¿Cómo cuidar la salud de la piel durante el embarazo?
Los cambios hormonales pueden volver la piel más sensible y aumentar la aparición de manchas, por lo que la doctora Nathalie Díaz Lazala, recomienda adaptar la rutina durante esta etapa
El embarazo trae consigo una serie de cambios que van mucho más allá del crecimiento del abdomen. Las variaciones hormonales también pueden reflejarse en la piel, que puede volverse más sensible y presentar alteraciones como manchas, resequedad o estrías.
A las embarazadas se les suele hablar de una larga lista de productos que deben evitar, pero no siempre se les ofrecen alternativas para continuar cuidando su piel. Esto puede convertir una recomendación preventiva en una preocupación adicional.
Sí es importante mantener una rutina de cuidado de la piel durante el embarazo, pero esto no significa necesariamente continuar utilizando los mismos productos de antes. Algunos ingredientes deben evitarse y otros requieren una valoración individual.
La doctora Nathalie Díaz Lazala, médico estético y máster en Medicina Estética, explica que uno de los componentes que más atención requiere durante esta etapa son los retinoides, entre ellos el retinol, ampliamente utilizado en productos antienvejecimiento.
“Hay ingredientes que están contraindicados en el embarazo como el retinol, por ejemplo, que es probablemente el ingrediente número uno anti-aging que se usa en el rostro”, señala.
El retinol, fuera de la rutina durante el embarazo
El retinol forma parte de numerosos tratamientos cosméticos para mejorar diferentes signos del envejecimiento y también puede encontrarse en productos destinados a tratar las estrías. Sin embargo, durante el embarazo se recomienda suspender su uso y consultar al médico para elegir alternativas.
La evidencia disponible sobre los retinoides tópicos es más matizada de lo que suele difundirse. A diferencia de los retinoides administrados por vía oral, cuya exposición durante el embarazo sí está asociada con un riesgo conocido de malformaciones, los estudios disponibles sobre retinoides tópicos no han demostrado un aumento significativo de defectos congénitos. Sin embargo, debido a que una pequeña cantidad puede absorberse a través de la piel y ante la existencia de alternativas, las fuentes especializadas mantienen la recomendación de evitarlos durante el embarazo.
Un estudio de cohorte publicado en 2026, que analizó más de 3,8 millones de nacimientos en países nórdicos, tampoco encontró un aumento del riesgo de malformaciones congénitas asociado al uso de retinoides tópicos durante el primer trimestre. Sus autores, no obstante, señalan que estos productos deben seguir evitándose durante el embarazo como medida de precaución.
Por ello, la recomendación no debe interpretarse como motivo de alarma para una mujer que utilizó accidentalmente un producto con retinoides antes de saber que estaba embarazada. Lo adecuado es suspenderlo y comentarlo con el profesional de salud que lleva el embarazo.
Esto implica revisar no solo las cremas faciales, sino también los productos corporales. Una preocupación habitual durante el embarazo es la aparición de estrías, especialmente en el abdomen, pero también en los senos y otras zonas que aumentan de volumen.
En estos casos, la especialista recomienda recurrir a fórmulas hidratantes que no contengan retinoides.
Una piel más sensible
El retinol no es el único componente que merece atención. Durante el embarazo, la piel puede reaccionar con mayor facilidad a determinadas sustancias.
Díaz Lazala explica que, aunque algunos ácidos no están necesariamente contraindicados de manera absoluta, conviene tener precaución con ingredientes potencialmente irritantes, como el ácido glicólico, debido a la mayor sensibilidad que puede experimentar la piel durante esta etapa.
“Los cambios hormonales sensibilizan más la piel de la mujer en esa etapa tan delicada”, destaca.
Por ello, cualquier modificación importante de la rutina debería hacerse tomando en cuenta las características y necesidades particulares de cada paciente.
La protección solar cobra protagonismo
Las manchas son otra de las preocupaciones frecuentes durante el embarazo. El melasma, caracterizado por la aparición de manchas oscuras en el rostro, puede aparecer o intensificarse durante esta etapa debido a los cambios hormonales.
Ante este escenario, la fotoprotección adquiere un papel fundamental.
La especialista, quien fue presidenta de la Sociedad de Medicina Estética Dominicana, recomienda utilizar protector solar, especialmente filtros minerales, formulados con ingredientes como el óxido de zinc o el dióxido de titanio.
Más allá de prevenir el envejecimiento prematuro, la protección frente a la radiación ultravioleta ayuda a reducir uno de los factores que pueden favorecer la aparición o el empeoramiento del melasma.
Hidratación para acompañar los cambios corporales
Mientras el cuerpo se adapta al crecimiento del embarazo, mantener la piel hidratada también es una medida importante.
La doctora Díaz Lazala recomienda prestar atención tanto al rostro y al cuello como a las diferentes áreas del cuerpo que experimentan distensión. Para ello pueden utilizarse hidratantes y fórmulas con ingredientes como el ácido hialurónico, siempre seleccionados de acuerdo con las necesidades de cada mujer.
La hidratación no garantiza que una mujer no vaya a desarrollar estrías —cuya aparición también está relacionada con factores genéticos, hormonales y con la distensión de la piel—, pero forma parte de las medidas de cuidado durante esta etapa.
¿Y los procedimientos estéticos?
¿De qué depende el aumento de peso durante el embarazo?
Cuando se trata de procedimientos estéticos durante el embarazo, la prudencia debe ser todavía mayor.
La especialista explica que muchos procedimientos no se recomiendan durante la gestación no necesariamente porque se haya demostrado que provocan daños, sino porque no existen estudios suficientes en mujeres embarazadas que permitan establecer su seguridad. Realizar ensayos clínicos de este tipo no sería ético.
Por esta razón, procedimientos invasivos como la mesoterapia, la aplicación de toxina botulínica y otros tratamientos similares suelen evitarse durante el embarazo.
La misma precaución debe aplicarse a los medicamentos: la recomendación es no utilizar productos que no hayan sido indicados por el médico correspondiente.
“No hay estudios, porque no es ético hacer estudios de mujeres embarazadas y, por lo tanto, la recomendación general es no hacer ningún procedimiento invasivo de este tipo”, explica.
Cuidar la piel sin miedo
La especialista considera que suspender determinados productos o procedimientos no significa abandonar por completo el cuidado estético. Por el contrario, existen alternativas que pueden adaptarse a esta etapa.
Las limpiezas faciales sencillas, hidrataciones y otros procedimientos no invasivos pueden realizarse siempre que los productos utilizados sean adecuados para el embarazo y se eviten ingredientes potencialmente problemáticos.
Díaz Lazala pone como ejemplo la posibilidad de adaptar tratamientos faciales a las necesidades de las embarazadas mediante formulaciones suaves y libres de determinados compuestos.
La recomendación, por tanto, no es entrar en pánico ante cada producto utilizado antes de conocer el embarazo, sino revisar la rutina y hacer los cambios necesarios con orientación profesional.
Una rutina sencilla y supervisada
Para las mujeres que desean continuar cuidando su piel durante el embarazo, la especialista resume la estrategia en tres pilares: valoración profesional, fotoprotección e hidratación.
Lo ideal, explica, es acudir a un dermatólogo o médico estético para diseñar una rutina individualizada, tomando en cuenta las condiciones y predisposiciones de cada paciente.
En una etapa marcada por cambios físicos y emocionales, el cuidado de la piel puede mantenerse, pero desde una perspectiva más prudente. Revisar los ingredientes de los productos, evitar la automedicación y consultar antes de incorporar tratamientos permite acompañar los cambios del embarazo sin convertir la preocupación estética en una fuente adicional de ansiedad.
Cuidar la piel durante el embarazo no tiene por qué significar abandonarla ni convertir cada producto en motivo de alarma. Se trata, más bien, de adaptar la rutina a una etapa particular y elegir, con orientación profesional, opciones adecuadas para la madre y el bebé.
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