El iraquí que salvó a Noruega

Un geólogo iraquí protegió a Noruega de la maldición de los recursos naturales con tecnificación, planificación y respeto a reglas sabias

El geólogo iraquí Farouk al-Kasim. (CC)

Irak, 1940. La economía transicionaba de una estructura agrícola feudal a una de extracción petrolera intensiva en capital extranjero. Para 1950 se había creado el Fondo para el Desarrollo Iraquí para canalizar las ganancias petroleras hacia inversiones de capital en lugar de pulverizarlas en gasto corriente. Pero no continuó.

En 1958 se da un golpe de Estado e inicia un proceso que derivó en la nacionalización creando la compañía petrolera iraquí. Uno de los pocos técnicos calificados era Farouk al-Kasim. Estudiante precoz, obtuvo a los 16 años una beca para estudiar geología en Inglaterra. Allí conoció a su esposa noruega.

Farouk observaba como las grandes reservas de hidrocarburos de Irak no resultaban en crecimiento, distribución de beneficios ni la formación de cuadros técnicos; sino en inflación y dependencia de importaciones. La glorificada nacionalización solo perpetuaba errores de gobernanza, ineficiencias y corrupción. Concluye que reemplazar monopolios extranjeros por estatales no solucionaba nada.

Desilusionado, decide emigrar a Noruega buscando tratamiento especializado para un hijo con parálisis cerebral. Esta decisión supondría un atraso profesional. Noruega llevaba cinco años concediendo exploraciones petroleras sin éxito, no había técnicos formados. Farouk se aproxima al Ministerio de Industria y es contratado inmediatamente.

Al analizar los datos de las exploraciones submarinas, Farouk predice que hay abundante potencial en las zonas sedimentadas y recomienda al Estado noruego facilitar licencias en áreas prometedoras, evitando exploraciones especulativas. Sus predicciones se confirman al año.

Farouk entonces recomienda la creación de Statoil, una compañía estatal que participaría en las exploraciones, desarrollo y operatividad con participación del 50 %, además de un ente regulador independiente. Statoil invertiría en infraestructura, subsidiando la exploración, y solo exigiría impuestos sobre las ganancias netas de inversión e investigaciones, nada de confiscaciones.

Pero a altas deducciones, alta imposición, la tasa sobre ganancias es del 78 %. Esto invierte la idea de que se requieren altas ganancias para financiar investigaciones. Las multinacionales aceptaron encantadas un menor riesgo con buen retorno, bajo la seguridad legal noruega en un entorno de correcta competencia. El principal resultado fue la innovación: Noruega desarrolló técnicas que permiten recuperar 45 % de sus reservas petroleras, el resto del mundo promedia la mitad.

Monetariamente, las autoridades noruegas temían el impacto de una avalancha de divisas o la llamada ‘enfermedad holandesa’ - donde la apreciación de la moneda provoca que el resto de la economía pierda competitividad -. Farouk recomendó crear un fondo de ahorro para enfrentar los ciclos de precios y espirales inflacionarias. Los legisladores además aprobaron a una regla fiscal con un retiro tope del 4 % anual de las ganancias para gastos públicos.

Noruega priorizó la inversión en infraestructura y capital humano, formalizando el fondo en 1990. Hoy es el fondo de inversiones más grande del mundo, convertido en fondo de pensiones suplementario, y los noruegos ostentan el séptimo ingreso mayor del mundo. Mientras, la bonanza de Irak ha resultado en una herencia intergeneracional nula. Igual pasó en Venezuela y Nigeria.

El conocimiento técnico y las oportunas estrategias propuestas por Farouk escudaron a Noruega de la ‘maldición de los recursos naturales’. A nivel político, Noruega enfatizó la planificación, el consenso. De lo contrario, “la naturaleza humana tiende a favorecer intereses individuales y no intereses nacionales coherentes” comenta Farouk, de 92 años.

RD debe verse en este espejo. Si el oro es nuestro petróleo, ¿que hemos hecho con él? ¿Y qué haremos cuando sean viables otros productos como minerales raros? Farouk demostró tener la respuesta, y es sencilla. Comprometerse con la planificación, la racionalidad y el respeto a reglas sabias priorizando la estabilidad y el futuro.

Economista Senior de Intelligent Economics Dominicana y Consultores Actuariales SRL.