Aprendiendo a sufrir

El arte dominicano de soportar la realidad sin perder la paz

Motoristas en acera frente al Hospital Universitario Docente Central de las Fuerzas Armadas. (DIARIO LIBRE/DARE COLLADO)

Baltasar Gracián escribió en El arte de la prudencia: “Aprende a sufrir, y serás feliz”. La expresión parece masoquista, pero es algo que los dominicanos ya entendemos. De lo contrario, no podríamos vivir en nuestro país, situado en el mismo trayecto caluroso del sol.

¡Vaya! ¡Es que sufrimos mucho! 

Sufrimos navegando por vías inundadas y observando a hombres pelearse en las calles y avenidas después de chocar sus vehículos. 

Sufrimos viendo a motoristas zigzaguear entre los automóviles en medio de los tapones, llevándose por delante el bumper de cualquiera.

Sufrimos por culpa de negocios donde instalan bocinas de vehículos, de esas que se usan para “frontear”. Caminar por sus alrededores mientras prueban una obliga a taparse los oídos. El estruendo de cualquier cosa que reproduzcan se siente hasta en los tuétanos de quienes tienen la desgracia de ser sus vecinos. 

Sufrimos viendo a nuestros jóvenes rumiar palabras vacías, mientras la Policía está al acecho para intercambiar sus vidas. También sufrimos con hospitales y viviendas sin energía eléctrica por las continuas averías, y con los eternos pleitos entre los docentes y el Gobierno, que no nos llevan a ninguna parte.

¿Cómo seremos felices con todo esto y mucho más? Gracián nos da una idea: “Debes tener paciencia suficiente para tolerar todas las necedades y necesidades. A veces sufrimos mucho a causa de quienes dependemos para vivir, y es esta una buena ocasión para vencer nuestros impulsos y dominarnos a nosotros mismos. Del aprender a sufrir nace la preciosa paz, que es la mayor dicha de la tierra. Y si no estás en disposición de aprender a sufrir, retírate a vivir solo, a ver si por ti mismo no has de sufrir, por no saber tolerarte. Aprender a sufrir es aprender a tolerar a los que no son como tú, y ser feliz compartiendo la vida con ellos”. 

Reconozco que cada día aprendo a sufrir viviendo en este país en desarrollo que, de vez en cuando, me da momentos de felicidad. A este paso, los dominicanos seremos expertos en el arte de sufrir. Lástima que todavía seamos aprendices en el arte de convivir.

Subdirectora de Diario Libre. Anteriormente fue jefa de redacción de apertura y editora de Economía. Se ha especializado en periodismo de investigación, multimedia y de datos, y ha sido docente de periodismo. Ganadora de una Mención Honorífica en el Premio a la Excelencia Periodística de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), entre otros reconocimientos.