Una aventura cinéfila
El mar puede ser un atractivo para la pesca pero todo debe hacerse siguiendo un protocolo de seguridad en las embarcaciones
En la película La caza del Octubre Rojo sale un valioso Sean Connery. El título de este artículo tiene un nombre parecido al de esa película. Tengo una foto que debo de buscar en algún álbum familiar. Pero lo tengo claro: el Hickory fue una embarcación que pudimos escalar en Samaná, ya bien entrados los ochentas. La Caza del Octubre Rojo se basa en la novela de Tom Clancy, bien leída en su época.
El Dr Ryan está interpretado por un joven Alec Baldwin, con un papel de los mejores de su carrera actoral.
El octubre rojo es un submarino nuclear, y el Hickory mío se trata de una embarcación de USA de enorme tamaño. Recuerdo que nos tiramos una foto en el muelle que, como he dicho, anda por ahí en algún álbum y creo que en mi cuenta de Facebook que no abro hace ya varios años.
Lo que sí recuerdo es que el mar me mareó aquella vez. Llevaba yo un barquito de juguete que mis hermanos ya veían de manera sagaz: era cierto que el barco en el que nos montamos tendría que ir bien lejos en alta mar, algo que hace el submarino ruso de la película de Connery, dirigida por John McTiernan con guión de Larry Ferguson. En este caso, como en otros, el guión es fundamental para la historia: el libro tendrá sus altas notas pero es cierto que todo esto se tiene que llevar al espectador, (de una manera plausible) por toda la historia.
Me pasó que anoche estuve viendo la película Mayday donde se juega con el humor ácido y con la acción de una manera que tenía años que no veía. La producción es de Apple y tiene un largo recorrido con una trama entendible: de lo que se trata es de pasarla bien en el cine. En el caso de La Caza del Octubre Rojo, todavía recuerdo la narrativa que se hizo para explicar cómo la película fue hecha.
Me explica un familiar adicto al mar que está en proceso de preparar una entrada en el canal de la Mona (40 o 50 millas náuticas), para ir a pescar en las profundidades. En este caso, no se trata (como los pescadores de Samaná en Portillo), de meterse a pulmón o con traje de buceo sino de tirar una especie de red donde los peces serán atrapados en las profundidades, todo un arte de la pesca que domina el personaje vivo dueño de la embarcación. Este familiar navegante tiene bajo su control el dominio de la pesca, aunque nosotros podríamos encontrarle un peligro que él no estaría en capacidad de reconocer de inmediato: puede considerarse un pasatiempo de alto riesgo, tal y como es (en mi opinión) escalar en cualquier yipeta la arriesgada carretera de Constanza, por ejemplo.
La película Mayday, que me fue recomendada por un primo, está escrita y dirigida por John Francis Daley y Jonathan Goldstein y tiene la actuación de Ryan Reynolds y Kenneth Branagh. Trata de la historia de un agente de la KGB que se encuentra con un piloto de la marina de los Estados Unidos. La química en pantalla de estos dos actores es de lo mejor del filme, al tiempo que tenemos una trama que cae en la función de una aventura constante en suelo ruso de donde el protagonista intenta escapar con ayuda del ruso ex-agente. Muy buena película para pasar un rato de agradable aventura.
La notable fotografía de La Caza del Octubre Rojo es de Jan de Bont y la excelsa música de Basil Poledouris.