El Consejo Nacional de la Magistratura y el impacto de sus presidencias

Tres décadas de decisiones sobre las altas cortes

El pasado lunes 3 de agosto tuvo lugar la primera sesión de trabajo del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM). La finalidad del proceso iniciado hace dos días es llevar a cabo la evaluación y selección de 11, de los 16 integrantes de la Suprema Corte de Justicia (SCJ). Ese día se cumplían, exactamente, 29 años del término de los trabajos de la primera convocatoria de ese órgano constitucional, concluidos el 3 de agosto de 1997. La convocatoria se había producido el 16 de septiembre de 1996, bajo la presidencia del doctor Leonel Fernández Reyna.

Puede que fuera una casualidad. Pero me gusta pensar que detrás de la selección de este 3 de agosto se encuentra la memoria del consultor jurídico del Poder Ejecutivo, doctor Jorge Subero Isa, protagonista de primer orden del proceso institucional que inició con la recomposición de la Suprema Corte de Justicia resultante de aquel ya lejano proceso, y cuya presidencia ostentó durante 14 años. 

Creado por la reforma constitucional llevada a cabo en el marco de la aguda crisis político-electoral que vivió el país entre mayo y agosto de 1994, las atribuciones del CNM se reducían entonces a elegir los jueces de la Suprema Corte de Justicia, disponer cuál de ellos ocuparía su presidencia y designar un primer y segundo sustitutos para reemplazar al Presidente en caso de falta o impedimento. Consecuencia de lo anterior le correspondía, además, suplir las vacantes que se produjeran en caso de cesación de un juez supremo (artículo 64 CD de 1994).

Fue en virtud de esta última atribución que tuvo lugar la segunda convocatoria del CNM, en el año 2001, bajo la presidencia del ingeniero Hipólito Mejía Domínguez. Entonces fueron seleccionados tres magistrados para cubrir otras tantas vacantes en el tribunal supremo.

Con la reforma constitucional de 2010, el CNM fue modificado tanto en su composición como en sus atribuciones. Según el párrafo I del artículo 46 de la Constitución de 1994, el Consejo estaba compuesto por el presidente de la República, quien lo presidía; los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados; un senador y un diputado, pertenecientes a un partido distinto al del presidente la respectiva cámara; el presidente de la Suprema Corte de Justicia y un juez o jueza de este tribunal, electo por sus pares, que hacía las veces de secretario.

Esa composición original de 7 integrantes fue ampliada a 8, con la incorporación del titular de la Procuraduría General de la República como miembro exoficio del CNM (artículo 178 CD de 2010). Adicionalmente, como resultado de la creación del Tribunal Constitucional y del Tribunal Superior Electoral, en la reforma de 2010, se le otorgó la facultad de designar a sus integrantes. También se le confirió la facultad para evaluar cada 7 años a los integrantes de la Suprema Corte de Justicia (artículos 179 y 181 CD).      

Con estas reformas en su composición y atribuciones, el CNM fue convocado por tercera vez, de nuevo bajo la presidencia del doctor Leonel Fernández Reyna, el 2 de agosto de 2011. Se trató de la convocatoria más significativa de este órgano constitucional, en el sentido de que la misma tenía por objetivo designar a los primeros 13 integrantes del TC, los primeros 5 del TSE, con sus respectivos suplentes (artículo 183 CD), así como evaluar a los integrantes de la SCJ y designar los sustitutos de quienes no superaran la evaluación. En este proceso resultaron designados un total de 31 magistrados, la cantidad más elevada para un único proceso de sesiones, a lo largo de los casi 30 años de funcionamiento efectivo del CNM: 13 del Tribunal Constitucional, 13 de la Suprema Corte de Justicia y 5 del Tribunal Superior Electoral, más sus respectivos suplentes.  

La cuarta, quinta y sexta convocatorias del CNM se produjeron bajo los gobiernos del presidente Danilo Medina. La primera, en abril del año 2017, para designar a los integrantes del TSE y para cubrir algunas plazas en la SCJ, por renuncia y por cumplimiento de la edad de retiro de algunos de sus miembros. La segunda, que culminó en diciembre de 2018 con la sustitución de los cuatro primeros jueces salientes de la promoción original del Tribunal constitucional que, designados por un período de 6 años, permanecieron en sus funciones por un total de 7.  

En octubre de 2019, fue convocado nuevamente el CNM, esta vez para evaluar a los jueces de la SCJ que habían cumplido sus 7 años desde su designación. En ese proceso resultó electo el actual presidente de la SCJ, Henry Molina, junto a otros 8 integrantes del órgano.

De lo hasta ahora dicho, se puede concluir que: i) en los 22 años transcurridos entre 1997 y 2019 el CNM fue convocado en 6 ocasiones; ii) dos de esas ocasiones se produjeron bajo la presidencia del doctor Leonel Fernández Reyna, una bajo la del ingeniero Hipólito Mejía y, en tres ocasiones, dicho órgano estuvo presidido por Danilo Medina; iii) la convocatoria de 2011 fue en la que más designaciones se produjeron, con un total de 31, por las razones ya apuntadas y, iv) se produjo un retraso de un año para sustituir a los primeros magistrados del TC que cumplieron su período constitucional.     

Al presidente Luis Abinader le ha correspondido la mayor cantidad de convocatorias como como presidente del CNM, con un total de 7 hasta ahora: en 2020, 2021, 2023, 2024-25 y 2026. En dos de estas ocasiones, el CNM ha designado dos integraciones del TSE; en otras dos ha producido un total de 9 designaciones en el Tribunal Constitucional, en una, 5 jueces en la Suprema Corte de Justicia y en otra, a la Procuradora General de la República.  

Si se considera que en el proceso recién iniciado el pasado día 3 de agosto serán evaluados un total de 11 jueces de la SCJ, y que en diciembre de 2027 corresponde evaluar a 4 magistrados del Tribunal Constitucional, la conclusión es que al presidente Abinader le habrá correspondido, al término de su mandato, la presidencia del CNM en 8 ocasiones: casi tres veces las que le correspondió a Danilo Medina, cuatro veces más que al presidente Leonel Fernández Reyna y más que la suma de todos los presidentes que le han antecedido.

En términos cuantitativos, el CNM presidido por el presidente Abinader habrá reconfigurado en su totalidad, al final de su mandato, la integración del Tribunal Constitucional (13 jueces), del Tribunal Superior Electoral –en dos ocasiones, aunque en la segunda la mayoría fue confirmada—; eventualmente, la gran mayoría, de los miembros de la Suprema Corte de Justicia y a la Procuradora General de la República, eventualmente, también en dos ocasiones.

Se trata de una responsabilidad mayor, pues el CNM es el órgano bajo cuya responsabilidad recae la composición de los más importantes tribunales de administración de justicia constitucional, casacional y político-electoral del país. En otras palabras, se trata de decidir quiénes son los jueces que llevan a cabo, en última instancia, la labor de interpretar el sentido de la Constitución, en controversias que con frecuencia involucran intereses del más alto contenido político, económico, o relativas a la preservación de la integridad misma del ordenamiento normativo y la seguridad jurídica en el país.

Se trata de un órgano que decide en manos de quiénes está la adjudicación del derecho, en controversias sobre resultados electorales concretos y, por tanto, en manos quién está la responsabilidad de preservar la voluntad ciudadana expresada en las urnas.

Esa es la magnitud de las decisiones que está llamado a tomar el CNM. Confío en que el liderazgo político en él representado adoptará las que mejor conduzcan a garantizar la preservación del sistema de justicia y los derechos de las personas.