Cuando el agua vuelva con intensidad
Las inundaciones acechan a todos
El cambio climático está cambiando las reglas. Las lluvias extremas pueden convertir calles en ríos, pero hay otra amenaza que merece tanta atención como las inundaciones urbanas: los cauces que un día pueden reclamar el espacio perdido.
Durante años de menor caudal, las riberas de numerosos ríos y cañadas han sido ocupadas por viviendas precarias. Donde antes corría el agua, hoy hay casas, callejones y comunidades enteras que han normalizado un riesgo que sigue ahí, aunque permanezca oculto durante largos períodos.
El huracán Georges, en 1998, dejó una huella dolorosa que todavía conserva la memoria de muchos dominicanos. Ríos desbordados, viviendas arrastradas y familias desplazadas demostraron hasta dónde puede llegar el agua cuando recupera su territorio.
Pero la memoria se debilita y la necesidad aprieta.
El problema es que el río no consulta títulos ni antigüedad cuando vuelve a crecer. Ante lluvias cada vez más intensas, prevenir significa impedir nuevas ocupaciones, identificar asentamientos vulnerables y ofrecer alternativas.
Esperar otra tragedia para actuar sería repetir una historia conocida.
Una de las más recientes es la del 4 de noviembre de 2022.
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