Bozal electoral
El apagón de las encuestas en la República Dominicana
Cómo opera la normativa de divulgación de encuestas y sondeos de opinión política y preferencias electorales en la vieja Europa, cuna de la consagración de los derechos humanos y del ciudadano proclamados en 1789 por la Asamblea Nacional de la Francia revolucionaria. A su vez, escenario en el siglo XX de los sistemas totalitarios implantados por el comunismo soviético en la URSS y su periferia en el Este durante la postguerra, por el nazismo en la Alemania expansionista y la Italia fascista de Mussolini, estudiados por Hannah Arendt. Protagonistas claves de la II Guerra Mundial en Europa.
En la “pérfida Albión” -como le llamaba Napoleón a su rival Gran Bretaña- se permite su plena difusión hasta el momento en que el Big Ben, situado en el Palacio de Westminster que aloja a la democracia parlamentaria más antigua del planeta, marca la apertura de los colegios electorales. En los días previos a las votaciones, los partidos y medios de comunicación gozan de libertad para publicitar y debatir los resultados de estas mediciones de las opiniones, percepciones y actitudes de los ciudadanos consultados por empresas encuestadoras acreditadas. Que pautan tendencias de intención contrastables con el saldo real emanado de las urnas. Durante la jornada de votación rige una veda y se restringe la divulgación de los exit polls o sondeos a boca de urna. La OFCOM regula la aplicación de esta norma cuya violación puede conllevar multa de hasta EU7,500 y 6 meses de prisión.
En la Francia blasonada por sus aportes libertarios universales se pueden diseminar sondages y enquêtes, y discutir lo que perfilan sus datos, hasta 48 horas previas a las votaciones. Las cuales son precedidas desde el sábado por un paréntesis de reflexión, que se extiende hasta el cierre de las urnas el domingo a las 8 de la noche.
En Alemania, motor industrial de Europa, no existen restricciones legales sobre la materia ni períodos de vedas para la publicación de estudios de intención de voto. La legislación de este estado republicano parlamentario y federal que vivió la separación de sus nacionales en dos cuerpos (RFA y RDA) derivados de la postguerra y la Guerra Fría que operó desde 1947 a 1990, ampara la libertad de prensa y de información. Acepta que los sonntagsfrage se hagan públicos el mismo día de las elecciones, sin censura o prohibición temporal.
En esa nación que ha sido gobernada desde el Bundestat y el Bundesrat por los partidos democristianos CDU/CSU, socialdemócrata SPD y liberal FDP -con emergencia posterior de los verdes ecologistas y ahora de los nacionalistas de la AfD , principal fuerza de oposición-, las encuestadoras detallan los datos básicos de los estudios (tamaño muestral, margen de error, metodología empleada, origen del financiamiento) en ejercicio de transparencia impuesta por la propia dinámica del mercado y la acreditación pública. Los exit polls se divulgan por las cadenas de TV tras el cierre de los colegios.
España, con su monarquía parlamentaria nacional y la existencia de regímenes propios en 17 comunidades autónomas, establece una veda de difusión de 5 días. Aparte sondeos privados, el oficial Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) lleva un Barómetro mensual que “indaga sobre cuestiones de actualidad y la valoración subjetiva de la situación social, política y económica y principales problemas del país”. Realizando estudios pre y post electorales. El reino de Bélgica no restringe la publicación de encuestas electorales, al igual que los Países Bajos que sólo limitan la divulgación de los exit polls luego del cierre de la votación. Los países nórdicos (Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia) gobernados en el pasado por la socialdemocracia que edificó el Estado de Bienestar, no contemplan apagones informativos en materia electoral.
Italia es excepción. Exhibe un modelo de silenzio elettorale que corre a partir del último día que precede a la elección y se extiende hasta el cierre de los centros de votación. Durante los 15 días previos opera una veda de publicación de nuevos sondeos, permitiéndose debatir en los medios los datos de estudios realizados antes de este ciclo.
En Estados Unidos, la democracia presidencial más antigua y principal potencia global, pionera en el empleo de surveys y polls, no se aplican limitaciones a su divulgación. El estadígrafo George Gallup fundó en 1935 el Instituto de Opinión Pública, abriendo curso promisorio a los estudios basados en entrevistas a un número de personas (n), seleccionadas mediante muestreo estadístico probabilístico que garantiza su representatividad y la proyección de sus resultados con un margen de error estimado. En 1936, 1940 y 1944, Gallup predijo con certeza el triunfo del demócrata Franklin D. Roosevelt frente a sus contrincantes republicanos. A contrario, en 1948 Truman se impuso al republicano Dewey, llevando a revisar la metodología.
Hoy prestigiosas firmas edifican de continuo a la opinión pública sobre temas de interés ciudadano, como el nivel de aprobación de las autoridades, el rumbo de la economía, el IPC, los conflictos bélicos. Tales como Pew Research, Gallup, Marist, Quinnipiac, Rasmussen, Harvard/Harris, ABC/Washington Post, NBC/WSJ, Fox, Reuters/IPSOS y NYTimes/Siena. Sirviendo con sus datos a una ciudadanía debidamente informada y al incesante diálogo democrático. El Canadian Electoral Act de 1993 estableció 3 días de veda en esa democracia liberal multiétnica, reducidos a 1 día en 2016.
En América Latina, en Uruguay, una de las democracias más estables que aquilató como embajador nuestro jurista Manuel Ramón Morel Cerda, expresidente de la JCE, sólo se contempla el día de la votación para difundir encuestas y 2 días de veda de campaña antes de la jornada. En el inmenso Brasil (213 millones de habitantes y 8.5 millones de km2) no aplican limitaciones. Guatemala día y medio. Argentina y Panamá, 2 días antes, 3 Costa Rica y México. Bolivia, Perú y Venezuela, 7 días, 8 Colombia y 10 Ecuador.
Chile, Paraguay y El Salvador establecen 15 días de blackout de publicación de sondeos y Honduras 30. Con lo cual, el promedio de la región se sitúa en 8 días de veda mediática en cuanto a estudios de intención electoral. Kast, que promedió 51 % frente a Jara 35 %, obtuvo 58 % en ballotage ante 41 % Jara.
El artículo 216 de la Ley 20-23 Orgánica de Régimen Electoral de la Republica Dominicana de fecha 21/2/2023, promulgada por el presidente Luis Abinader tres años atrás bajo cuyo marco se reeligió con el 57.44 % de los votos para un nuevo mandato 24-28, se ubica justo en el promedio de la normativa imperante en nuestra región. Dicho artículo ordena como plazo para la publicación de encuestas: “Durante los 8 días anteriores al de la votación queda prohibida la publicación y difusión de sondeos o encuestas electorales”.
A seguidas, el “Párrafo I” del artículo 216 de la Ley remacha explícitamente, para que no haya lugar a equívocos ni “consensos” reglamentarios ilegales: “Previo al plazo establecido en este artículo, se podrán publicar todas las encuestas realizadas, siempre cumpliendo con los estándares generalmente aceptados sobre la materia”.
Por esta razón ha generado sorpresa la inclusión por la JCE, como artículo 13 (número de mala suerte) del recién publicado (22 mayo 2026) Reglamento que Establece el Procedimiento para el Registro de las Firmas Encuestadoras y la Publicación de Encuestas en Materia Electoral, del texto que sigue.
“Prohibiciones para la publicación de encuestas con fines electorales fuera de los plazos previstos para la precampaña y la campaña electoral. Queda prohibida la publicación o difusión, por cualquier medio, de encuestas o sondeos de opinión con fines electorales fuera del plazo legal establecido para el período de precampaña, el cual inicia formalmente el primer domingo del mes de julio anterior al de las elecciones, conforme lo dispuesto en el artículo 41 de la Ley núm. 33-18 de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos”.
Traducido al castellano llano y transparente, ese párrafo insólito quiere decir que, desde el 22 de mayo 2026 hasta el 3 de julio 2027, mediando 407 días calendario, en RD se ha establecido un verdadero apagón de difusión “por cualquier medio” (término absoluto que muestra refajo autoritario) de encuestas electorales. Una veda o blackout de información política electoral que equivale a 51 veces más que el promedio de 8 días de Latinoamérica. Justo el que adoptó la Ley 20-23 Orgánica de Régimen Electoral para nuestro ordenamiento normativo en la materia.
Si proyectáramos la vigencia de este dispositivo ilegal de la JCE -que tiene potestad reglamentaria no así de modificar leyes- para el período 2028/32, tendríamos 3 años y 8 días de frizado de derechos fundamentales consagrados en la Constitución. Como la libre expresión de “pensamientos, ideas y opiniones, por cualquier medio, sin que pueda establecerse censura previa” y el acceso a la información (art.49). La libertad de empresa (art.50) y otros preceptos ponderados por los juristas Cristóbal Rodríguez, Julio Cury, la Finjus, el CARD, líderes de opinión y entes que estudian la opinión pública y el desarrollo democrático de la nación.
Se trataría de una nefasta mordaza que ni el Generalísimo se habría atrevido a consagrar, él, quien lo manejaba todo y cuidaba con celo las apariencias legales de su dictadura, auxiliado por notables juristas llamados los Salomones. Uno tendería a pensar, dadas las excelentes calidades profesionales y el ejercicio meritorio de los magistrados de la JCE, que un malicioso metió “gato por liebre” al final del Reglamento de la discordia.
Ni mucho menos creería que en los pasillos curvos de un ente clave en la organización de procesos fundamentales a una democracia que hoy ronda 65 años desde aquel libertario 30M61, transita subrepticio un maleficio como aquella tara cultural que Balaguer consignara en Los Carpinteros. Ese que reza: “Si quieres conocer a Mundito, dale un mandito”. Y que el maleficio operara consorciado con nuestros valedores que gozan de pitanza exclusiva en la función de representación política.
Nos enorgullecemos de nuestros avances institucionales, desarrollo económico y credenciales democráticas. No en vano el jefe del Estado figura tercero en la lista de presidentes mejor valorados en América Latina. No matemos, por Dios, la gallina de los huevos de oro. No embocemos las libertades ciudadanas.