Rejuvenecimiento de los barrios
El arte como herramienta de cambio social en el barrio Enriquillo
Podría parecer, a simple vista, un gesto superficial frente a las carencias que marcan la vida en nuestros barrios. En medio de urgencias y la mera subsistencia, pintar murales o embellecer calles podría interpretarse como maquillaje de la pobreza. Pero el plan que impulsa Propeep en el barrio Enriquillo apunta a algo más complejo.
La intervención —con una inversión de 243 millones de pesos y la meta de impactar unas 500 viviendas— no se limita al color. Incluye reparación de techos, mejoras estructurales y un componente social que incorpora capacitación, apoyo a emprendedores y arte urbano. Es una apuesta por transformar el entorno y, con él, la percepción de quienes lo habitan.
Tiene sentido que el modelo mire hacia experiencias como la Comuna 13 de Medellín. Allí, el arte no sustituyó las políticas públicas, pero sí ayudó a recomponer el tejido social. En Enriquillo, los murales y el embellecimiento acompañan una lógica similar: dignificar espacios y activar el sentido de pertenencia.
Intervenir un barrio no es solo cuestión de cemento. También es tocar la fibra invisible de la autoestima colectiva. Un techo reparado protege; un entorno cuidado inspira. Y cuando ambas cosas ocurren al mismo tiempo, lo que emerge no es solo mejora material, sino una posibilidad real de cambio.