Blue Origin atribuye a una válvula de oxígeno la explosión de mayo de un cohete New Glenn

La detonación ocurrió durante una prueba de encendido estático en Cabo Cañaveral, generando preocupación en la comunidad aeroespacial

Cohete New Glenn, al momento de un despegue. (AFP)

Una falla en la válvula principal de oxígeno de uno de sus motores provocó la explosión de un cohete New Glenn de Blue Origin durante una prueba en mayo pasado en el Complejo de Lanzamiento 36 de Cabo Cañaveral, Florida, informó la compañía aeroespacial estadounidense.

El director ejecutivo de Blue Origin, Dave Limp, detalló en X que la investigación continúa y que la causa fue confirmada mediante la recuperación del hardware y las inspecciones posteriores.

La explosión del cohete New Glenn, que sacudió la noche del 28 de mayo hogares a kilómetros de distancia en Cabo Cañaveral, ocurrió durante una prueba de encendido estático ('hot fire test') previa a este lanzamiento no tripulado.

Investigación en curso

La compañía realizó pruebas exhaustivas de componentes y de encendido de motores para comprender mejor el modo de falla y definir las medidas correctivas, detalló el directivo.

"La anomalía se originó en la válvula principal de oxígeno de uno de los motores BE-4, lo cual fue confirmado posteriormente mediante la recuperación de hardware e inspecciones", dijo Limp.

Además, subrayó que Blue Origin está realizando pequeñas modificaciones en la válvula afectada, que podrán instalarse rápidamente en los motores existentes. La empresa prevé tener listo el nuevo hardware a finales de este mes.

Impacto del incidente

El New Glenn, desarrollado por la compañía fundada por Jeff Bezos, explotó durante una prueba en la plataforma de lanzamiento del Complejo 36 de Cabo Cañaveral. En junio, Limp había indicado que varios de los componentes principales de la infraestructura no sufrieron daños significativos.

El ejecutivo señaló entonces que el complejo de almacenamiento de propelentes, incluidos los tanques de oxígeno líquido, hidrógeno líquido y gas natural licuado (LNG), permanecían en buen estado, al igual que la torre de agua.

El lanzamiento tenía previsto colocar 48 satélites de Amazon en órbita baja terrestre como parte del proyecto Kuiper, con el que el gigante del comercio electrónico busca proporcionar internet de alta velocidad a distintas partes del planeta y competir con Starlink, de SpaceX, la compañía de Elon Musk.

La misión habría sido el mayor despliegue de Amazon hasta ese momento, dentro de una serie de más de una decena de lanzamientos contratados con Blue Origin para formar una constelación de más de 3,200 satélites.

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