Matar al tirano

La pregunta que viene desde la antigüedad

¿Es lícito matar al tirano? La pregunta ya la hacía Platón.  Tras el asesinato del ayatolá Jamenei la pregunta sería… ¿es lícito matar al tirano de otro país?  ¿Y si ese tirano además de someter a su pueblo ordena matar fuera de sus fronteras? ¿Y si ese tirano hubiera asesinado a miles de “súbditos“ en pocos días?

La  comunidad internacional aspira a que las dictaduras no le molesten. Si se pasan mucho… emite un comunicado “contundente“ lleno de “exigencias“ y suelta el tema invocando al derecho internacional. ¿Qué opción ha dado la comunidad internacional al pueblo de Venezuela o al de Irán? Ninguna.

Nadie discute que Irán ha financiado a Hamás, la Yihad Islámica, a los hutís de Yemen, las milicias chiítas de Siria e Irak. La dictadura teocrática iraní ha sido particularmente sádica con las mujeres y las niñas. El gobierno de los ayatolás aplica una violencia sistémica a las minorías, dice Amnistía Internacional. Por eso es incomprensible que la (extrema) izquierda mundial se identifique con el islamismo radical. Ni feminismo, ni libertad, ni laicidad: nada de lo que defienden aplica cuando se trata de recoger fondos. Irán ha financiado grupos terroristas islámicos y partidos de izquierda en democracias que se suponían vacunadas.

El odio a Estados Unidos nubla la razón y une mucho.

Hay un video interesantísimo en Internet, esa biblioteca de Alejandría siglo 21. En él Pablo Iglesias, fundador de Podemos (la izquierda más insensata en España) explica por qué aceptaba financiación de los ayatolás para uno de sus proyectos de televisión.  En política, dice, hay que saber “cabalgar las contradicciones.“ Y explicaba que a Irán le interesa fomentar las políticas de izquierda en América Latina y España para debilitar a su enemigo, Estados Unidos. Así que sería “de imbéciles“ no aprovecharlo.  Es imposible ser tibio ante el asesinato de Jamenei. “Está bien muerto pero mal matao´“.

Inés Aizpún es una periodista dominicana y española. Ha recibido el premio Caonabo de Oro, el Premio de la Fundación Corripio de Comunicación por su trayectoria, y el premio Teobaldo de la Asociación de Periodistas de Navarra.