Cuando el líder se convierte en marca

Su estilo de liderazgo, forma de comunicar y la coherencia entre lo que dice y hace tiene un impacto directo en la reputación de la empresa

La confianza que un público deposita en una organización pasa -en parte- por la percepción que tiene de sus líderes y su reputación. (Shutterstock)

Hay escenas que capturan más que cualquier comunicado corporativo. Hace unos meses, un conocido CEO fue grabado en un concierto de Coldplay en una situación íntima comprometedora.

El video saltó a redes sociales, medios digitales y programas de entretenimiento. En cuestión de horas, la conversación ya no era el concierto, sino la vida privada del ejecutivo.

Pero lo relevante vino después: clientes, empleados e inversionistas empezaron a debatir si aquello afectaría la credibilidad de la empresa.

¿La conclusión? Cuando un líder es visible, lo personal deja de ser solo personal. Todo comunica, todo impacta.

Confianza en la organización

No se trata de moralizar ni de fiscalizar la vida privada de nadie, sino de asumir una realidad contemporánea: hoy, la figura del CEO es inseparable de la marca.

La confianza que un público deposita en una organización pasa —en parte— por la percepción que tiene de sus líderes. Y en un mundo hiperconectado, esa percepción se construye en tiempo real.

Durante años, la gestión reputacional se basaba en campañas, logos, eslogans y comunicados cuidadosamente elaborados. Hoy eso no alcanza. LinkedIn, Instagram y TikTok le dieron rostro —y voz— a los ejecutivos, que pasaron de ser figuras discretas para convertirse en referencias públicas.

¿Qué significa esto? Que su estilo de liderazgo, su forma de comunicar y la coherencia entre lo que dicen y hacen tienen un impacto directo en la reputación de la empresa.

Las redes no solo sirven para anunciar logros: también exponen dudas, aprendizajes e incluso errores. Un post humano —bien manejado— genera cercanía. Una mala jugada, en cambio, puede borrar años de construcción reputacional en cuestión de horas.

En ese sentido, cada aparición pública, cada entrevista y hasta el silencio forma parte de la narrativa de la marca.

Aquí aparece un matiz clave: visibilidad no es exposición sin estrategia. No se trata de publicar compulsivamente ni de fingir cercanía.

Se trata de construir una presencia inteligente que conecte la marca personal del líder con los valores y objetivos de la organización. Cuando esa conexión no existe, el resultado suele ser ruido, contradicción y desgaste.

Profesional de la comunicación, especializado en la dirección y planificación de estrategias alineadas a los objetivos de negocio. Es director de Cuentas en Newlink Dominicana.