La paz laboral

Diálogo y negociación como motores de la estabilidad nacional

En el país, la paz laboral es un hecho construido con paciencia. En una región donde la conflictividad social ha encontrado, demasiadas veces, salidas abruptas, hemos optado por un camino distinto. La vieja contradicción de clases, elevada a dogma por el marxismo, no ha derivado aquí en enfrentamientos irreconciliables, sino en mecanismos de entendimiento.

El diálogo y la negociación han sido las herramientas principales. No siempre perfectas, no siempre rápidas, pero sí eficaces. Sindicatos y sector empresarial han aprendido que la estabilidad es un bien compartido.  Por su lado, el Estado ha ejercido un rol decisivo como árbitro: acercando posiciones, moderando excesos y procurando que las soluciones no se inclinen de forma injusta hacia uno u otro lado.

Esa capacidad de procesar los conflictos sin romper el tejido social es, quizás, uno de los logros más preciados y menos celebrados del país. Porque la paz laboral no implica ausencia de diferencias, sino la existencia de cauces institucionales para tramitarlas.

A propósito del feriado del Día del Trabajo, conviene reconocer ese capital intangible. En tiempos de polarización y crispación en otras latitudes, preservar la convivencia productiva entre trabajadores, empleadores y Estado es una señal de madurez.

Cuidarla exige responsabilidad de todos. Porque lo que se ha logrado con diálogo puede perderse con estridencia.

Periódico líder de República Dominicana centrado en las noticias generales y el periodismo innovador.