Por una Policía Técnica Judicial

Para que el sistema judicial dominicano responda a las expectativas de seguridad y control de la criminalidad que tiene la población se tiene que resolver el problema del “eslabón perdido” que es el de la investigación y acusación de los crímenes y delitos.

En teoría y con bastantes rudezas en la práctica, el Ministerio Público dirige la investigación y la Policía Nacional la ejecuta. En los sistemas más organizados que el nuestro funciona así, con una muy estricta colaboración entre ambas entidades.

En nuestro caso, un fenómeno cultural y otro material han impedido que las cosas funcionen adecuadamente.

El problema cultural es que la Policía siempre ha investigado sin intromisión del Ministerio Público y se resiste a ese escrutinio. El material es que existen pocos funcionarios del Ministerio Público con el entrenamiento y la experiencia en la investigación y por ese hoyo es que se escapan muchos delincuentes.

Hay que decir que la Policía es muy eficiente en la investigación de los casos que le interesan o en los cuales no existen complicidades. La policía nuestra es una institución con demasiadas funciones: es policía administrativa, investigativa, de tránsito y un largo etcétera.

En el pasado se instituyó una Policía Técnica Judicial que nunca funcionó porque fue boicoteada. Ahora hace falta, pues al separar de la Policía Nacional a sus investigadores y dotarlos de nuevas capacidades y un control estrictamente judicial, la investigación de los casos puede ser más eficiente y así los jueces no se verían obligados a enviar a la calle a delincuentes conocidos por falta de pruebas.