Brasil marca el rumbo

La respuesta del Gobierno brasileño ante el aumento del combustible de aviación muestra el valor de anticipar las crisis en sectores estratégicos

Mientras otros gobiernos esperan que la tormenta amaine, Brasil decidió actuar. El alza del combustible de aviación, disparada por la crisis en Oriente Medio, amenazaba con estrangular la liquidez de sus aerolíneas. La respuesta fue una línea de crédito respaldada por el Estado, pensada para evitar que una coyuntura internacional se convirtiera en crisis doméstica.

Se trata de una intervención temporal y focalizada, orientada a proteger una actividad estratégica de la que dependen el turismo, el comercio, la inversión y miles de empleos. Hay sectores cuyo colapso cuesta mucho más que su prevención.

República Dominicana debería extraer una lección de esa decisión. La aviación sostiene una parte esencial de nuestra economía. Cada incremento en el precio del queroseno repercute en los costos operativos, las tarifas y la competitividad del país como destino turístico y centro de conexiones del Caribe.

Copiar mecánicamente la fórmula brasileña sería un error, pero comprender su lógica no lo es: la política económica también consiste en anticiparse. Instrumentos de crédito contingente, facilidades financieras o alivios temporales pueden marcar la diferencia entre preservar la capacidad productiva y lamentar sus consecuencias cuando ya sea tarde.

Gobernar exige algo más que reaccionar ante las crisis: exige prepararse para ellas. Brasil acaba de recordarlo. Conviene que aquí alguien tome nota antes de que llegue la factura completa.


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