La transparencia también disuade
Gana crédito cuando no protege intereses
Parece que las autoridades aprendieron una lección importante en materia de fiscalización: la transparencia también forma parte del castigo y de la prevención. Esta vez, durante los operativos realizados en San Juan y San Cristóbal, no solo se decomisaron combustibles ilegales, bebidas adulteradas y productos contaminados; también se identificó públicamente uno de los negocios intervenidos: “Randy Comercial”.
Ese detalle no es menor. Hace apenas unos días, cuando fue cerrada una estación clandestina en Castañuelas, Montecristi, el hermetismo predominó. No se informó quién operaba el establecimiento ni quiénes estaban detrás del negocio irregular. El mensaje quedó incompleto. Ahora el enfoque cambia. Dar a conocer a los infractores envía una señal más firme a quienes convierten la ilegalidad en modelo de negocio. Porque el problema no es únicamente el combustible clandestino o las bebidas falsificadas: detrás de esas prácticas existe evasión fiscal, competencia desleal y, peor aún, riesgos directos para la salud y la seguridad ciudadana.
La población tiene derecho a saber quién comercializa productos adulterados o maneja combustibles de forma clandestina en comunidades donde una chispa puede terminar en tragedia.