Contaminación en la presa de Hatillo: estudio alerta sobre los riesgos para la salud y el ecosistema
El análisis fisicoquímico reveló la presencia elevadas de metales pesados y sustancias tóxicas que superan los parámetros máximos permitidos
Los resultados de análisis sobre la calidad del agua en la presa de Hatillo, en la provincia Sánchez Ramírez, siguen evidenciando la contaminación tanto microbiológica como fisicoquímica en este importante embalse.
Estudios microbiológicos, realizados por el IMPA-UASD, presentados en el programa "Te lo explico" de la periodista Nairobi Viloria —quien los compartió a Diario Libre—, detectaron una elevada presencia de bacterias indicadoras de contaminación fecal, como coliformes totales y fecales, Enterobacter sp. y Klebsiella sp., además de Escherichia coli en niveles puntuales.
Estos hallazgos evidencian el contacto del "embalse con residuos humanos y animales, posiblemente derivados de descargas de aguas residuales, escorrentía agrícola y actividades humanas cercanas".
Los estudios también revelaron la presencia de Microcystis sp., una cianobacteria asociada a procesos de eutrofización. Esta cianobacteria puede producir microcistinas, toxinas peligrosas para la salud humana y la vida acuática.
Además, se identificaron microalgas como Desmodermus sp. y Staurastrum sp., especies indicadoras de ecosistemas acuáticos con exceso de nutrientes, alta carga orgánica y desequilibrio ecológico que refuerzan el diagnóstico de deterioro ecológico progresivo.
- Los estudios microbiológicos y fisicoquímicos fueron ejecutados entre diciembre del 2025 y enero del 2026, por instituciones especializadas, entre ellas el Instituto de Microbiología y Parasitología (IMPA), de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), y el Laboratorio Franja.
Contaminación microbiológica y química
La Sociedad Dominicana de Ingenieros Químicos (Sodoinq) realizó una valoración técnica de los resultados del informe de evaluación de la calidad del agua superficial del embalse de la presa de Hatillo.
El informe compartido por Viloria señala en los principales hallazgos las concentraciones elevadas de níquel, cromo total, manganeso, sulfatos, cianuro y coliformes totales en al menos uno de los puntos evaluados.
El documento indica que estas condiciones podrían representar "riesgos potenciales para la salud pública, la vida acuática y la sostenibilidad del ecosistema", especialmente considerando la presencia de actividades piscícolas y recreativas en la zona.
En las conclusiones se establece que existe una desviación en al menos un punto de muestreo con respecto al Anexo I del Reglamento Técnico Ambiental sobre Control de Descarga de Aguas Superficiales, Alcantarillado Sanitario, Aguas Costeras y Reúso de Aguas Residuales Tratadas, específicamente en los parámetros de níquel, cromo total, manganeso, cianuro y sulfatos.
El informe señala que estos elementos pueden generar efectos adversos en distintos niveles en humanos, animales terrestres y ecosistemas acuáticos. No obstante, precisa que los demás parámetros fisicoquímicos evaluados cumplen con lo establecido en el reglamento.
En cuanto al cianuro y los fosfatos, se indica que no están regulados en el reglamento actual. Sin embargo, debido a la importancia de los cianuros como contaminante, se decidió aplicar como referencia la Norma de Calidad de Aguas Superficiales y Costeras del año 2012.
El documento establece que los coliformes totales no cumplen con el reglamento técnico ambiental, lo que representa una contaminación considerable en ese aspecto. Concluye en que la calidad del agua del embalse presenta contaminación química y microbiológica.
Asimismo, señala que se evidencia una presión ambiental creciente compatible con actividades mineras, industriales, agrícolas y urbanas. En ese contexto, advierte sobre riesgos potenciales para la salud humana, el ecosistema y las actividades productivas, y considera imprescindible fortalecer el monitoreo ambiental y la fiscalización de descargas.
Recomendaciones técnicas
Dentro de las recomendaciones técnicas, se indica que, debido a la variabilidad de las masas de agua superficiales, resulta más representativo:
- Incorporar otros parámetros como DBO, DQO, metales pesados (plata, hierro, cromo hexavalente, plomo y zinc), así como oxígeno disuelto, entre otros.
- Se plantea considerar todos los parámetros regulados por el Anexo I del reglamento ambiental para evaluar la masa de agua en función de dicha normativa.
- Por la presencia de granjas piscícolas en la zona, se exhorta tomar muestras de peces y realizar análisis toxicológicos para evaluar cómo la contaminación podría estar afectándolos.
Metales pesados y otros contaminantes
El análisis fisicoquímico realizado por el Laboratorio Franja reveló la presencia elevada de metales pesados y sustancias tóxicas que superan los parámetros máximos permitidos para las aguas superficiales destinadas a la vida acuática y su uso ambiental.
Los resultados del análisis, compartido por Viloria, mostraron concentraciones de níquel de hasta 1.613 mg/L, muy por encima del límite permitido de 0.1 mg/L. También se registraron niveles elevados de nitrógeno total y fósforo, elementos que favorecen la proliferación de algas y el proceso de eutrofización, empeorando la calidad del agua.
Entre los microorganismos identificados figuran microalgas y cianobacterias reportadas como “presentes”, mientras que los rangos de referencia según Nordom las sitúan como ausentes. También, se detectaron flavobacterias con valores de 200,000 UFC/100 ml, cuando el rango de referencia indica 0 UFC/100 ml.
Recomendaciones
Tras la identificación microscópica de colonias Microcystis sp en muestras recolectadas en la presa de Hatillo, se recomienda:
- Realizar análisis específicos para la detección y cuantificación de microcistinas totales y disueltas en el cuerpo de agua.
- Monitorear parámetros fisicoquímicos asociados, tales como temperatura, pH, fósforo total, nitrógeno total, clorofila-a y oxígeno disuelto, debido a su relación con la proliferación de cianobacterias.
En caso de resultados que superen los valores guía de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se plantea activar protocolos de gestión de riesgo y notificación a las autoridades competentes.
El documento señala que la detección temprana permitirá establecer medidas preventivas y correctivas oportunas para la protección de la salud pública y del ecosistema acuático.
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