Menores y la IA
Desafíos éticos y pedagógicos en la integración de la inteligencia artificial en la educación
El sábado estuvimos en Tamayo hablando de inteligencia artificial con niños, adolescentes, profesores, padres y madres. La conversación no se limitó a ChatGPT, cómo funcionan los modelos generativos o qué herramientas están de moda. Surgieron preguntas más importantes: ¿cómo aprender a utilizar la inteligencia artificial sin entregarles a las máquinas nuestra capacidad de pensar?
Salí del Liceo Profesor Juan Bosch con una impresión positiva. Muchos de los jóvenes que participaron no llegaron como espectadores pasivos. Preguntaron, discutieron, contaron cómo utilizan estas herramientas y, sobre todo, mostraron interés por comprender sus límites. La conversación, además, continuó fuera del liceo. Hay una generación que ya convive con la inteligencia artificial y que, en muchos casos, intenta aprender a utilizarla con criterio.
La IA puede ayudar a estudiar, investigar, organizar información, practicar idiomas, programar o desarrollar una idea. También puede equivocarse, inventar datos, reproducir prejuicios y convertirse en un atajo para evitar el esfuerzo intelectual.
Me quedó claro que será difícil controlar el uso de la inteligencia artificial en la generación que viene creciendo. Pero sí podemos comenzar a fomentar hábitos que eviten que estas herramientas sustituyan la lectura, la comprobación, la curiosidad y el razonamiento propio.
Todavía no tengo claro, desde el punto de vista ético, a qué edad debe comenzar la alfabetización en inteligencia artificial. Lo que sí tengo claro es que, cualquiera que sea la decisión, los niños necesitarán acompañamiento, y en ese proceso los padres tienen un papel fundamental.
No podemos pedirles a niños y adolescentes un uso responsable de herramientas que muchos padres y profesores apenas conocen. Gracias a los organizadores por abrir este espacio y, de manera especial, a Rafael Méndez, por la invitación, la coordinación y el empeño para que esta conversación llegara a la comunidad. La IA ya es parte del presente y tendrá un peso creciente en el futuro inmediato. No sabemos hasta dónde nos llevará, pero sí podemos prepararnos para utilizarla con criterio y conciencia.