Con Wences Vega
Huellas de una vida dedicada al derecho, la historia y la democracia
En el apelativo cariñoso familiar que se estila usar para renombrar a seres cercanos -que los académicos de la lengua denominan hipocorístico- a los Wenceslao se les llama Lao, como lo hacía don Pedro Troncoso Sánchez con su hermano menor en la Oficina de Abogados Troncoso. O Wences, un apodo más suave, que se desliza como la ola que lame con su espuma la arena de la playa. Creo que por eso a Wenceslao Vega Boyrie, los que lo quisimos apelábamos a esa manera abreviada para referirnos a él. Como expresión espontánea de sincero afecto.
De modesta estatura y humildad característica, el talento tesonero que desplegó en un ciclo vital de más de nueve décadas lo consagra como uno de los grandes civilistas de su generación en los campos del ejercicio del derecho, el cultivo del estudio de la historia y el despliegue de esa indispensable virilidad democrática que hubo que evidenciar para ganar los espacios de libertad que hoy disfruta la sociedad dominicana.
Parte de una familia emblemática de Santiago, los Vega se destacaron en la vieja profesión de la abogacía en la cual encontramos a su progenitor don Julio Vega Batlle, por demás prominente funcionario gubernamental, rector universitario, diplomático y autor de una de las novelas mejor logradas de nuestra literatura, Anadel, subtitulada La novela de la gastrosofía -un texto deleitoso que he degustado varias veces que nos traslada a un ambiente culto de virtud gastronómica y sensualidad marina en el entorno de la paradisíaca playa de Samaná que le da título.
El sello de la abogacía se ha multiplicado en la familia. Lo heredó Wences, compartiéndolo con su primo Gustavo Vega Vega en el bufete Vega & Asociados que operó entre 1970 y 2000. Presente también en Vega Imbert & Asociados que desde Santiago mantiene José Augusto, canciller dinámico de Salvador Jorge Blanco y antes hombre firme del 65. Alcanzando a otras generaciones Vega.
Una rama profesional en la cual ha descollado esta familia ha sido la economía, con Bernardo a la cabeza con práctica en la ALCOA, la CFI, y el BC, donde fue gobernador, así como en la comercialización de granos y producción industrial. Multifacético, ha dirigido el Museo del Hombre, la Academia de la Historia, la Sociedad de Bibliófilos, El Caribe, y nuestra embajada en Washington. Autor de decenas de obras de historia, arqueología y economía. Su primo Gustavo Vega Imbert oficia como economista en la UNPHU.
Los Vega tienen presencia en la arquitectura bajo la etiqueta de mis amigos Edgardo Gay Vega Malagón, uno de los maestros de esta disciplina. Y de Pedro José Vega Vega, el querido Pilito, consagrado museógrafo con obra relevante en el Museo del Hombre y el Centro León. En la diplomacia el nombre de Otto Vega resuena.
Con el buenazo de Wences mantuve múltiples dimensiones compartidas. Nos unió en los 70 el hogar amable de Hugo Tolentino, mi antiguo profesor universitario de historia, en el Edificio Buenaventura de la Independencia y Delgado. Ya soltero codiciado por damas encantadoras o casado con la extraordinaria mujer que fuera Ligia Evangelina Bonetti Guerra. Una magnífica anfitriona ora en el Buenaventura o en el apartamento familiar de la Bolívar, a la vera del Golfito Tenis Club de doña Pouppe Soler de Molinari, de entrañables remembranzas.
Habitués, el crítico gastronómico José Luis Parra, Félix Servio Ducoudray, Pedro Mir, Juan Basanta y Milagros Ortiz Bosch, Enzo Mastrolilli, Enriquito de Castro, Máximo Avilés Blonda, Bosco Guerrero, Andresito Avelino, José Antonio Martínez Rojas, María Elena Muñoz, Camilo Lluberes. En ocasiones el profesor Bosch -quien consultaba la biblioteca de Hugo para documentar sus ensayos. Wences y quien suscribe, entre otros contertulios como Chito Henríquez.
No conozco un anfitrión tan generoso como Hugo, esmerándose en atenciones en sus hogares, en la casa de playa modesta en Guayacanes degustando frescas langostas, y en la hermosa naive de Caballona aprovechando la caja china para extraerle sabrosos jugos al lechón. En la morada compartida con Sarah Bermúdez en la Lincoln conjugando venta de plantas ornamentales y en su último cobijo en el confortable apartamento de la PHU. Disfrutaba este gentil caballero haciendo sentir príncipes a sus invitados.
Un segundo escenario que nos cruzó a Wences y a mí fue la candidatura presidencial de Jorge Blanco. El abogado santiagués y senador por el Distrito Nacional se proyectó como una refrescante renovación liberal modernizadora de la propuesta del Cambio encabezada por don Antonio Guzmán. A cuyo respaldo concurrieron diversos sectores.
Recuerdo la figura de Alejandro Grullón en 1ra fila en un acto de lanzamiento de la candidatura de SJB en el Salón La Mancha del Lina y a Carlucho Bermúdez asiduo en el hogar de Asela y Salvador. El grupo de la calle Vega Real de Jarabacoa, Orlando Haza del Castillo y su hermana Ivonne, Virgilio Díaz Grullón -con quienes compartía bisabuelo, Manuel Rodríguez Objío, al igual que Alejandro-, Milton Messina y Julito Senior. Una parte de los profesores del innovador INTEC simpatizó con ese proyecto deseoso de colaborar en la construcción de un mejor país. Retengo a Manuel Cocco, Eduardo García Michel y Ramón Pérez Minaya.
Mediante la Avanzada Electoral se sumaron los antiguos socialcristianos Antonio Rosario, Enmanuel Esquea, José Joaquín Puello y Bernardo Defilló, así como el maestro Rafael Solano. Gente de prestigio. Toñito Flaquer, Manuel de Ovín, Pacho Saviñón, Albert Giraldi. Rómulo Vallejo, Pedritín Delgado Malagón, Franklin Báez Brugal.
Un estudio detallado del comportamiento electoral desde 1962 hasta 1978 de Consultores Asociados recontó mesa por mesa correlacionando factores demográficos, económicos, sociales y políticos determinantes, a fin de mapear datos y computar tendencias. Igualmente analizó las estrategias de campaña exitosas y sus claves, como base para la coyuntura del 82.
En publicidad Nandy Rivas, René Alfonso y José Dorín Cabrera pusieron sus talentos creativos en movimiento al diseñar campañas asertivas destinadas a impactar a segmentos del electorado. Una serie de 5 encuestas Penn & Schoen se realizó para dar seguimiento puntual al proceso y desarrollar estrategias adaptables a los cambios en las percepciones de los votantes.
SJB nucleó un equipo político encabezado por Hatuey Decamps, José Ovalle, José Michelén, José del Carmen Marcano, Fulgencio Espinal, Rafael Flores Estrella, Rafael Ángeles Suárez. Y se granjeó el franqueo de Peña Gómez y sus colaboradores más cercanos como Hugo Tolentino y Milagros Ortiz B. A su vez, atrajo la colaboración de personalidades independientes como Milton Messina, Bernardo Vega, Meme Cáceres, Hugo Guiliani Cury, Frank Moya Pons, Tirso Mejía Ricart, Wences Vega y José Augusto Vega Imbert. Recibiendo apoyo de la Fundación Ebert del SPD, que le invitó a visitar la RFA.
Un tercer vector de vinculación con Wences fue la creación de la Fundación Ulises Francisco Espaillat (FUFE) que operó en la Rafael Augusto Sánchez de Naco bajo su presidencia, orientada a realizar estudios en las ciencias sociales y a la formación política de los jóvenes, de cuyo consejo directivo formé parte. Contando con la presencia de destacados politólogos como Julio Brea Franco, Clodoaldo Mateo Villanueva y Leonte Brea, así como Nolberto Soto y el Dr. José Silié Gatón, de quien se publicó Administración Electoral (1990). En 1989 la FUFE organizó un seminario taller sobre Técnicas Electorales, servido por Silié, Mateo Villanueva y Flavio Monción.
Un cuarto punto de encuentro con Wences por casi cuatro décadas ha sido un grupo de reflexión que promoviera en origen nuestro inolvidable Eduardo Latorre secundado por Rafael Toribio que hoy todavía mantiene el tren sobre rieles. Rotando las sesiones en los hogares de los miembros, en su configuración inicial participó el empresario visionario José Turull, Hamlet Hermann, Julio Brea Franco, Frank Castillo, Jorge Cela SJ, José Gómez Cerda, Juan Bolívar Díaz, César García, Eduardo García Michel, Ramón Pérez Minaya, Isidoro Santana, Ramón de la Rosa Carpio y Rvdo. Manuel Estrella. Ampliado con el aporte de José Singer, Celso Marranzini, Fausto Rosario Adames, Miguel Ceara Hatton, Flavio Darío Espinal y Andrés L. Mateo.
Una experiencia gratificante de pluralismo y amistad. Y de conocimiento directo de los hogares que han servido de anfitriones en cada ocasión, entre ellos los de Wences y su compañera educadora Nereida Jiménez en sus localizaciones en Naco y La Castellana, degustando los platillos caseros y detalles culinarios de Emil Vega, un prestigioso chef hijo de Wences que operara el restaurante Asia Mía quien figura como autoridad gastronómica de CCN en su línea de cárnicos selectos bajo el sello Origen.
La Academia Dominicana de la Historia ha sido el otro espacio institucional fraterno de desvelos intelectuales y patrióticos que me unió, como a los demás colegas, a Wences en calidad de miembro de número al ocupar nuestro cronista y pensador del derecho en Santo Domingo el sillón J desde el inicio de este siglo. Factor de armonización, fuente de sabiduría en las materias de su dominio, expositor meticuloso en conferencias magistrales, las páginas de CLIO, el órgano de la entidad, registran sus asiduas contribuciones.
A veces miembro de su Junta Directiva, clave en las reformas estatutarias al igual que los juristas Américo Moreta Castillo y Amadeo Julián, uno de los rasgos que lo singularizaron en los procesos electorales internos o en la selección de nuevos miembros de la Academia fue su sencillo rol como repartidor de las papeletas para votar y escrutador de los votos “cantándolos” en voz alta, tarea realizada junto a Raymundo González.
Wences nos legó una obra maciza sobre la aventura del derecho y sus instituciones funcionales. Su Historia del Derecho Dominicano multi editada ha sido panal magistral en la formación universitaria. Historia de la Corte de Casación Dominicana (1908-2008) e Historia del Poder Judicial Dominicano, en coautoría con Américo Moreta Castillo, ambas publicadas por la SCJ, forman trilogía fundamental con Historia Constitucional Dominicana integrada al catálogo del TC en 2022. La Constitución de Cádiz y Santo Domingo revela sus desvelos temáticos centrados en la mordiente trayectoria de esta ínsula enclavada en la “frontera imperial”, hoy en franca recidiva geopolítica.
Sueño, desde la noticia del deceso, con Wences sonreído instalado donde sólo moran los buenos. Mirándonos con ojos reflexivos, plenos de sabiduría antigua.