Al feminicida le llegó su hora
La condena a Nazario Mercedes es un precedente
La cadena de crímenes de Nazario Mercedes contra mujeres dejó una grieta abierta en la conciencia colectiva. Son casos que, de cuando en cuando, sacuden a la sociedad dominicana y le recuerdan que la violencia contra la mujer no es una estadística fría, sino un drama cotidiano que puede tocar cualquier puerta.
La reciente pena de 30 años impuesta a Mercedes por el asesinato de Daylyn Darmelin de los Santos - condenado a quien también se atribuyen otras cuatro muertes- llega tarde, como casi siempre llega la justicia cuando se trata de feminicidios. Pero llega. En un país donde tantas veces el dolor se convierte en expediente, y el expediente en olvido, esa sentencia tiene un valor simbólico que va más allá del tribunal.
Aquí no hablamos de un arrebato pasional, ni de un “conflicto de pareja”, como suelen maquillarse estos horrores. Hablamos de un depredador: un monstruo revestido de capa humana, que durante años actuó con la tranquilidad que da la impunidad.
La condena no devolverá la vida a sus víctimas ni reparará las heridas de las familias, pero al menos fija un precedente: la barbarie no puede seguir siendo rutina. Ojalá sea un escarmiento. El feminicidio es un mal que corroe la sociedad, y tolerarlo es volverse cómplice.