Mangú power
Los países se unen en torno al deporte, lo mismo que ocurre en términos laborales
Decía Yogi Berra que “el juego no se acaba hasta que no se termina”, lo mismo que nos parece aplicable al sistema político que degustamos. La gente se entusiasmó de manera obvia con este Clásico Mundial. En verdad, debo reconocer que no era fan de estos mundiales, sino del de fútbol que comienza en unos meses. Pero todos los dominicanos nos sentimos cautivados por la dinámica de juego de nuestros beisbolistas. Finalmente, debemos felicitar a los venezolanos por la victoria conseguida contra los Estados Unidos.
Las boletas del Mundial 2026, que deben ser rastreadas, se pueden empezar a obtener de la manera más sobria del mundo: buscándolas. Pero es cierto que no todo el mundo irá al Mundial en las tres naciones: Canadá, México y Estados Unidos. Habrá que seleccionar qué país visitar para ver los juegos.
Lo que nos resta decir es que el Mangú power se expresó de manera congruente en este Clásico de Béisbol, aunque debemos confesar que no todos vimos todos los partidos. Lo mismo no nos ocurre con los partidos del Mundial: nos enfocamos bien y tratamos de verlos todos. No todo el mundo hace esto, sobre todo cuando teníamos horarios bastante difíciles en los asiáticos. Recuerdo perfectamente cuando César Luis Menotti y Jorge Valdano comentaban los partidos en Francia 98, en un set de Televisión Azteca.
Lo cierto es que el Mangú power no estará en este Mundial que viene, algo que podría ser analizado desde otras ópticas; somos un país beisbolero y no futbolero, aunque ya comenzamos por el buen camino: se ha anunciado la construcción de un estadio en Punta Cana que, como ocurre con algunos campos de golf, tendrá niveles de todo el mayor estatus.
El Mangú power comenzará a sentirse en los próximos años. Iremos a ver los juegos de nuestros hijos y nuestros sobrinos cuando tengan que enfrentar a otros equipos que vengan a los estadios criollos.
Un primito, me decía alguien muy cercana, no continuó jugando fútbol americano por la sencilla razón de que tenía un problema en un ojo desde la más tierna infancia, y su madre no quería que estuviera en riesgo de lesionar el otro ojo. Lo cierto es que ese primito tiene una estatura importante, lo que le hubiera garantizado ser un buen jugador de fútbol americano, que no es el fútbol clásico de los mundiales, esos que seguimos en el Grupo de la Muerte, que en esta ocasión no sabemos a ciencia cierta cuál es.
El Mangú power tendrá que ser analizado en términos políticos: cuál es el candidato que tiene mejor comprensión del electorado criollo, para así emprender todo el recorrido hacia una candidatura que no sea derrotada. A eso vamos con la esperanza de ganar; a fin de cuentas, uno toma partido cuando se trata de elecciones.
El Mangú power es entendido como una frase que ya es sociológica en Dominicana. Es lo mismo que el Plátano power y nos indica que tenemos una fuerza que sabemos defender en todas las instancias. Y, para decirlo con la referencia de Fukuyama, nos sirve para defender las inversiones cuando estas entran al país.
Eso también es Mangú power, lo mismo que tienen los grandes trabajadores de nuestras fábricas, los que participan del turismo en todas sus instancias y también aquellos que envían religiosamente sus remesas al país. Desde chiquitos, los dominicanos prueban el mangú que les preparan sus madres para perpetuar la costumbre de una fuerza que no se detiene. El Mangú power vino para quedarse.