El casco sí, pero para otros
El desafío de ordenar el tránsito de motocicletas
Los motoristas protestan por el aumento del costo de las licencias, los combustibles y la exigencia del doble casco. Y sí, la vida está cara para todos. Pero el problema surge cuando el principal sector señalado por violar normas de tránsito pretende presentarse únicamente como víctima.
En un país donde abundan motores sin placas, sin luces y sin casco, resulta difícil separar el reclamo económico de la realidad vial. El Estado debe escuchar demandas razonables, pero también urge que el sector entienda algo básico: formalización y seguridad no pueden seguir viéndose como castigos.
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