La energía que no se desperdicia
Joel Santos ha puesto sobre la mesa una reflexión oportuna
Durante años, el debate eléctrico dominicano ha girado alrededor de una misma preocupación: producir más energía. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar cuánto podríamos ahorrar si aprendiéramos a utilizar mejor la que tenemos.
El ministro Joel Santos ha puesto sobre la mesa una reflexión oportuna: la eficiencia energética también debe formar parte de las soluciones a los problemas del sector.
Porque de poco sirve ampliar la generación, incorporar renovables y modernizar las redes si continuamos desperdiciando electricidad por malos hábitos, equipos ineficientes y una cultura de consumo sin límites.
El ahorro energético no puede quedarse en discursos ni campañas ocasionales. Debe convertirse en política pública, compromiso empresarial y responsabilidad ciudadana.
La pendiente Ley de Eficiencia Energética representa una oportunidad para pasar de las buenas intenciones a medidas concretas.
Pero hay algo todavía más importante: comprender que ahorrar electricidad no significa renunciar al bienestar, sino proteger los recursos que lo hacen posible.
La energía más barata, después de todo, es aquella que no necesitamos consumir. Y esa lección comienza en casa.