Orden interno

Uno de los más conocidos tratadistas de la Geopolítica afirma que la misión de todo Estado es tener fronteras seguras y orden interno.

Carecemos de las dos por la misma razón: no hemos podido aplicar la ley ni educar en civilidad a nuestra gente.

Esa falta de vigencia de la ley está afectando no solo el orden interno, sino nuestra capacidad para competir económicamente y para vivir en paz.

Hemos fracasado en todos los frentes: no hemos podido organizar el tránsito ni controlar el ornato de nuestras calles; el delito sigue siendo muy alto; no hay respeto por nada y robar solo es malo si te atrapan.

La ley es distinta para todos y no hay un solo político preso a pesar de la abundante evidencia en contra y el "familismo amoral" (primero lo mío) es la regla de vida de la grandes mayorías.

Se dirá que algunas de estas cuestiones pertenecen más al ámbito de la distribución del ingreso, pero todas están concatenadas. Tenemos sociedades igual de pobres donde el fenómeno que sufrimos en nuestro país no se repite.

A los gobiernos solo les interesan las contratas, lo que se ve, y no lo que hace duradero un país, una civilización. Los elementos fundamentales, frontera y orden, debieran ser los objetivos primarios de toda obra de gobierno. Hay que enseñar, pero sobre todo educar. Sin ese elemento indispensable tendremos bellas escuelas y malísimos ciudadanos. ¿Alguien se atreve a iniciar el plan?

atejada@diariolibre.com