Facilitación del comercio 2.0: de la eficiencia fronteriza a las cadenas de suministro confiables
Cómo la eficiencia aduanera impulsa las exportaciones hacia EE. UU.
El Comité Nacional de Facilitación del Comercio (CNFC) se ha consolidado como uno de los mecanismos de colaboración público-privada más importantes para la competitividad de la República Dominicana. Creado mediante el Decreto 431-17 para coordinar la implementación del Acuerdo sobre Facilitación del Comercio de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el CNFC ha evolucionado mucho más allá de una instancia de cumplimiento normativo. Hoy constituye un espacio estratégico para identificar obstáculos al comercio, coordinar reformas institucionales y construir las condiciones que permiten al país competir con mayor eficacia en la economía global.
Un elemento clave del éxito del CNFC ha sido su estructura de gobernanza, diseñada para asegurar que las decisiones sobre facilitación del comercio se construyan desde una verdadera corresponsabilidad público-privada. Por ley, el Comité está integrado por nueve ministerios e instituciones públicas directamente vinculadas al comercio transfronterizo y por nueve de las principales asociaciones empresariales relacionadas con las operaciones de importación, exportación, logística y servicios conexos. La Presidencia recae en la Dirección General de Aduanas (DGA), lo que ha permitido alinear la agenda del Comité con los procesos centrales de modernización aduanera, gestión de riesgo y coordinación fronteriza. A su vez, el sector privado elige entre sus propios representantes a la entidad que ejerce la Secretaría Técnica; AMCHAMDR fue elegida para esa función en 2017 y ha sido reelecta desde entonces, consolidando un rol de articulación, seguimiento técnico y continuidad institucional entre el Estado y el sector productivo.
Los resultados hablan por sí solos. En 2023, la República Dominicana notificó ante la OMC el cumplimiento del 100 % de los compromisos asumidos bajo el Acuerdo de Facilitación del Comercio acordado en Bali, un logro alcanzado por un número limitado de países a nivel mundial. Asimismo, en enero de 2026 el CNFC reportó un cumplimiento de 93 % de su plan estratégico anual, evidencia del compromiso sostenido con la mejora de los procesos logísticos y comerciales del país.
Sin embargo, el verdadero impacto del CNFC no puede medirse únicamente en términos de cumplimiento regulatorio. Su contribución más profunda ha sido ayudar a crear un entorno más predecible, transparente y eficiente para las operaciones comerciales. A través de sus distintas mesas de trabajo, el Comité ha impulsado iniciativas relacionadas con gestión de riesgo, ventanilla única de comercio exterior, horarios extendidos, inspecciones conjuntas, competitividad aérea, cadena de frío, zonas francas y gestión coordinada de fronteras. Estas acciones han generado mejoras tangibles para exportadores, importadores y operadores logísticos.
Entre los avances más relevantes destacan la interoperabilidad entre instituciones vinculadas al comercio exterior, la automatización de procesos a través de la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE), la implementación de horarios extendidos en puertos estratégicos, los programas de inspección conjunta y la adopción de modelos de gestión de riesgo que permiten liberar mercancías de bajo riesgo con menores niveles de intervención física.
Asimismo, herramientas como el Sistema de Información Regulatoria de la VUCE (SIRE VUCE) han mejorado significativamente la transparencia regulatoria al centralizar requisitos, formularios, costos y obligaciones aplicables a las operaciones de importación y exportación. Estas mejoras reducen incertidumbres, facilitan el cumplimiento y mejoran la experiencia de los usuarios del sistema de comercio exterior.
Estas transformaciones han contribuido directamente a la construcción de las bases institucionales necesarias para convertir a la República Dominicana en un Hub Logístico regional. Si bien la ubicación geográfica constituye una ventaja natural, un centro logístico exitoso requiere mucho más que proximidad a los mercados. Necesita coordinación entre puertos, aeropuertos, aduanas, agencias regulatorias, operadores logísticos y plataformas tecnológicas. Requiere además reglas claras, procesos ágiles y altos niveles de confianza institucional.
En este sentido, el CNFC ha desempeñado un papel fundamental como mecanismo articulador. Si bien no construye infraestructura ni promulga leyes, sí facilita la coordinación necesaria para que las distintas iniciativas nacionales funcionen como parte de una estrategia integrada. Su trabajo ha complementado otros esfuerzos nacionales como la creación del Gabinete de Desarrollo Logístico y la promulgación de la Ley 30-24 para la promoción y regulación de centros logísticos, contribuyendo a consolidar una visión país en materia logística.
Las mismas condiciones han favorecido también el posicionamiento de la República Dominicana como una plataforma de nearshoring y manufactura avanzada orientada al mercado estadounidense. Las empresas manufactureras modernas dependen de cadenas de suministro confiables, acceso eficiente a insumos importados y capacidad para cumplir rigurosos estándares regulatorios. La facilitación del comercio se ha convertido, por tanto, en un componente esencial de la competitividad industrial.
Los resultados son evidentes. El sector zonas francas registró más de US$8,500 millones en exportaciones durante 2025 y supera las 850 empresas operando en el país. Particularmente significativo ha sido el crecimiento de la manufactura de dispositivos médicos y productos farmacéuticos. Este subsector alcanzó exportaciones cercanas a US$2,900 millones en 2025, representando aproximadamente un tercio de todas las exportaciones de zonas francas y consolidándose como uno de los principales motores del comercio exterior dominicano.
Detrás de estas cifras existe una estrecha integración productiva con Estados Unidos. La relación comercial bilateral alcanzó aproximadamente US$20,500 millones en comercio de bienes durante 2025, mientras múltiples empresas estadounidenses continúan expandiendo operaciones en el país. La República Dominicana ya no compite únicamente por costos; compite por confiabilidad, proximidad, estabilidad y capacidad de integración a cadenas de valor más sofisticadas.
No obstante, el entorno comercial internacional está cambiando rápidamente. Hoy la facilitación del comercio ya no puede limitarse a mover mercancías más rápido a través de las fronteras. Nuevas prioridades relacionadas con seguridad económica, resiliencia de cadenas de suministro, trazabilidad, cumplimiento laboral, sostenibilidad, ciberseguridad y transparencia regulatoria están redefiniendo las condiciones de acceso a los mercados.
Las exigencias de trazabilidad implementadas por agencias estadounidenses, las crecientes medidas relacionadas con trabajo forzoso y las nuevas normas sanitarias y fitosanitarias reflejan esta evolución. Los exportadores deberán demostrar no solo qué producen, sino también cómo lo producen, de dónde provienen sus insumos y cuáles controles aplican a lo largo de toda la cadena de suministro.
Por ello, resulta oportuno actualizar la agenda nacional de facilitación del comercio. La próxima etapa debe enfocarse en profundizar la interoperabilidad tecnológica entre instituciones, fortalecer los sistemas de gestión de riesgo, mejorar la trazabilidad de las cadenas de suministro, ampliar el uso de herramientas analíticas y consolidar mecanismos de medición de desempeño basados en indicadores verificables. Asimismo, debe incorporar temas como comercio electrónico, manufactura avanzada, conectividad aérea, seguridad de la cadena de suministro y cooperación regulatoria internacional.
La República Dominicana ha demostrado que puede liderar en facilitación del comercio. Gracias al liderazgo de la Dirección General de Aduanas, al compromiso de las instituciones públicas participantes y al rol articulador de AMCHAMDR como Secretaría Técnica del CNFC, el país ha construido una plataforma sólida para impulsar la competitividad, la inversión y la integración internacional. El desafío ahora consiste en construir sobre esos logros y adaptar nuestra agenda a una nueva realidad global donde la velocidad sigue siendo importante, pero donde la transparencia, la resiliencia, la trazabilidad y la confianza serán cada vez más determinantes.
En definitiva, la próxima generación de facilitación del comercio no se definirá únicamente por la rapidez de los procesos fronterizos, sino por la capacidad de demostrar que nuestras cadenas de suministro son seguras, confiables y alineadas con los estándares más exigentes de nuestros principales socios comerciales. Ese es el camino para convertir el liderazgo regional en excelencia global.