¿Cuántos motoristas pasarían un examen?
Por qué la crisis del tránsito en la capital requiere medidas de emergencia ya
Normalmente las soluciones a los problemas del tránsito que se ofrecen desde las instituciones públicas con mando en esa plaza omiten un paso crucial: fiscalizar la aptitud de los conductores que manejan un vehículo de motor de dos ruedas. 200,000 motocicletas se incorporan al tráfico cada año sin que sus conductores tengan un permiso, un examen teórico y práctico del código de circulación. No se les exige la prueba de que conocen las reglas mínimas de conducta en la calle.
¡Podríamos empezar por ahí!
Además, exigir responsabilidades a las empresas para las que trabajan o a los sindicatos que les agrupan en caso de que provoquen un accidente. Y las multas, claro… las multas si no duelen no funcionan.
Los vehículos particulares en otras grandes ciudades estorban. Son caros de mantener, no hay dónde guardarlos y el parqueo es casi imposible. Bien, estamos a ese nivel: aquí en Santo Domingo son caros de mantener, cada vez es más escaso el espacio para guardarlos y el parqueo es un imposible. La diferencia es que en otras ciudades el transporte colectivo es eficiente y rápido y aquí todavía el vehículo particular es imprescindible. Y más de uno por familia.
Que el Metro siga creciendo en vagones y en líneas. Que se complemente con otros medios como el teleférico o los tranvías. Todo eso es imprescindible pero es una solución paulatina y a largo plazo. Mientras se avanza y la mentalidad ciudadana empieza a transformarse, hay que actuar.
Por eso, la designación del general Méndez en el Intrant es acertada. “Pero no sabe de tránsito”, dicen sus críticos. Como si Milton Morrison o Hugo Beras tuvieran un doctorado en el tema. Méndez por lo menos sabe cómo coordinar diferentes cuerpos y manejar emergencias. La del tránsito es de otro tipo, pero estamos todos de acuerdo en que es una emergencia.