Día Mundial de la Sepsis: cuándo una infección puede convertirse en una emergencia

Cada 13 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Sepsis, una fecha que busca crear conciencia sobre esta emergencia médica y la importancia de reconocer sus señales para actuar con rapidez

La fiebre es una manifestación frecuente de la sepsis. (Magnific)

Una fiebre que no cede, dificultad para respirar, confusión o un deterioro rápido del estado general pueden parecer, en principio, síntomas asociados a una infección común. 

Sin embargo, cuando el organismo responde de manera descontrolada ante una infección, puede desarrollarse una condición mortal: la sepsis.

Cada 13 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Sepsis, una fecha que busca crear conciencia sobre esta emergencia médica y la importancia de reconocer sus señales para actuar con rapidez.

De acuerdo con el infectólogo de Médico Express, Enmanuel Antonio Núñez, no existe un momento específico en el que una infección pase a convertirse en sepsis, ya que la evolución depende de cada organismo. No obstante, una infección que avanza rápidamente o cuyos síntomas persisten debe ser motivo de alerta.

Señales que no deben ignorarse

La fiebre es un síntoma frecuente en distintos procesos infecciosos. Sin embargo, su persistencia, sobre todo cuando aparece con otros cambios en el estado de salud, requiere atención.

Entre las señales que pueden indicar una evolución hacia un cuadro grave también se encuentra el malestar general persistente, la dificultad para respirar, la confusión, la somnolencia excesiva, la orina purulenta y un deterioro rápido del estado general.

La fiebre persistente puede confundirse con una infección común, pero si se acompaña de alteración del estado mental o deterioro general, requiere atención inmediataEnmanuel Antonio NúñezInfectólogo

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

Aunque cualquier persona puede desarrollar sepsis a partir de una infección, existen grupos que presentan un mayor riesgo. Entre ellos están quienes tienen el sistema inmunológico debilitado o padecen determinadas enfermedades crónicas.

“Pacientes con diabetes mal controlada, en extremos de la vida, los que tienen múltiples enfermedades, quienes reciben quimioterapia o ciertos tratamientos biológicos y pacientes con VIH en etapa de SIDA tiene mayor riesgo”, señala Núñez.

En estos casos, una infección puede evolucionar de manera más complicada, por lo que es importante prestar atención a cambios en el estado general y no minimizar síntomas que parezcan leves.

El tiempo puede marcar la diferencia

Una de las razones por las que la sepsis requiere atención urgente es la rapidez con la que puede avanzar. Cuanto más tiempo transcurre sin recibir el tratamiento adecuado, mayor puede ser el riesgo de complicaciones.

“Mientras más temprano se diagnostica y trata, mayores son las posibilidades de recuperación y menores el riesgo de complicaciones y muerte”, asegura el profesional.

Retrasar la atención puede permitir que la infección progrese y afecte el funcionamiento de órganos vitales. En los casos más graves, puede producir daños permanentes en uno o varios órganos y llegar a provocar la muerte.

¡Cuidado con automedicarse!

Uno de los errores más frecuentes ante una infección es intentar manejarla por cuenta propia y esperar varios días para comprobar si los síntomas desaparecen. Cuando existe sospecha de sepsis, la automedicación puede resultar muy peligrosa.

Una de las principales razones para evitar tomar medicamentos sin supervisión médica es que las dosis incorrectas o los fármacos inadecuados pueden favorecer la resistencia de los microorganismos y hacer que una infección sea más difícil de tratar.

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