Abinader reclama nuevas reglas de financiamiento internacional y llama a reformar la ONU
El presidente afirma ante la ONU que la misión internacional tiene apenas una quinta parte de los efectivos autorizados y reclama renovar su mandato antes del 30 de septiembre
El presidente Luis Abinader reclamó este miércoles ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que la comunidad internacional complete el despliegue de la fuerza autorizada para enfrentar a las bandas armadas en Haití y advirtió que la República Dominicana no asumirá en su territorio las consecuencias de una crisis que, sostuvo, debe resolverse dentro del vecino país.
Durante su intervención en el debate general del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, Abinader afirmó que la fuerza desplegada en Haití cuenta actualmente con apenas una quinta parte de los efectivos autorizados y señaló que su mandato vence el próximo 30 de septiembre.
“Renovar sin completar sería prolongar una promesa sin cumplirla”, sostuvo el mandatario, quien planteó que no hacen falta nuevas decisiones internacionales, sino ejecutar las que ya fueron adoptadas.
Abinader planteó tres acciones inmediatas: completar el despliegue de la fuerza internacional, hacer cumplir el embargo de armas y sancionar a quienes financian o protegen a las bandas, además de fortalecer la Policía, las Fuerzas Armadas y el sistema de justicia haitianos.
El mandatario recordó que República Dominicana ha advertido desde 2021 en organismos internacionales que la situación haitiana constituye una amenaza para la paz y la seguridad regional y, particularmente, para el territorio dominicano.
Según expuso, las redes criminales transnacionales controlan territorios, trafican armas y personas y reclutan niños, una realidad que colocó a Haití como el principal ejemplo de los desafíos que, a su juicio, enfrentan actualmente las operaciones internacionales de paz.
Abinader afirmó que hace un mes las bandas asesinaron al menos a 47 personas en la comunidad haitiana de Kenscoff, entre ellas cinco niños. También señaló que cerca de 1.5 millones de haitianos han sido desplazados de sus hogares y que aproximadamente la mitad son menores de edad.
“Esta Asamblea no puede resignarse a que las masacres se conviertan en la normalidad para el sufrido pueblo haitiano”, declaró.
“No existe una solución dominicana”
El presidente dedicó una parte importante de su discurso a establecer los límites de la participación dominicana frente a la crisis haitiana.
Afirmó que el país ha colaborado con la respuesta internacional mediante aportes financieros, apoyo logístico y cooperación con las Naciones Unidas, pero sostuvo que estas acciones responden, en primer lugar, a razones de seguridad nacional.
“Debo repetirlo con toda claridad: no existe una solución dominicana a la crisis haitiana, y ningún Estado ni organismo puede imponer a nuestro país que la asuma en su lugar”, expresó.
Abinader aseguró que el Gobierno continuará protegiendo la frontera, aplicando las leyes migratorias y fortaleciendo y equipando las Fuerzas Armadas.
Indicó que esas medidas se realizan en ejercicio de la soberanía reconocida a cada Estado por la Carta de las Naciones Unidas y aseguró que serán ejecutadas respetando las obligaciones internacionales asumidas por República Dominicana.
“La solución de Haití está en Haití”, insistió.
Según el mandatario, el objetivo de la comunidad internacional debe ser crear las condiciones para que los niños haitianos puedan regresar a las escuelas, los jóvenes encuentren oportunidades dentro de su propio país y Haití pueda celebrar elecciones cuando las circunstancias lo permitan.
Abinader señaló que República Dominicana contribuyó a construir el consenso internacional que permitió la aprobación de la resolución que autorizó la Fuerza de Supresión de Bandas y aseguró que el país comprometió su contribución financiera proporcional para el fondo fiduciario de esa operación.
También afirmó que el territorio dominicano ha facilitado el tránsito y la logística de la misión, así como el funcionamiento de una oficina de apoyo de Naciones Unidas, y que hospitales dominicanos ofrecen asistencia al personal de la operación.
En su intervención agradeció el liderazgo de Estados Unidos y Panamá, el respaldo de Canadá y otros donantes, así como la participación de Kenia y los países que mantienen personal desplegado en Haití.
Aboga por reformar las Naciones Unidas
La crisis haitiana formó parte de un planteamiento más amplio de Abinader sobre la necesidad de reformar el funcionamiento de Naciones Unidas.
El presidente sostuvo que el sistema internacional atraviesa una “profunda transición”, marcada por conflictos armados, dificultades financieras dentro de la ONU y una transformación tecnológica que, afirmó, avanza a mayor velocidad que la capacidad de los Estados para regularla.
A partir de ese diagnóstico, propuso renovar tres áreas: la representación dentro de Naciones Unidas, las operaciones de paz y el apoyo financiero a los países en desarrollo.
Abinader respaldó la iniciativa ONU80 y destacó que República Dominicana estuvo entre los primeros países que pagaron íntegramente este año su contribución al presupuesto ordinario de la organización.
En materia de representación, sostuvo que el Consejo de Seguridad debe reflejar mejor la realidad de un mundo multipolar.
También reiteró una posición planteada por República Dominicana el año pasado: que corresponde a América Latina y el Caribe ofrecer un nuevo liderazgo a la organización y que una mujer ocupe por primera vez la Secretaría General de Naciones Unidas.
El presidente recordó que ninguna mujer ha dirigido la ONU durante sus más de ocho décadas de existencia.
Efectos de las guerras sobre República Dominicana
Abinader vinculó los conflictos internacionales con sus consecuencias económicas para países como República Dominicana.
Indicó que las guerras en Europa y Oriente Medio han presionado los precios internacionales de los alimentos y la energía y destacó que República Dominicana importa la totalidad de los combustibles que consume.
“Situaciones que ocurren muy lejos de nuestras costas pueden golpear directamente la mesa de nuestras familias”, señaló.
A partir de esa condición, manifestó el respaldo dominicano a la desescalada de los conflictos, la libertad de navegación y una solución diplomática que evite la proliferación nuclear.
El mandatario defendió además un sistema internacional basado en reglas, al considerar que para países como República Dominicana las normas internacionales constituyen una garantía frente al uso de la fuerza para resolver disputas entre Estados.
Pobreza, inversión y turismo
Abinader utilizó además su intervención para presentar indicadores económicos y sociales que atribuyó a las políticas aplicadas en República Dominicana.
Aseguró que la pobreza monetaria disminuyó de 25.8 % en 2019 a 14.6 % durante el primer semestre de 2026.
También afirmó que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura confirmó hace dos meses la salida de República Dominicana del “mapa del hambre”.
Según el presidente, el país se convirtió en el quinto de América Latina en alcanzar ese resultado y cumplió antes de 2028 la meta que se había planteado para alcanzar Hambre Cero.
En materia de inversión, indicó que durante cuatro años consecutivos República Dominicana recibió más de US$4,000 millones anuales en inversión extranjera directa y que en 2025 la cifra superó por primera vez los US$5,000 millones.
También aseguró que las exportaciones alcanzaron un récord de casi US$16,000 millones.
Abinader atribuyó estos resultados a la seguridad jurídica, la estabilidad institucional y la confianza en el país.
En turismo, señaló que República Dominicana pasó de recibir 7.5 millones de visitantes en 2019 a proyectar más de 12 millones durante 2026.
De concretarse esa cifra, dijo, República Dominicana alcanzaría un nivel que, según afirmó durante su discurso, solo ha conseguido México dentro de América Latina.
Reclama nuevas reglas de financiamiento
Abinader utilizó esos mismos resultados para plantear una crítica al sistema de acceso al financiamiento internacional para los países considerados de renta media.
Argumentó que los avances económicos no deben convertirse en una penalización que limite el acceso de esas naciones a recursos concesionales.
Según las cifras citadas por el presidente, los países de renta media concentran aproximadamente tres de cada cuatro habitantes del planeta y dos de cada tres personas que viven en pobreza extrema.
Sin embargo, sostuvo que el ingreso per cápita continúa siendo prácticamente el principal criterio utilizado para determinar el acceso al financiamiento concesional.
El mandatario pidió que las instituciones financieras internacionales incorporen el Índice de Vulnerabilidad Multidimensional entre sus criterios para evaluar las necesidades de los países.
También reclamó que el proceso iniciado en el Pacto para el Futuro permita establecer un marco común que mida el desarrollo más allá del producto interno bruto.
Cambio climático y sargazo
El cambio climático fue otro de los temas abordados por Abinader, quien presentó a República Dominicana como un pequeño Estado insular particularmente expuesto a sus consecuencias.
El presidente respaldó la adopción de una declaración sobre el aumento del nivel del mar que garantice la estabilidad de las zonas marítimas.
Destacó, además, que esa declaración contempla el problema del sargazo, que cada año afecta las costas del Caribe y tiene consecuencias sobre el turismo.
Abinader recordó que, por iniciativa de República Dominicana, la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente aprobó una resolución global sobre el sargazo.
A partir de esa decisión, reclamó mayor rapidez en el acceso de los países caribeños al financiamiento destinado a enfrentar el cambio climático.
“No nos cansaremos de pedir que el financiamiento climático llegue con la misma rapidez con que llegan las tormentas al Caribe”, manifestó.
También informó que República Dominicana avanzó en la ratificación del Acuerdo sobre la Diversidad Biológica Marina de las Zonas Situadas Fuera de la Jurisdicción Nacional y que en marzo depositó el correspondiente instrumento de ratificación.
Un llamado a ejecutar las resoluciones
Abinader cerró su intervención reclamando una ONU “más representativa” y eficiente y sostuvo que la efectividad del organismo internacional dependerá no solamente de las resoluciones que adopte, sino de su capacidad para ejecutarlas.
El mandatario utilizó los conceptos de “serenidad, claridad y unidad” como eje de su intervención.
Advirtió que la velocidad de los cambios tecnológicos, económicos y sociales puede ampliar las diferencias entre países y provocar que determinadas sociedades queden rezagadas frente a los avances de otras.
“Muchos de nuestros pueblos corren el riesgo de vivir esta época y no ser contemporáneos de los grandes avances que ha logrado la humanidad”, afirmó.
Su planteamiento final fue que los desafíos internacionales requieren decisiones inmediatas y acciones conjuntas entre los Estados.
“Actuemos ya, y trabajemos juntos por el bienestar de nuestros pueblos”, concluyó.
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