“Usar” la Ciudad Colonial
Ningún casco histórico del mundo es vía de desahogo de nada
Si no se usa bien, la Ciudad Colonial no será lo que todos los capitaleños sueñan que sea. Pero hay que “usarla”. Si todos los que lloraron el cierre de La Cafetera se hubieran tomado un café a la semana allá… probablemente seguiría abierta. Arranca hoy un plan piloto para reducir el tráfico en la Ciudad Colonial y antes de que lluevan los improperios en las cuentas de redes sociales especializadas en denostar todo lo que ocurre en la CC, entendamos eso, que se trata de un estudio.
La necesidad de controlar el exceso de vehículos en la Zona no es nueva ni viene solo de las autoridades. De hecho, excepto en las calles que ya han sido recuperadas, los vehículos siguen parqueados sobre las aceras. Hay que entender de dónde se parte: el sobreúso de los carros en la ciudad es abrumador pero en esas calles estrechas apabulla.
Hace años que residentes y dueños de negocios habían propuesto alternativas al uso de sus calles como vía de desahogo para líneas de transporte público, pero también taxis y vehículos privados. Y aunque moleste al principio tiene todo el sentido.
Ningún casco histórico del mundo es vía de desahogo de nada. Al contrario, el sentido común y la necesidad de preservarlos conducen a la peatonalización y al uso exclusivo de sus vías para vehículos de residentes y negocios… y con limitaciones.
Es un plan piloto que debería pensarse como precursor de programas en otras zonas. ¿Qué puede aprenderse de este ensayo que pueda aplicarse a otros puntos? Los tapones en la puerta de los colegios (¿sus majestades no pueden caminar 20 metros?), el uso de las aceras como parqueos de carros y motores, la conducción en vía contraria… Quizá en este kilómetro cuadrado puedan ensayarse nuevas maneras de educar a los conductores incívicos.