Humo que no se lleva el viento
En Jarabacoa el humo del vertedero ya no solo irrita los ojos, también la paciencia
Al Espía le cuentan que en Jarabacoa el humo del vertedero ya no solo irrita los ojos, también la paciencia. El alcalde Joselito Abreu volvió a tocar las puertas del Gobierno central en busca de una solución definitiva para un problema que lleva años consumiendo la tranquilidad de residentes, comerciantes y empresarios turísticos.
Mientras la “Ciudad de la Eterna Primavera” intenta vender aire puro y naturaleza, la humareda se empeña en hacerle mala publicidad. Lo preocupante es que las llamas aparecen, se apagan y regresan. Y con ellas, las promesas que parecen quedarse suspendidas en el aire.