Cuando “romper” era apretar al novio…
La evolución del habla entre la metáfora, la ironía y la catacresis
La semana pasada comentaba la curiosidad de que, en los Estados Unidos, las mujeres encabezan las listas de libros más vendidos, en la categoría de memorias o relatos de vidas de gente famosa, tanto como autoras o biografiadas. "E quindi", hace unos días recibí de regalo de Marujita un ejemplar de mi amada “Nuovi Argumenti” y pude ver que en Europa hay una tendencia similar. Esta revista cuatrimestral fue fundada en 1953 por dos Albertos, Moravia y Carocci, y es publicada por Mondadori, la casa editorial más importante de Italia. Allá, la escritora Stefanía Auci (Palermo 1974) reina en la cumbre de las ventas de libros con su “L’alba di Leoni” (El alba de los leones; Casa Editrici Nord, Roma, 2026, 464 páginas), la continuación de su serie sobre la historia de la familia Florio en Sicilia en el siglo XIX. Francesca Giannone (Lizzanello, 1982), tras su reciente explosivo debut con la novela “La Portalettere” (La jefa de correos; C. E. Nord, Roma, 2023, 416 páginas), recién alcanzó cotas altísimas con “Gli anni in bianco e nero” (Los años en blanco y negro; C. E. Nord, Roma, 2026, 416 páginas), un drama histórico relatando la vida de cuatro hermanas en la villa de Salento en los años ’60. Otra líder de la creación literaria contemporánea en Italia es la arqueóloga Bianca Pitzorno (Cerdeña 1942), que comenzó en 1970 con libros para niños y tras publicar otras cuarenta obras para adultos ha logrado gran distinción como autora de relatos históricos con agudas críticas sociales.
Una nuestra
La funcionaria diplomática Aralis Rodríguez (Jánico 1964) publicó recientemente en Madrid una novela sobre el suicidado gobernante Antonio Guzmán, “El último viaje del presidente” (Huerga & Fierro, Madrid, 2025, 302 páginas), con un prólogo muy elogioso por el embajador Tony Raful (S.D. 1951), exministro de Cultura durante el cuatrienio de Hipólito Mejía y antiguo dirigente del partido del difunto protagonista. Raful expresa que la autora escribe “una insólita sinopsis del ejercicio rutinario puntual” de Guzmán y “el escenario de la fatal determinación”; que “enhebra detalles y conflictos pendientes en el sinuoso esquema de las rivalidades y conflictos” durante la transición post electoral de 1982. “Niente di nuovo!”. El laureado poeta Raful elogia la obra con igual entusiasmo que en una novela suya arguyendo que Johnny Abbes, sicario de Trujillo, sigue vivo en Miami, u otros escritos sobre temas esotéricos y platillos voladores.
Rodríguez hizo una licenciatura en Historia en la Universidad Patricio Lumumba de Moscú, maestría en relaciones internacionales en la PUCMM y es doctora en Literatura por la Universidad de Birmingham del Reino Unido. Lleva un cuarto de siglo en el servicio exterior, con funciones clericales en Alemania, consulares en Londres, como consejera en Washington y Madrid. Dos obras previas suyas son las ficciones “Mara”, de 2006 sobre los emigrantes dominicanos, y “De Anacaona a Jacques Viau Renaud”, de 2016, ensayo con su tesis doctoral “sobre la resistencia en la literatura dominicana”.
Mi lectura de “El último viaje…” es que se trata de una buena obra de ficción; coincidió con que devoraba una biografía de Guzmán que fue premio nacional de historia en 2009 y ha sido ampliamente elogiada como un excelente relato verídico de los hechos del 3 al 4 de julio de 1982. Quizás por eso esta recreación novelada no me pareció que aporta tanto como cree su prologuista Raful, premio nacional de literatura en 2014 y miembro de la Academia Dominicana de la Lengua. El libro de Rodríguez es elogiado por Raful como si fuese un relato histórico. Esta obra merece leerse por su calidad imaginativa y la profundidad de sus elucubraciones ficticias. Raful es un fino poeta, autor del bellísimo verso “abril, nacen alas delante de tus ojos”, cuyo apasionado criterio en este caso no comparto plenamente.
Patas arriba
En el resto de Europa las mujeres también están “rompiendo”, como he descubierto que dicen muchos jóvenes de diversas capas socioeconómicas de Santo Domingo para indicar que alguien se destaca por la excelencia en su oficio. “Che incubo!” Es como si romper significara algo contrario a separar con violencia las partes de un todo, deshaciendo su unión; destrozar; quebrar o hacer pedazos algo, así como las demás 24 similares acepciones del Diccionario.
Algunos sociólogos y lingüistas creen que subvertir la lengua es una manera de jugar con las ideas que promueven algunos apologistas de ciertas agendas mundialistas o pseudo liberales, como la pretensión de que el uso del masculino y el femenino por separado, al enunciar palabras a las que atribuyen intención discriminatoria sexista, opera alguna mágica equiparación innecesaria según las reglas gramaticales y la lógica interna de la lengua. (Eso, sin entrar al debate sobre sobre la belleza en las maneras de expresarse). Algunos artistas, como los llamados urbanos, raperos u otras denominaciones rarísimas –para esta abuela de mente abierta y cierto mundo— abusan de la antífrasis, que es usar una voz o frase para expresar justo lo contrario a su correcto significado. (¿Pueden creer que me gusta oír a Calle 13 con Serrat o con Rubén Blades?) Ese recurso lingüístico es antiquísimo cuando se trata de burla, sarcasmo o ironía. Otro distinto y viejo, pero igualmente cada vez más común, es la catacresis, una creativa metáfora para llamar alguna cosa sin nombre propio en la lengua común con otra palabra ya existente. La necesidad obliga a esta invención, que por común hasta pasa desapercibida, como por ejemplo decir que la entrada al Metro es una boca o que los bordes de un sombrero son sus alas. Basta de desvío. Me pasaba frecuentemente en el aula. Mis estudiantes reían cuando me iba por la tangente y relegaba el asunto que debíamos discutir en clase ese día…
Entre las autoras que están “rompiendo” en Europa está la estadounidense Elizabeth Strout (Portland ME, 1956), ganadora del Pulitzer en 2009 por su novela “Olive Kitteridge”. Encabezando la lista de libros más vendidos en al menos siete capitales europeas esta su más reciente “The Things we Never Say” (Las cosas que nunca decimos; Pengüin Random House, Londres, 2026, 224 páginas), nominada al prestigioso premio Booker que será anunciado el próximo 9 de noviembre en Londres. Se trata de una novela, sin relación a sus anteriores obras en que personajes y tramas pasan de uno a otro libro, en que Strout teje los hilos del amor y la soledad, desde la vida de un maestro de historia de educación media sacudido por descubrir un inesperado secreto familiar. Otras autoras cuyas obras merecen buscarse son una británica radicada en Nueva York, Coco Mellors (Londres 1989), autora de “Blue Sisters” (Random House, Nueva York, 2024, 368 páginas), una ficción del tiempo presente sobre las dinámicas familiares en tiempos de dolor, que trata con crudo humor y realismo las enfermedades mentales; y la irlandesa Sally Rooney (Castlebar 1991), la más exitosa novelista en lengua inglesa de su generación “millenial,” quien ha tratado temas como el efecto en la intimidad del trabajo en sociedades capitalistas y similares preocupaciones contemporáneas.
Uno ajeno
Me cuenta Tere, mi querida prima de la cual les he hablado, que hace unos veinte años saludó durante una conferencia en Santo Domingo, del brillante político Pelegrín Castillo, a uno de los invitados que fue presentado como experto israelí en seguridad geopolítica, pese a lucir bastante jovencito. “¡Es él!”, me dijo hace unos días al ver que leía el libro “Cero Crimen” (Planeta, México, 2026, 299 páginas), una crónica sobre “cómo [el presidente de El Salvador, Nayib] Bukele convirtió al país más peligroso del mundo en el más seguro de América”, por Yossi Abadi (Tel Aviv 1957) y Sharon Gal-Or (Tel Aviv 1974). Gal-Or es un consultor internacional y escritor con varias obras publicadas por Planeta sobre espiritualidad y la innovación en el uso de la inteligencia artificial para promover el desarrollo sostenible; también es inventor de varios exitosos juegos digitales. El amigo del licenciado Castillo que Tere recuerda, más por misterioso que por otra cosa, es Abadi, abogado, ejecutivo y socio del Grupo Tenlot (que opera loterías) y cónsul honorario de El Salvador en Israel. Su libro sobre Bukele y su gestión será presentado en Santo Domingo el 23 de septiembre, pero ya está disponible en Cuesta. De entre los políticos más populares de América Latina, algunos creen que Bukele es el “más rompedor”.
¡Ah, vejez, cosa terrible! En mi primera juventud mis amigas conjugaban “romper” como darse apretones con su noviecito… “La giovinezza è fugace!”