No solo a Niní Cáffaro, señor presidente

(A propósito de las pensiones especiales)

Niní Cáffaro (Archivo/Diario Libre)

Es cierto, señor presidente. Niní Cáffaro es una gloria del arte popular dominicano, y por esa razón merece la pensión especial de RD$160,000 que hace seis años usted le concedió mediante decreto No. 398-20.

Es cierto, señor presidente. Erasmo Alfonso Cáffaro Durán (Niní), por su dilatada y límpida trayectoria artística es merecedor de cuantos reconocimientos y beneficios le puedan ser concedidos.

Pero también es cierto, señor presidente, que miles de exservidores públicos, hoy se encuentran en sus hogares rumiando su vejez y su miseria con un salario mensual que ni siquiera para comprar aspirinas les alcanza.

En tal virtud, señor presidente, es posible que usted ignore que en   el sector educativo, por ejemplo, miles de maestros (más de 21,000) jubilados antes del 2008, que también son glorias del magisterio nacional y que permanecieron laborando durante treinta o más años, están jubilados con un salario de miseria equivalente a RD$30,000 mensuales brutos.

Sí, señor presidente, maestros que de manera no tan sonora y pública como Niní, también supieron poner en alto en buen nombre de la patria, de sus familias y de sus comunidades, encendiendo la antorcha del saber y combatiendo las sombras de la ignorancia.

Maestros que supieron desafiar los rigores del frío y del calor que casi se corta en angostas aulas repletas de hasta cincuenta estudiantes, así como las malas crianzas o desajustes conductuales de los hijos de unas familias posmodernas cada vez más disfuncionales, cada vez más carentes de valores y principios.

Mientras esos maestros pensionados y jubilados antes del 2008 (los jubilados después de este año gozan de un estatus más privilegiado) además de conformarse con los míseros RD$30,000 brutos ya señalados, también tienen que sufrir el dolor que provoca ver a alguien que nunca laboró en el sector oficial recibir una pensión especial que en muchos casos quintuplica el monto recibido por quienes como ellos tuvieron que «guayar la yuca» trabajando en la administración estatal.  Pensiones que posiblemente los solidariamente pensionados no las necesiten.

Duele, señor presidente, recibir solo RD$30,000 mensuales por concepto de pensión legal, al mismo tiempo que tiene que leer decretos firmados por Danilo Medina mediante los cuales se les conceden pensiones especiales de RD$75,000 y RD$96,0000 a un fenecido periodista de farándula (2014) y a la viuda de un famoso compositor y cantante dominicano (2020), respectivamente.

Duele, señor presidente, a un maestro pensionado o jubilado recibir mensualmente la suma de RD$30,000 o menos, cuando en cualquier momento resulta impactado negativamente por la lectura de decretos firmados por usted en el año 2021, a través de los cuales se otorgan pensiones solidarias a la merenguera Ferita la Grande (RD$70,000), a la viuda de Johnny Ventura (RD$75,000) y a Rafael Bello Andino, ex  secretario particular de Joaquín Balaguer (RD$150,000).

¿Necesitaban o necesitan esos ciudadanos ese dinero para resolver sus necesidades básicas? ¿Cuál el propósito fundamental del presidente de turno al otorgar una pensión especial, resolver un problema económico o congraciarse con un dominicano famoso? Para nuestros gobernantes. ¿tiene más importancia el pensionado especial que el pensionado legal o el que tan valiosos servicios le brindó al Estado dominicano?

Pero el dolor se torna aun más intenso, señor presidente Abinader, cuando esos maestros pensionados que ganan RD$30,000 o menos observan a la retahíla o miles de tránsfugas exdirigentes del PLD a quienes durante el pasado reciente usted les concedió mediante decretos licencias especiales de entre RD$50 y RD$75,000 para lograr que pasaran a militar en el PRM o en Justicia Social. ¿Qué significa eso? Sencillamente que el transfuguismo se está financiando con unos fondos que bien pudieron ser utilizados para mejorar el pírrico salario que reciben los profesores pensionados o jubilados antes del año 2008.

 Señor presidente, nada produce más ronchas y disgustos en las conciencias colectivas que la falta de equidad entre sus ciudadanos. En esa falta de equidad o de igualdad han incurrido, desgraciadamente, todos los presidentes que han dirigido los destinos de la República Dominicana desde 1996 hasta la fecha. Y en los períodos de gobiernos adonde impera la inequidad, necesariamente reina la burla, la mentira, el irrespeto, la molestia, la insensibilidad, la falta de empatía y, por consiguiente, la desesperanza y falta de confianza del pueblo en la palabra y acciones de sus gobernantes,


El autor es profesor universitario de Lengua y Literatura dcaba5@hotmail.com