El sargazo cambia de mapa en el Atlántico: crece hacia el Caribe y cae en mar de los Sargazos

Dos estudios científicos confirman que la distribución del sargazo está atravesando un cambio profundo

Sargazo en el canal de Catuano (Archivo/ Marvin del Cid)

Mientras las acumulaciones masivas en la costa se intensifican en el Caribe, la biomasa de esta macroalga disminuye de forma sostenida en la región que históricamente dio nombre al mar de los Sargazos.

La evidencia científica reciente muestra que el fenómeno del sargazo ya no responde a un patrón único ni estable. En el Atlántico tropical se ha consolidado desde 2011 el llamado Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, una franja interconectada de algas flotantes que se extiende desde África occidental hasta el Caribe.

Al mismo tiempo, el norte del mar de los Sargazos, considerado durante décadas el principal reservorio natural de sargazo, ha registrado una caída marcada de su biomasa desde 2015.

Este contraste ayuda a explicar por qué países del Caribe, como la República Dominicana, continúan enfrentando episodios recurrentes de acumulaciones costeras masivas de sargazo, aun cuando la región histórica del Atlántico norte muestra un declive claro.

Qué dicen los estudios

 El primer trabajo científico clave fue publicado el 5 de noviembre de 2025 en Nature Geoscience bajo el título original Equatorial upwelling of phosphorus drives Atlantic N2 fixation and Sargassum blooms, que en español puede traducirse como “El afloramiento ecuatorial de fósforo impulsa la fijación de nitrógeno (N2) y las proliferaciones de sargazo en el Atlántico”.

El estudio está encabezado por Jonathan Jung y coautores de instituciones científicas internacionales.

Este artículo analiza la evolución de la fijación biológica de nitrógeno en el Atlántico durante aproximadamente 120 años y concluye que los grandes florecimientos de sargazo observados desde 2011 están estrechamente vinculados a un proceso oceánico de gran escala: el afloramiento ecuatorial del Atlántico. 

En esa región, aguas profundas ricas en fósforo ascienden hacia la superficie. Ese fósforo, descrito en el estudio como “fósforo en exceso”, estimula la fijación de nitrógeno (N2) por microorganismos asociados al sargazo, lo que permite que esta macroalga prospere incluso en aguas pobres en nutrientes.

Según el estudio, el aumento del fósforo que alimenta estos florecimientos no se atribuye a ríos, descargas continentales ni fuentes locales de contaminación, sino a un mecanismo natural de circulación oceánica a escala atlántica. El propio artículo señala que la evolución futura del sargazo dependerá de cómo el calentamiento global afecte estos procesos de afloramiento ecuatorial y los modos climáticos que los controlan.

El segundo artículo, publicado en Nature Geoscience el 4 de diciembre de 2025, lleva por título “Declive dramático del sargazo en el norte del mar de los Sargazos desde 2015”. El trabajo está liderado por Yingjun Zhang, Brian B. Barnes y Deborah S. Goodwin, con la participación del oceanógrafo Chuanmin Hu, entre otros autores.

Este estudio combina datos satelitales y observaciones directas en el océano para documentar que la biomasa de sargazo en el norte del mar de los Sargazos ha disminuido de forma significativa desde 2015.

Además, identifica un cambio en la estacionalidad: los máximos históricos de otoño e invierno han sido reemplazados por picos en primavera y verano, alineados con la dinámica del cinturón tropical de sargazo.

El artículo plantea que este declive está asociado a una reducción del suministro histórico de sargazo desde el Golfo de México hacia el mar de los Sargazos, posiblemente relacionada con el aumento de la temperatura superficial del mar y con una mayor frecuencia de olas de calor marinas en esa región.

En conjunto, los autores señalan que la proliferación en el Atlántico tropical y el declive en el Atlántico norte podrían representar el inicio de un cambio de régimen en la distribución del sargazo a escala de toda la cuenca.

El respaldo del monitoreo satelital

 Estos hallazgos científicos fueron destacados en el Sargassum Outlook Bulletin de diciembre de 2025, difundido el 5 de enero de 2026 por el Laboratorio de Oceanografía Óptica de la University of South Florida, dirigido por Chuanmin Hu. El boletín analiza la distribución del sargazo en diciembre de 2025 y la compara con los valores históricos desde 2011.

El documento reporta que, entre noviembre y diciembre de 2025, la cantidad de sargazo aumentó de forma sustancial en casi todas las regiones del Atlántico evaluadas, con incrementos especialmente pronunciados en el Caribe oriental y el Atlántico occidental, alcanzando valores récord para ese mes.

También describe la presencia de dos grandes masas separadas de sargazo en el Atlántico oriental y occidental, asociadas principalmente al crecimiento local.

 De cara a 2026, el boletín advierte que, aunque el sargazo en el Golfo de México se mantendría en niveles muy bajos, en el Caribe probablemente continuará creciendo, con acumulaciones costeras que incluso podrían ocurrir de manera temprana e inusual para esta época del año. En ese contexto, el equipo científico señala que 2026 probablemente será otro año de alta presencia de sargazo, superando el 75 % de los valores históricos comparables.

Implicaciones ambientales: mar abierto y costa

En mar abierto, el sargazo cumple una función ecológica relevante como hábitat flotante para peces, invertebrados y otros organismos pelágicos. Por ello, el declive documentado en el norte del mar de los Sargazos implica cambios en una estructura ecológica que ha sido clave en el Atlántico norte durante décadas.

En la costa, el fenómeno se manifiesta de otra forma. Cuando grandes volúmenes de sargazo se concentran cerca del litoral y forman acumulaciones costeras masivas, pueden afectar la calidad del agua, reducir el oxígeno durante su descomposición y generar impactos sobre praderas marinas, arrecifes y playas.

El propio artículo sobre el afloramiento ecuatorial reconoce que estos eventos han tenido impactos ecológicos y socioeconómicos significativos en el Caribe desde 2011.

Medios internacionales especializados en ciencia y océanos, como The Invading Sea, han señalado que estos estudios confirman que el problema del sargazo no responde a causas locales aisladas, sino a procesos oceánicos y climáticos de gran escala que están redistribuyendo la biomasa a lo largo del Atlántico.

Qué significa esto para la República Dominicana

Para la República Dominicana, la lectura es clara: el país seguirá expuesto a episodios recurrentes de acumulaciones costeras de sargazo. Las proyecciones científicas indican que el Caribe permanece dentro de la zona de mayor crecimiento y concentración de esta macroalga.

Estos estudios refuerzan un punto clave para el debate público y la toma de decisiones: el fenómeno no se explica únicamente por actividades locales ni por descargas cercanas a la costa, sino por dinámicas oceánicas de escala atlántica que determinan cuánto sargazo se forma, dónde se concentra y cuándo llega a las playas. En ese contexto, la gestión del sargazo requiere monitoreo científico continuo, cooperación regional y políticas basadas en evidencia, más allá de respuestas reactivas cuando el problema ya está en la orilla.

Guatemalteco con estudios en Ciencias de la Comunicación y amplia experiencia en el campo visual y multimedia. Ha trabajado para varios medios de comunicación en Guatemala y República Dominicana, y sus fotografías han aparecido en importantes publicaciones en diferentes partes del mundo.