Animales y ley sueltos

La peligrosa costumbre de convivir con animales sueltos en las vías públicas

Muchos problemas existen porque nadie se ocupa de resolverlos. El de los animales sueltos en las carreteras es uno de ellos. Es simple abandono, desorden y falta de autoridad.

Cada cierto tiempo se repite la noticia de un carro que choca con una vaca, un motorista que se estrella contra un caballo, una familia que queda destrozada por un accidente que pudo evitarse. Seguimos como si nada. Como si las carreteras fueran sabanas y no vías públicas por donde circulan miles de personas todos los días.

La solución es tan sencilla que da vergüenza decirla: animal que anda suelto, animal que se recoge. Si nadie aparece a reclamarlo, se dispone de él conforme a la ley. Así de simple. Eso es lo que hacen en los países donde estas cosas no pasan. Por eso uno no ve vacas ni chivos paseándose por autopistas en España, Francia o Chile.

Aquí, en cambio, parece normal. Y lo peor: nos hemos acostumbrado. Hasta que vuelve a pasar. Hasta que vuelve a morir alguien.

No es un problema de recursos, sino de decisión. De hacer cumplir reglas básicsa. Una carretera no es un potrero. Hasta en el subdesarrollo, la vida de la gente vale más que la dejadez.

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