Josly Wilmore: “Las grandes conversaciones nacen de las pequeñas conversaciones diarias”
Dinero, salud mental, relaciones, redes sociales, autoestima y fracaso son algunos de los temas que, según el psicólogo familiar, ayudan a preparar a los hijos para la vida.
Hablar con los hijos parece sencillo hasta que llega el momento de abordar los temas realmente importantes. ¿Cómo iniciar una conversación sobre dinero? ¿Cuándo hablar de salud mental, consentimiento o redes sociales? ¿Es mejor esperar a que pregunten o tomar la iniciativa?
Para el psicólogo familiar y de pareja Josly Willmore, no se trata de encontrar el momento perfecto, sino de construir una relación en la que cualquier tema pueda hablarse con confianza.
En esta entrevista con Diario Libre, el especialista comparte cuáles son las conversaciones que ningún padre debería dejar para después, los errores más frecuentes al intentar abordar asuntos delicados y por qué escuchar, muchas veces, tiene un impacto mayor que ofrecer un consejo.
–Si un padre solo pudiera tener unas pocas conversaciones importantes con sus hijos antes de que sean adultos, ¿cuáles deberían ser?
Más que unas pocas conversaciones, los padres deberían construir un espacio donde cualquier tema pueda hablarse sin miedo.
Sin embargo, hay conversaciones que no pueden faltar: sobre el amor y las relaciones saludables, el manejo de las emociones, la sexualidad responsable, el valor del dinero y el trabajo, la toma de decisiones, el respeto por uno mismo y por los demás, y la importancia de pedir ayuda cuando algo no está bien.
Estas conversaciones forman el criterio con el que los hijos enfrentarán la vida.
–Hablar de dinero, sexualidad, salud mental o redes sociales a veces resulta incómodo. ¿Cómo pueden los padres romper el hielo sin que la conversación se sienta como un regaño?
El mejor momento para conversar no es cuando hay un problema, sino cuando hay conexión. Un padre puede aprovechar una película, una noticia o una experiencia cotidiana para hacer preguntas como: "¿Qué piensas de eso?" o "¿Cómo actuarías tú?".
Cuando los hijos sienten curiosidad genuina y no un interrogatorio, es mucho más fácil que se abran.
–¿Hay una edad ideal para empezar a hablar de estos temas o lo importante es aprovechar las oportunidades que surgen en el día a día?
No existe una edad perfecta; existe un lenguaje adecuado para cada etapa. Los temas importantes deben crecer al mismo ritmo que el niño. Lo ideal es hablar de manera gradual, natural y constante, aprovechando las oportunidades que ofrece la vida diaria.
Cuando los padres esperan demasiado, muchas veces los hijos ya aprendieron de fuentes poco confiables.
–¿Cuáles son los errores más comunes que cometen los padres cuando intentan tocar temas delicados con sus hijos?
El primero es convertir la conversación en un sermón. El segundo es reaccionar con enojo cuando el hijo dice algo que no esperaban. También es un error minimizar lo que sienten con frases como: "Eso no es nada" o "Cuando seas grande entenderás".
Finalmente, muchos padres hablan demasiado y escuchan muy poco. La comunicación efectiva comienza escuchando.
–¿Qué tan positivo es que los padres compartan sus propios errores, miedos o fracasos? ¿Eso fortalece la relación con sus hijos?
Sí, cuando se hace con equilibrio. Los hijos no necesitan padres perfectos; necesitan padres auténticos. Compartir una experiencia de vida puede enseñar más que un consejo. Eso sí, no debemos convertir a los hijos en nuestros confidentes emocionales.
La idea es transmitir aprendizajes, no cargarles nuestras preocupaciones. Los hijos suelen vernos como heroes, mostrar esa parte humana, esa parte sensible, de las cuales hemos adquirido un aprendizaje, es importante compartitrlo con ellos para que puedan acercarse más a nosotros como padres.
–Con las redes sociales y la inteligencia artificial tan presentes en la vida de los jóvenes, ¿de qué temas deberían empezar a hablar los padres que antes ni siquiera existían?
Hoy debemos hablar sobre identidad digital, privacidad, ciberacoso, uso responsable de la inteligencia artificial, desinformación, manipulación de imágenes y noticias falsas, comparación social y el impacto que las redes tienen sobre la autoestima.
Más que prohibir la tecnología, debemos enseñar a usarla con criterio y pensamiento crítico.
–¿Cómo puede un padre darse cuenta de que su hijo necesita hablar, aunque le diga que "todo está bien"?
Los hijos muchas veces hablan con su comportamiento antes que con sus palabras. Cambios en el sueño, el rendimiento escolar, el apetito, el aislamiento, la irritabilidad o la pérdida de interés por actividades que disfrutaban pueden ser señales importantes.
Un padre atento no solo escucha lo que su hijo dice; también observa lo que está intentando expresar con sus cambios.
¿Cómo influye la figura del padre en la vida de un hijo?
–¿Es mejor tener una conversación profunda de vez en cuando o crear el hábito de hablar un poco todos los días?
Las grandes conversaciones nacen de las pequeñas conversaciones diarias. Cinco o diez minutos de atención plena cada día generan mucha más confianza que una conversación extensa cuando ya existe un problema. La comunicación es un hábito, no un evento.
–Se dice mucho que hay que escuchar más. ¿Cómo puede un padre lograr que sus hijos sientan que realmente los está escuchando y no solo dándoles una lección?
Escuchar implica dejar de preparar la respuesta mientras el hijo está hablando. Significa mirar a los ojos, validar lo que siente, hacer preguntas para comprender y evitar interrumpir o juzgar de inmediato. Cuando un hijo siente que fue comprendido, está mucho más dispuesto a aceptar orientación.
–Si pudiera dejarles tres frases o enseñanzas a todos los padres para que sus hijos las recuerden toda la vida, ¿cuáles serían?
- "Mi amor por ti no depende de tus logros; siempre tendrás un lugar seguro conmigo."
- "Equivocarse no te hace menos valioso; cada error puede convertirse en una oportunidad para aprender y crecer."
- "Nunca tengas miedo de hablar conmigo; prefiero una conversación difícil hoy que un silencio que nos aleje mañana."
–Para este Día del Padre, ¿qué pequeño cambio podría hacer cualquier papá desde hoy para fortalecer la relación con sus hijos?
El mejor regalo que un padre puede ofrecer no es material; es su presencia. Dedicar cada día unos minutos sin celular, sin televisión y sin distracciones para conversar, jugar o simplemente preguntar con interés genuino: "¿Cómo estuvo tu día?".
Los hijos rara vez recuerdan los regalos más costosos, pero nunca olvidan cómo los hizo sentir su padre.
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Josly Willmore M.A. es psicólogo, terapeuta familiar y de pareja, psicología clínica y psicometrista. @TuAmigoElPsicólogo
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