La culpa es de Zuckerberg

Una generación que sabe menos que sus padres ante la era digital

Pregunta un sabio observador de la vida nacional si la ADP sería capaz de reconocer alguna responsabilidad sobre el bajo desempeño de los alumnos dominicanos en el informe PISA.

Y la respuesta más probable es que no. Parece un síndrome mundial, ese de librar a profesores y responsables políticos del área de cualquier responsabilidad. Zuckerberg y Cía son los culpables de todo, los villanos favoritos. Demasiado fácil aunque haya algo de verdad.

Vendrán los informes que aplauden que no nos hayamos despeñado (más) y nos acomodaremos en la confortable mediocridad mientras nos preparamos para la próxima huelga del sindicato y la prueba de desempeño docente. El día de la marmota.

Al sustituir la enseñanza de conocimientos por el aprendizaje “por competencias” hemos logrado que nuestros alumnos ni tengan competencias ni atesoren conocimientos. Gregorio Luri, uno de los educadores actuales más brillantes, lo señala muy claramente: para tener competencias hay que tener primero conocimientos. Porque primero hay que saber para después poder aplicar los saberes.

Su libro “La escuela no es un parque de atracciones” debería ser de obligada lectura en los despachos de la ADP y del Minerd. Y de toda Europa, visto el retroceso, con España a la cabeza del deterioro.

Cada generación superaba a la de sus padres en conocimiento. Todos conocemos casos de personas que justamente lograron terminar la primaria y cuyo mayor orgullo es haber hecho profesionales a sus hijos.

Estamos frente una distopía: los que suben saben menos, tienen menor capacidad de esfuerzo y concentración. No tienen habilidades para resolver los problemas de la vida diaria. Manejan mal la cantidad ingente de información que la tecnología les ha puesto en las manos. La brecha social se agiganta, la clase media se empobrece.

A quienes les encanta decir eso de que “una crisis es una oportunidad” … ahí la tienen. Es una crisis seria.

Inés Aizpún es una periodista dominicana y española. Ha recibido el premio Caonabo de Oro, el Premio de la Fundación Corripio de Comunicación por su trayectoria, y el premio Teobaldo de la Asociación de Periodistas de Navarra.