Abraham Lowenthal y su reencuentro con Santiago

Un reconocimiento académico a la trayectoria de Abraham Lowenthal en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra

El intelectual Abraham F. Lowenthal recibió un doctorado de la PUCMM el pasado viernes. (DIARIO LIBRE/SAMIL MATEO)

Recientemente, la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) le otorgó, en su hermoso campus de Santiago de los Caballeros, un doctorado honoris causa a Abraham F. Lowenthal, profesor emérito de Relaciones Internacionales de la Universidad del Sur de California y uno de los más prominentes expertos en Estados Unidos sobre las relaciones interamericanas.

El memorable evento académico estuvo encabezado por el rector de la PUCMM, R.P. Secilio Espinal, quien expuso los motivos que llevaron a la Junta de Directores de esta institución a concederle, de manera unánime, este distinguido título al profesor Lowenthal. Según expresó el rector, la propuesta la presentó el Ing. Manuel Estrella, miembro de ese órgano universitario, quien fue motivado a hacerlo por el expresidente Leonel Fernández. El Dr. Frank Moya Pons presentó la trayectoria académica e institucional del profesor Lowenthal y sus fuertes vínculos con la República Dominicana.

Habiendo terminado su licenciatura y maestría en la Universidad de Harvard, previo a emprender su doctorado en esa misma universidad, el profesor Lowenthal llegó a Santiago de los Caballeros en 1964 enviado por la Fundación Ford para asesorar a la recién creada Asociación para el Desarrollo, Inc., entidad que jugó un papel de primer orden en la promoción de instituciones en la ciudad de Santiago tras la caída del régimen de Trujillo. Según le contó a este articulista, llegó a Santiago lleno de incertidumbre ya que fue enviado a la segunda ciudad de un país pequeño y con poco desarrollo económico, mientras que otros de su grupo fueron asignados a ciudades como Buenos Aires, Sao Paulo o Ciudad de México. No obstante, poco tiempo después descubrió que lo mejor que le pudo haber pasado en la vida fue que lo enviaran a aquel Santiago provinciano de los años sesenta que comenzaba a construir su propio entramado de instituciones empresariales, académicas y sociales.

La persona con quien trabajó más de cerca fue con el presidente de la Asociación para el Desarrollo, don Tomás Pastoriza, de quien, según ha dicho, aprendió más que de todos sus profesores en Harvard y con quien desarrolló una entrañable amistad. También interactuó con otros jóvenes empresarios y profesionales como Alejandro Grullón, Luis Crouch, José Manuel Cabral, José Augusto Vega Imbert, entre otros. Conoció, igualmente, a un joven sacerdote que acababa de asumir la Vicerrectoría Académica de la recién creada Universidad Católica Madre y Maestra, Agripino Núñez Collado, quien luego pasó a ser rector de esta prestigiosa universidad. Se estrenó como profesor en esta universidad, la cual todavía no contaba con el campus, de clase mundial, que vino a tener después gracias al liderazgo de monseñor Núñez.

Al profesor Lowenthal le tocó estar en el país cuando se produjo el movimiento cívico-militar para restaurar la Constitución de 1963 y restablecer al profesor Juan Bosch como presidente legítimo del país. También vivió la intervención militar norteamericana, lo que lo llevó, más adelante, a realizar su tesis doctoral en la Universidad de Harvard sobre ese acontecimiento. De ahí surgió su primera obra The Dominican Intervention, uno de los mejores libros sobre esa coyuntura histórica, especialmente desde la perspectiva de la toma de decisiones en el gobierno de Lyndon B. Johnson. Luego escribió otros libros, entre los cuales se destacan: la paradigmática obra, junto a Guillermo O´Donell y Phillipe C. Schmitter, Transitions from Authoritarian Rule; Armies and Politics in Latin America; Partners in Conflict: The United States and Latin America in the 1990s; Scholars, Policymakers & International Affairs; Exporting Democracy: The United States and Latin America; Brazil and the United States; Transitions to Democracy: Conversations with World Leaders. Sus dos grandes temas han sido las relaciones Estados Unidos-América Latina y las transiciones a la democracia.

Además de su labor académica, Lowenthal ha sido un creador de instituciones, especialmente tres que han tenido una gran prominencia en Estados Unidos: el Centro de Estudios Latinoamericanos del Woodrow Wilson Internacional Center for Scholars, el Diálogo Interamericano y el Pacific Council of International Policy. En múltiples ocasiones él ha dicho que fue en Santiago de los Caballeros donde aprendió el arte de construir instituciones.

A principios de 1990, en medio de la severa crisis económica que vivía el país y una gran incertidumbre política, monseñor Núñez Collado decidió crear el Centro Universitario de Estudios Políticos y Sociales (CUEPS) como espacio de diálogo multisectorial y producción de propuestas de reformas institucionales y políticas públicas. Tuve el honor de que monseñor Núñez me escogiera para ser el primer director ejecutivo de ese centro de estudios. En ese contexto, don Tomás Pastoriza sugirió invitar al profesor Lowenthal a pasar unos días con nosotros para pensar qué hacer con este nuevo centro que se había creado en la universidad. Fueron unos días altamente productivos en los que hubo sesiones de trabajo, conferencias y entrevistas en múltiples medios de comunicación.

En esa ocasión, nuestro invitado me solicitó reunirse con el profesor Juan Bosch y el Dr. José Francisco Peña Gómez, entre otras personalidades, a cuyos encuentros lo acompañé. A la entrevista con el profesor Bosch nos introdujo el Dr. Leonel Fernández, quien en ese momento lo más probable no había siquiera pensado en la posibilidad de postularse a la presidencia de la República. Cuando, quince años después, el presidente Fernández lo condecoró con la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella con el Grado de Comendador, el profesor Lowenthal vino a saber con asombro, en una conversación que sostuvimos esos días, que el presidente que lo condecoraba era aquel joven que nos había facilitado gentilmente la entrevista con el profesor Bosch.

Aunque Abe Lowenthal ha viajado ampliamente por América Latina, la República Dominicana ha tenido siempre un lugar especial en su corazón, pues fue en Santiago de los Caballeros donde aprendió tantas cosas que le han servido enormemente en su vida personal y profesional. A través de los años ha visitado nuestro país en innumerables ocasiones, siempre presto a corresponder a invitaciones a dar conferencias y participar en eventos académicos. Una de sus cualidades es que tiene siempre presente a sus amigos dominicanos, a quienes procura ver en cada oportunidad que viene al país, uno de los cuales es Bernardo Vega, con quien disfruta conversar sobre temas de mutuo interés.

En sus palabras de agradecimiento del doctorado honoris causa que le confirió la PUCMM, el profesor Lowenthal, a pesar de su voz suave y lenta, logró conmover al auditorio en el que había una importante representación del liderazgo empresarial, académico y político de Santiago, incluyendo a la vicepresidenta de la República Raquel Peña. Habló de sus experiencias y sus relaciones en la comunidad santiaguera, expresó con humildad cuánto aprendió durante esos años en Santiago y destacó que de sus tres actividades profesionales -academia, asesor de gobiernos y constructor de instituciones-, la tercera ha sido la más importante y que fue en Santiago donde aprendió la difícil tarea de forjar instituciones.

Al final dejó un mensaje lúcido y oportuno, con referencias concretas sobre su propio país: es más fácil destruir que construir instituciones. El auditorio, que estuvo absorto mientras él pronunciaba su discurso, al final de sus palabras le rindió un aplauso como pocas veces se siente en eventos académicos. Un reconocimiento más que merecido por parte de los continuadores de aquellas personas a quienes el profesor Lowenthal conoció sesenta años atrás durante su estadía en la Ciudad Corazón.

Abogado y profesor de Derecho Constitucional de la PUCMM. Es egresado de la Escuela de Derecho de esta universidad, con una maestría de la Universidad de Essex, Inglaterra, y un doctorado de la Universidad de Virginia, Estados Unidos. Socio gerente FDE Legal.