Viva el huevo hoy y en su día
Proteínas y tradición: el compañero constante de la mesa dominicana
Poco importa quién llegó primero, si la gallina o su huevo entero.
Importa el regalo que deja en el nido, tan noble, sencillo y tan bien recibido.
Bajo el cascarón, discreto y callado, un pequeño sol espera encerrado.
Blanco o marrón, sustento seguro, alivia el presente y nutre el futuro.
Cuatrocientos millones al mes producimos, y en mesas humildes su fuerza compartimos.
Cuatro mil ochocientos millones al año: un prodigio de vida pese a su tamaño.
Trescientos veinte por cada habitante, casi uno diario: compañero constante.
Hervido o revuelto, frito o en tortilla, con yuca y plátano, alegra la vajilla.
Seis gramos de proteína, setenta calorías, nueve aminoácidos acompañan nuestros días.
B12, colina, selenio y vitamina D: también luteína, para el ojo que ve.
Cuatrocientos setenta productores trabajando, miles de familias su porvenir levantando.
Treinta y cuatro millones de dólares exportados, con Cuba y Haití entre los mercados.
Su día mundial cumple treinta años de historia: este nueve de octubre merece su gloria.
Que cante la gallina, responda la sartén, que el pan recoja yema y alcance para cien.
Sin pompas ni tronos, sin traje dorado, el huevo se gana su puesto de aliado.
Tan fácil servirlo, tan bueno comer: un lujo cotidiano que podemos siempre tener.
¿Primero la gallina? Dejemos la cuestión: primero que llegue al plato su ración.