Por qué los mosquitos siempre te pican a ti, según estudios científicos

Los mosquitos no pican al azar. La evidencia científica indica que algunas personas resultan más atractivas que otras

Los mosquitos detectan el dióxido de carbono y el calor corporal para encontrar a las personas que van a picar. (Fuente externa)

La primera pista suele estar en la respiración. Para ubicar a un huésped, los mosquitos combinan señales químicas y físicas. En un texto divulgativo, NIH MedlinePlus explica que “los mosquitos pueden percibir el dióxido de carbono desde más de 30 pies de distancia (más de 9 metros)”.

Esa señal los acerca, y luego entran en juego el calor corporal y los olores de la piel.

El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) describe ese mecanismo con precisión anatómica: las “antenas” del mosquito “detectan el dióxido de carbono del aliento de una persona”, además del movimiento del aire.

En otras palabras, si exhalas más CO2 o estás en un ambiente donde el aire lleva bien ese “rastro”, puedes llamar más la atención.

La clave está en la piel

Pero el factor que mejor explica por qué, en un grupo, siempre hay un “imán de mosquitos” suele estar en la piel. Un reporte de NIH Research Matters resume hallazgos financiados por el NIH sobre Aedes aegypti, el mosquito asociado a dengue, zika y fiebre amarilla.

El texto señala que “las personas con niveles más altos de compuestos llamados ácidos carboxílicos en la piel eran más atractivas para los mosquitos” y añade que “este rasgo se mantuvo estable durante años”.

La misma publicación incluye una afirmación directa de la investigadora María Elena De Obaldia, en versión traducida: “Si alguien era un imán para los mosquitos, seguía siendo un imán”.

Esa estabilidad también aparece en la literatura científica. El resumen de un estudio publicado en Cell y registrado en PubMed lo plantea así: “Algunas personas son más atractivas para los mosquitos que otras”.

Luego agrega: “Estas diferencias fueron estables durante varios años”. Y conecta esa atracción con química de la piel: “Las personas más atractivas producen significativamente más ácidos carboxílicos en las emanaciones de su piel”.

Los científicos han sido cuidadosos con el alcance. El propio NIH advierte que el estudio no prueba, por sí solo, que los ácidos carboxílicos sean la causa única y directa de la preferencia, sino que están asociados a ella.

También encontró casos que no encajaron perfecto en la regla, lo que apunta a una mezcla de señales, no a un solo interruptor.

El embarazo aumenta la atracción

Hay grupos con mayor riesgo de atraer mosquitos por cambios fisiológicos medibles. Durante el embarazo, por ejemplo, la diferencia aparece en estudios de campo. Un trabajo en PubMed reportó que “las mujeres embarazadas atrajeron el doble” de Anopheles gambiae, un mosquito clave en la malaria, frente a mujeres no embarazadas.

  • Una nota de BMJ, disponible en PubMed Central, detalló factores concretos observados en esa línea de investigación. En resumen, indicó que las mujeres en la etapa avanzada del embarazo “exhalaban un volumen 21 % mayor” y que su abdomen estaba “0.7 °C más caliente”.

Esas dos variables son coherentes con el modelo de búsqueda: más CO2 y más calor, más detección.

Todo esto ayuda a desmontar dos confusiones comunes. La primera: no es solo “sangre dulce”. El atractivo suele ser una combinación de CO2, temperatura, humedad y compuestos de olor, muchos de ellos vinculados a sustancias de la piel y a cómo se transforman.

La segunda: a veces parece que a alguien lo pican más porque su reacción cutánea es más visible, no necesariamente porque haya recibido más picaduras. La diferencia existe, pero conviene separar picaduras reales de tamaño de la roncha.

En resumen, la ciencia sí respalda que los mosquitos pican más a unas personas que a otras. El CO2 los guía, el olor de la piel decide y, en muchos casos, esa “preferencia” se mantiene en el tiempo.

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