La riqueza de emprender

Román Ramos Uría fue un titán del comercio, pero, sobre todo, un ciudadano ejemplar

Román Ramos Uría llegó a República Dominicana desde España con 17 años y escasos recursos materiales. Traía, sin embargo, un capital que acabaría multiplicándose: energía, voluntad de trabajo, capacidad para emprender y esa particular intuición que permite descubrir oportunidades donde otros apenas ven dificultades.

Su historia pertenece ya a la mejor tradición empresarial dominicana. Comenzó como empleado de La Sirena y en 1965 adquirió aquel pequeño establecimiento de la avenida Mella. Desde allí levantó, paso a paso, un emporio comercial que transformó la venta al detalle, introdujo innovaciones, amplió las opciones del consumidor y generó miles de empleos.

Grupo Ramos es hoy una de las grandes empresas dominicanas, pero su dimensión económica no explica por sí sola la significación de su fundador. Ramos Uría entendió el comercio como servicio. El crecimiento, como resultado del trabajo persistente. Nunca perdió la sencillez del inmigrante que sabía cuánto costaba cada conquista.

La inmigración española ha enriquecido a República Dominicana con historias semejantes: hombres y mujeres que llegaron buscando una oportunidad y terminaron creando oportunidades para muchos otros.

Román Ramos Uría encarna admirablemente esa experiencia. España le dio sus raíces; República Dominicana, el terreno donde desplegar su formidable capacidad emprendedora. Él correspondió creando riqueza, empleos y modernidad.

Un titán del comercio, ciertamente. Pero, sobre todo, un ciudadano ejemplar.

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