Perimenopausia, la transición que muchas mujeres no ven venir

Cambios en el ciclo menstrual, sofocos, ansiedad y problemas de sueño pueden ser señales tempranas de esta etapa hormonal que comienza antes de la menopausia

La perimenopausia se produce cuando los ovarios dejan de funcionar de forma constante, alterando el ritmo hormonal normal. (Shutterstock)

Durante años, la conversación sobre la salud femenina ha girado alrededor de la menopausia. Los sofocos, los sudores nocturnos y los cambios de humor comenzaron, finalmente, a ocupar espacio en consultas médicas, redes sociales y conversaciones entre amigas.

Sin embargo, existe una etapa previa que muchas mujeres atraviesan sin entender del todo qué está pasando con su cuerpo: la perimenopausia.

Y ahí es donde suele comenzar la confusión.

De repente, el ciclo menstrual cambia sin previo aviso. Un mes llega antes, otro desaparece. El sueño se vuelve ligero, el ánimo más inestable y la energía parece agotarse sin explicación clara.

Muchas veces, esos síntomas se atribuyen al estrés, al trabajo o simplemente al paso del tiempo. Pero, según explica la ginecóloga obstetra Sheryl Ross en la plataforma Medical News Today, podrían ser señales de que el cuerpo ya inició su transición hacia la menopausia.

“La perimenopausia se produce cuando los ovarios dejan de funcionar de forma constante, alterando el ritmo hormonal normal”, explicó la especialista. En otras palabras, es una etapa hormonal impredecible en la que los niveles de estrógeno comienzan a fluctuar y el cuerpo entra poco a poco en una nueva fase de la vida.

Aunque suele comenzar alrededor de los 40 años y puede durar aproximadamente cuatro años, algunas mujeres experimentan síntomas incluso una década antes de llegar oficialmente a la menopausia.

Cuando el cuerpo empieza a hablar distinto

Uno de los grandes retos de la perimenopausia es que no siempre se manifiesta de forma evidente. No existe un “interruptor” que indique claramente cuándo comienza. Más bien, se instala lentamente, mezclando síntomas físicos, emocionales y hormonales que muchas veces pasan desapercibidos.

Las menstruaciones irregulares suelen ser una de las primeras señales. Pero no son las únicas.

La Dra. Ross explica que también pueden aparecer sofocos, sudores nocturnos, trastornos del sueño, sequedad vaginal, disminución del deseo sexual, ansiedad, depresión, dificultad para concentrarse e incluso problemas de memoria a corto plazo.

Y aunque los sofocos suelen asociarse directamente con la menopausia, la especialista aclara que también son frecuentes durante la perimenopausia. “Los síntomas vasomotores se producen como resultado de las fluctuaciones en los niveles de estrógeno”.

Lo complejo es que cada mujer vive esta transición de manera distinta. Algunas atraviesan síntomas leves, mientras otras sienten un impacto importante en su calidad de vida.

Por eso, los especialistas en ginecología insisten en que el primer paso es escuchar al cuerpo y consultar con un profesional que pueda evaluar los síntomas y, si es necesario, solicitar pruebas hormonales como niveles de FSH y estradiol.

Comer mejor, dormir más y moverse

La buena noticia es que pequeños cambios en el estilo de vida pueden marcar una diferencia enorme durante esta etapa.

Según la especialista, la alimentación juega un papel clave para aliviar síntomas y proteger la salud a largo plazo. Por eso recomienda una dieta similar a la mediterránea, rica en frutas, verduras, cereales integrales y pescado, y baja en alcohol, carnes rojas y alimentos ultraprocesados.

También advierte que la comida rápida y el exceso de azúcar pueden empeorar síntomas como la hinchazón, la retención de líquidos, los cambios de humor y el aumento de peso. Además, recuerda que el alcohol no solo intensifica los sofocos, sino que también eleva riesgos cardiovasculares y hormonales.

Pero la transición hormonal no se maneja únicamente desde la cocina.

El ejercicio regular también aparece como uno de los aliados más importantes. “El ejercicio mejora el metabolismo, la energía y la estabilidad emocional”, afirma la ginecóloga. Incluso caminar o entrenar durante 30 minutos tres veces por semana puede ayudar a reducir estrés, mejorar el sueño y fortalecer la salud cardiovascular.

Y precisamente dormir bien -algo que muchas mujeres encuentran más difícil durante esta etapa- se convierte en otra pieza esencial. La recomendación es priorizar rutinas de descanso consistentes y alcanzar, idealmente, al menos siete horas de sueño por noche.

Aunque la perimenopausia puede sentirse desconcertante al inicio, entender lo que ocurre en el cuerpo cambia completamente la experiencia.

Ya no se trata solo de “aguantar síntomas”, sino de aprender a acompañar una transición natural que, aunque silenciosa, redefine muchas cosas mucho antes de la menopausia.

Periodista, con más de 30 años de experiencia en revistas. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra, España. Actualmente, dirige la sección Revista de Diario Libre en la República Dominicana.