Muy poco margen

La tormenta económica internacional amenaza la estabilidad dominicana

El deterioro internacional encuentra a la República Dominicana con poco espacio para evitar golpes y remediar situaciones. La escalada bélica en Medio Oriente, el petróleo por encima de cien dólares, la inflación persistente y el aumento de las tasas en las principales economías configuran una combinación adversa para un país importador de combustibles y dependiente del financiamiento externo.

El economista Jaime Aristy Escuder ha llamado la atención sobre esa convergencia. Mientras la Reserva Federal se encamina hacia nuevos ajustes, las tasas bancarias locales ya reflejan condiciones restrictivas y las reservas internacionales soportan presiones. El Banco Central tiene por delante decisiones difíciles. La ruta pasa por caminos angostos y precipicios.

El problema no se limita a una discusión entre economistas. Un petróleo más caro eleva el subsidio eléctrico, presiona los combustibles, encarece el transporte y termina trasladándose a los alimentos. Tasas internacionales más altas aumentan el costo de la deuda y dificultan conservar los capitales para sostener la estabilidad cambiaria.

Las autoridades deben reconocer que el margen de maniobra se estrecha. Postergar decisiones puede convertir un ajuste administrable en otro más costoso. La prudencia exige coordinación entre las políticas monetaria y fiscal, protección para los sectores vulnerables y claridad ante la ciudadanía. El país no controla la tormenta, pero sí puede evitar recibirla sin defensas.

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