Ausencia de sanción

La falta de sanción se está erigiendo en baldón que insulta la conciencia nacional. No hay sentencias ni llaves para las celdas de los que delinquen. Sólo denuncias, acusaciones y mucha chercha a su alrededor. La sociedad, que se ahoga en los mares de la impunidad, aspira a que algún día se abra el grifo por el que fluyan en torrente sus ansias de justicia. Ese día hoy luce imposible, improbable, porque los anhelos de condenas se pierden siempre en las enmarañadas redes de la estructura de poder.