores del WTI superiores a US$100 por barril durante algunos meses de 2026. (EIA)

El vínculo entre petróleo, inflación, tasas y tipo de cambio

Los cuatro indicadores analizados no funcionan de manera independiente.

Existe una cadena de transmisión que puede resumirse de la siguiente manera:

Sin embargo, estas relaciones no deben interpretarse como automáticas. La magnitud del impacto depende de la duración del choque, las reservas internacionales, las expectativas de inflación, la política fiscal, las condiciones monetarias y la capacidad de las empresas para absorber costos.

¿Existe un estancamiento económico?

El concepto de "estancamiento secular", asociado en la literatura contemporánea a autores como Larry Summers y Kenneth Rogoff en distintos debates sobre crecimiento y estabilidad financiera, puede resultar útil para discutir los problemas estructurales de las economías avanzadas. Sin embargo, su aplicación directa a República Dominicana requiere cautela.

Los datos disponibles no muestran una economía dominicana estancada de forma permanente. Por el contrario, el país ha registrado durante las últimas décadas tasas de crecimiento superiores a las de numerosas economías de la región. El problema más reciente es diferente: la economía continúa creciendo, pero lo hace en un contexto internacional más incierto y con períodos de desaceleración.

El FMI señaló en 2025 que la economía dominicana mantiene fundamentos sólidos, aunque las condiciones financieras más restrictivas y la incertidumbre internacional afectaron la actividad durante finales de 2024 y el primer semestre de 2025. El organismo proyectó entonces una recuperación del crecimiento hacia 2026. (IMF)

Por consiguiente, es más apropiado hablar de desaceleración y vulnerabilidad ante choques externos que de una situación de estancamiento estructural.

Ocho factores que condicionan la dinámica económica

  • 8.1. Desigualdad y capacidad de consumo
    La distribución del ingreso influye en la estructura del consumo y el ahorro. Una economía con mayores diferencias de ingreso puede presentar patrones de consumo distintos entre grupos de hogares y diferentes niveles de acceso al crédito.

  • 8.2. Productividad y adopción tecnológica
    La productividad constituye uno de los principales determinantes del crecimiento de largo plazo. La inversión en tecnología, infraestructura, capacitación y capital humano permite aumentar la capacidad productiva sin depender exclusivamente de la expansión de los factores tradicionales.

  • 8.3. Condiciones financieras internacionales
    Las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos y de otros bancos centrales afectan las condiciones financieras globales. Cuando las tasas internacionales permanecen elevadas, las economías emergentes pueden enfrentar mayores costos de financiamiento y presión sobre sus monedas.

  • 8.4. Capacidad de asumir riesgos
    El costo del capital influye directamente sobre la decisión empresarial de invertir. Tasas elevadas pueden retrasar proyectos cuya rentabilidad esperada no sea suficiente para compensar el costo financiero.

  • 8.5. Inflación y expectativas
    Una inflación elevada y persistente puede deteriorar el poder adquisitivo y modificar las expectativas de hogares y empresas. Por esa razón, el anclaje de las expectativas inflacionarias constituye un elemento central de la política monetaria.

  • 8.6. Demanda de bienes de capital
    Cuando las tasas de interés aumentan, la adquisición de maquinaria, equipos e infraestructura financiada mediante crédito puede reducirse. Esto puede afectar la formación de capital y la productividad futura.

  • 8.7. Transformación tecnológica
    La digitalización y la automatización están modificando la estructura productiva. Para aprovechar sus beneficios, las empresas requieren inversión, trabajadores capacitados y un entorno regulatorio que facilite la innovación.

  • 8.8. Competencia y productividad empresarial
    La existencia de mercados competitivos favorece la eficiencia y la innovación. Por ello, las políticas de competencia, transparencia regulatoria y acceso al financiamiento son componentes relevantes de la estrategia de crecimiento.

El dilema de la política monetaria

El Banco Central enfrenta una tarea particularmente compleja cuando coinciden presiones inflacionarias y desaceleración económica.

Si la inflación aumenta, una respuesta posible consiste en mantener una postura monetaria más restrictiva. Esto puede contribuir a moderar la demanda y contener las expectativas de inflación, pero también puede encarecer el crédito.

Por el contrario, una reducción de las tasas puede favorecer el consumo, la inversión y el crédito, pero si se realiza cuando existen presiones inflacionarias importantes puede dificultar la convergencia de la inflación hacia la meta.

Durante 2025 y 2026, el BCRD ha utilizado medidas de liquidez además de la TPM. En 2025 se aprobó un programa de provisión de liquidez de RD$81,000 millones para canalizar crédito hacia sectores productivos, del cual se habían desembolsado aproximadamente RD$76,000 millones al cierre de ese año. (Banco Central)

La experiencia reciente demuestra que la política monetaria dispone de más instrumentos que una modificación de la tasa de referencia. La liquidez, el encaje legal, las operaciones de mercado abierto y las medidas macroprudenciales también forman parte del marco de política económica.

El papel de la política fiscal

La política fiscal adquiere especial importancia cuando la política monetaria enfrenta restricciones.

El objetivo no debe ser simplemente aumentar el gasto público, sino mejorar su composición y eficiencia. La inversión en infraestructura, capital humano, energía, transporte y servicios públicos puede generar efectos de mayor duración sobre la productividad.

En el caso dominicano, el FMI ha señalado la importancia de mantener la prudencia fiscal, reducir gradualmente las pérdidas del sector eléctrico y mejorar la focalización de los subsidios energéticos. (IMF)

El desafío consiste en lograr simultáneamente tres objetivos:

  1. Preservar la estabilidad macroeconómica;

  2. Proteger a los hogares más vulnerables;

  3. Mantener suficiente inversión pública para elevar la capacidad productiva.

Esto exige que el gasto público sea evaluado no solamente por su volumen, sino también por su impacto económico y social.

Panel de indicadores 2020-2026

Lectura general del período 2020-2026

El período puede dividirse en cuatro grandes fases:

  • Primera fase: choque pandémico — 2020
    La pandemia provocó una contracción severa de la actividad. La política monetaria respondió con una reducción significativa de las tasas y medidas de liquidez.
    Segunda fase: recuperación e inflación — 2021-2022
    La reapertura económica generó un fuerte crecimiento. Sin embargo, los problemas de las cadenas internacionales de suministro y el aumento de los precios de los combustibles y alimentos provocaron una inflación considerablemente superior a la meta.
    Tercera fase: desinflación y normalización — 2023-2024
    El BCRD mantuvo una postura monetaria restrictiva durante buena parte del período y posteriormente inició reducciones de la TPM. La inflación descendió hacia el centro del rango meta y la economía recuperó un ritmo de crecimiento cercano al potencial en 2024. (Banco Central)
    Cuarta fase: desaceleración y nuevas presiones — 2025-2026
    El crecimiento se moderó durante 2025, mientras la inflación volvió a acercarse al límite superior del rango meta. Durante 2026, los indicadores disponibles muestran una recuperación de la actividad, pero también un nuevo incremento de la inflación, que en agosto alcanzó 5,13%. (Banco Central)

La evolución económica de República Dominicana entre 2020 y 2026 no puede explicarse mediante un único factor. El período estuvo marcado por una sucesión de choques externos y respuestas internas que modificaron las condiciones de crecimiento, inflación, financiamiento y mercado cambiario.

La pandemia produjo una contracción histórica en 2020 y fue seguida por una recuperación excepcional en 2021. Posteriormente, el incremento de los precios internacionales del petróleo y otras materias primas generó una fuerte presión inflacionaria durante 2021 y 2022. La respuesta monetaria elevó significativamente las tasas de interés, contribuyendo posteriormente al proceso de desinflación.

Entre 2023 y 2024, la inflación regresó al rango meta y el crecimiento económico recuperó dinamismo. Sin embargo, 2025 evidenció nuevamente la sensibilidad de la economía dominicana frente a condiciones financieras restrictivas y a la incertidumbre internacional. El PIB creció 2,1 %, mientras la inflación cerró en 4,95 %. (Banco Central)

Los datos disponibles para 2026 muestran una economía que vuelve a ganar dinamismo. El IMAE creció 4,5 % durante enero-julio, pero la inflación interanual alcanzó 5,13% en agosto, superando ligeramente el límite superior del rango meta. Las tasas de interés bancarias, aunque inferiores a los niveles observados durante la fase más restrictiva del ciclo monetario, continúan siendo relevantes para las decisiones de consumo e inversión. (Banco Central de la República Dominicana)

El principal desafío hacia adelante consiste en preservar la estabilidad macroeconómica sin reducir innecesariamente las posibilidades de crecimiento. Esto requiere combinar una política monetaria coherente con la evolución de la inflación, una política fiscal responsable, mayor eficiencia del gasto público, fortalecimiento del sector eléctrico, inversión productiva y mejoras sostenidas en productividad.

La evidencia del período 2020-2026 sugiere, por tanto, que la economía dominicana mantiene capacidad de adaptación frente a choques externos, pero continúa expuesta a variables que no controla plenamente, especialmente los precios internacionales de la energía, las condiciones financieras globales y la evolución del dólar.

La fortaleza futura dependerá menos de evitar los ciclos económicos —algo difícil en una economía abierta— y más de aumentar la capacidad institucional y productiva para absorberlos. La estabilidad de precios, la solidez del sistema financiero, la acumulación de reservas, la inversión y la productividad serán elementos centrales para sostener el crecimiento en un entorno internacional caracterizado por mayor incertidumbre.


Bibliografía

Banco Central de la República Dominicana (BCRD). Informe de la economía dominicana, enero-diciembre 2021. Santo Domingo, República Dominicana. (Banco Central)

Banco Central de la República Dominicana (BCRD). Informe de la economía dominicana, enero-diciembre 2022. Santo Domingo, República Dominicana. (Banco Central)

Banco Central de la República Dominicana (BCRD). Informe de Política Monetaria, diciembre de 2023. Santo Domingo, República Dominicana. (Banco Central)

Banco Central de la República Dominicana (BCRD). Informe de la economía dominicana, enero-diciembre 2024. Santo Domingo, República Dominicana. (Banco Central)

Banco Central de la República Dominicana (BCRD). Informe de la economía dominicana, enero-diciembre 2025. Santo Domingo, República Dominicana. (Banco Central)

Banco Central de la República Dominicana (BCRD). Estadísticas monetarias, financieras, cambiarias y de precios. Consulta de series históricas 2020-2026. (Banco Central de la República Dominicana)

Banco Central de la República Dominicana (BCRD). Indicadores macroeconómicos. Consulta de septiembre de 2026. (Banco Central de la República Dominicana)

Fondo Monetario Internacional (FMI). Dominican Republic: 2025 Article IV Consultation. Washington, D.C., 2025. (IMF)

Fondo Monetario Internacional (FMI). Dominican Republic: Staff Concluding Statement of the 2025 Article IV Mission. 2025. (IMF)

U.S. Energy Information Administration (EIA). Spot Prices for Crude Oil and Petroleum Products. Series históricas WTI y Brent. (EIA)

El autor es economista.