Del sillazo al ajedrez

Esta vez hubo reparto, equilibrio y mucho cálculo

El PRM parece haber aprendido una lección que su antecesor, el PRD, tardó demasiado en entender: los pleitos internos pueden dar titulares, pero también mandar partidos al cementerio electoral.

Esta vez no hubo sillazos. Hubo reparto, equilibrio y mucho cálculo para el 2028.

Luis Abinader se queda con la presidencia partidaria y, de paso, con el silbato para arbitrar una sucesión que promete calentarse. Carolina Mejía deja la Secretaría General con las manos libres para correr; y su hijo, Juan Garrigó, hereda nada menos que ese poderoso despacho. Casualidades de la política, dirán algunos.

Gloria Reyes sube a Organización y varias mujeres ocupan posiciones relevantes, mientras Deligne Ascención se coloca en la primera vicepresidencia. Todos representados, todos sonrientes y nadie pateando la mesa.

Pero que la foto salga bonita no significa que debajo no haya piernas moviéndose.

David Collado, Carolina y los demás aspirantes saben que comienza otra competencia: la de controlar estructuras, sumar dirigentes y conquistar simpatías.

El PRM cambió los sillazos por el ajedrez. Y, en ese tablero, Abinader acaba de sentarse en la cabecera.

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