El comercio internacional en 2026
A pesar de los aranceles de 2025 y el conflicto armado de 2026, el comercio y el crecimiento mundial continúan
El año pasado el mundo vivió una temporada de huracanes arancelarios. De hecho, la tarifa promedio para las importaciones a Estados Unidos aumentó de 2.4 % a 10.3 %, su mayor nivel desde 1947. A esto se le sumaron incertidumbres eleccionarias internacionales, zigzagueos monetarios y altibajos cambiarios locales. En consonancia, el oro subió a más de USD 4,900/oz, mientras bitcoin, la supuesta otra unidad de reemplazo monetario, triplicó su valor entre mayo y octubre, solo para desplomarse a fin de año. Hasta el café se triplicó por malas cosechas en Brasil, aunque luego su precio también se normalizó.
A pesar de toda la incertidumbre y volatilidad en 2025, la UNCTAD reporta que el comercio mundial creció un 7.5 % en 2025 alcanzando un récord histórico de USD 35.0 millones de millones, y superando su crecimiento de 3.7 % el año anterior (2024). Para 2026 se prevé que el crecimiento continuará, aunque a una tasa de crecimiento más reducida de 2.6 %.
Los primeros meses de 2026 parecen indicar que el impulso de 2025 continúa en las principales economías, verificándose un aumento en el comercio de bienes, aunque han ralentizado los servicios. No obstante este buen inicio, las continuadas tensiones políticas e incrementados costos de transporte rinden más frágil el entorno económico y pudieran contribuir a presiones inflacionarias durante el segundo semestre de este año, lo cual reduce el margen fiscal tanto para aumentar gastos o reducir impuestos para enfrentar el impacto de un menor crecimiento.
Mientras, están ocurriendo cambios importantes. El comercio entre EE. UU. y China se redujo en una cuarta parte durante 2025, equivalente a unos USD 170,000 millones. Sin embargo, han surgido ‘economías conectoras’ o economías que han incrementado su comercio tanto con EE. UU. como con China en 2025. Países como Cambodia, Egipto, Vietnam e Indonesia fungen como intermediarios o puentes logísticos y están ayudando a estabilizar los flujos de comercio, limitando el impacto de la fragmentación geopolítica.
Así, el crecimiento del comercio en los primeros meses de 2026 ha favorecido a economías del este asiático y en África. En consecuencia, el comercio sur-sur ha crecido 9.0 % en 2026, más que el comercio global, lo que resalta la importancia de los países en vías de desarrollo.
Con respecto a las grandes economías, las exportaciones estadounidenses habían aumentado un 4.2 % a febrero, antes de la incursión en el golfo pérsico, impulsado por las exportaciones industriales, aeroespaciales, oro y gas natural. Esto fue acompañado por un aumento de la manufactura doméstica. Sin embargo, la alta demanda por vehículos y computadoras importadas compensó las exportaciones, lo cual incrementó el déficit comercial.
Las exportaciones chinas también mostraron un crecimiento positivo e inesperado, de 14.7 % a marzo, lidereados por productos eléctricos y mecánicos, vehículos (sobre todo eléctricos que han crecido 78 %) y bienes industriales.
China sostiene que su economía acelera a pesar de la situación en el golfo pérsico, anunciando un crecimiento del 5.0 % para el PIB del primer trimestre. No obstante, admite que el aumento de precio de productos petroleros y las materias primas podrían causarle inflación. Por otro lado, su consumo doméstico ha caído, aupado por una crisis de bienes raíces que ha reducido el ingreso disponible de muchos ciudadanos.
La R.D. acaba de reportar un crecimiento del IMAE de 5.1 % para el primer trimestre, menor al 2025, pero saludable. Este resultado viene impulsado por la minería, la construcción, el turismo y otros servicios.
Vemos así, que, a pesar de los aranceles y los conflictos armados, el comercio internacional y el crecimiento económico continúan y se ramifican geográficamente, creando nuevas oportunidades para mercados pequeños.