Cáncer de mama: cómo influyen el peso, la glucosa y la salud del corazón en el tratamiento

Especialistas del INCART destacan la importancia de cuidar la salud metabólica y cardiovascular durante el proceso oncológico, sin descuidar el bienestar emocional, la intimidad y el seguimiento médico

Especialistas resaltan la importancia de cuidar el corazón, controlar la glucosa y atender la salud emocional y sexual a las pacientes de cáncer de mama. (Shutterstock)

Recibir un diagnóstico de cáncer de mama supone enfrentarse a muchas preguntas y cambios. Además de conocer las opciones de tratamiento, surgen inquietudes sobre la alimentación, el peso, los efectos secundarios y la manera de mantener la calidad de vida durante el proceso. En ese camino, cuidar la salud de forma integral también es importante.

Precisamente, estos temas centraron el Seminario Rosa 2026, organizado por el Instituto Nacional del Cáncer Rosa Emilia Sánchez Pérez de Tavares (INCART) en el marco del Día de la Concientización sobre el Cáncer de Mama, bajo el lema “Que ninguna mujer luche sola”.

El encuentro reunió a especialistas y pacientes para conversar sobre distintos aspectos de la enfermedad, con la participación de la directora del instituto, la doctora Bianny Rodríguez, y de la diputada Juliana O’Neal como invitada especial.

Durante la jornada, los expertos recordaron que el tratamiento oncológico no se limita a combatir el tumor. También requiere prestar atención a otras condiciones de salud que pueden influir en la respuesta a las terapias y en el bienestar de las pacientes.

El peso y la glucosa también importan

La relación entre el metabolismo y el cáncer fue uno de los temas abordados por la endocrinóloga Jacqueline Díaz, quien explicó que la obesidad se asocia con 13 tipos de cáncer.

Según señaló, la inflamación crónica relacionada con esta condición puede afectar las defensas del organismo y reducir la respuesta a los tratamientos.

Además, durante el proceso oncológico pueden aparecer alteraciones metabólicas que requieren vigilancia.

La especialista advirtió que algunas terapias pueden hacer evidente una diabetes que hasta entonces no se había diagnosticado, mientras que los niveles elevados de glucosa pueden complicar la planificación de procedimientos como la quimioterapia o la cirugía.

Por eso, mantener un seguimiento médico adecuado resulta fundamental. Entre sus recomendaciones, Díaz destacó el llamado plato inteligente, que propone reservar la mitad del plato para los vegetales, así como incorporar ejercicios de fuerza bajo orientación médica.

Estas medidas deben adaptarse a las necesidades de cada paciente y a la etapa del tratamiento. No se trata de seguir una dieta restrictiva ni de iniciar una rutina de ejercicios por cuenta propia, sino de contar con orientación profesional para cuidar la alimentación, preservar la masa muscular y favorecer el bienestar general.

Proteger el corazón

La salud cardiovascular también merece atención. El cardiólogo Alcibiades Ramírez señaló que dos tercios de las personas con cáncer presentan algún factor de riesgo cardiovascular y recordó que ciertos medicamentos oncológicos pueden tener efectos sobre el corazón.

En este contexto cobra importancia la cardio-oncología, una disciplina que busca identificar, prevenir y vigilar las posibles complicaciones cardiovasculares asociadas con los tratamientos contra el cáncer.

Su objetivo es ayudar a proteger el corazón sin comprometer, en la medida de lo posible, la continuidad de la terapia oncológica.

De ahí la importancia de acudir a las consultas indicadas, incluso cuando la atención está concentrada en combatir la enfermedad. Como insistió Ramírez, el tratamiento contra el cáncer salva vidas, pero cuidar la salud cardiovascular también forma parte de ese proceso.

Por ello, recomendó a las pacientes no faltar a sus citas con cardiología.

Tratamiento individualizado

A estas consideraciones se suma otro aspecto esencial: no existen dos casos de cáncer de mama exactamente iguales. La doctora Ivette Rodríguez, encargada del Departamento Médico del INCART, explicó que cada tratamiento debe ajustarse a las características y necesidades de la paciente.

Por esta razón, compararse con otras mujeres que atraviesan la enfermedad puede generar preocupaciones innecesarias. Aunque algunas compartan el diagnóstico, la respuesta a las terapias, los efectos secundarios y los tiempos de recuperación pueden ser diferentes.

La especialista también destacó la importancia del seguimiento médico a largo plazo, con controles periódicos establecidos de acuerdo con la etapa del proceso y las indicaciones de cada profesional.

La atención no termina cuando concluye el tratamiento principal: mantener las revisiones permite vigilar la evolución de la paciente y atender nuevas necesidades de salud.

Desde la dirección del instituto, la doctora Bianny Rodríguez recordó que el cáncer de mama no es prevenible en todos los casos, pero sí puede detectarse en etapas oportunas, lo que marca una diferencia importante en el pronóstico.

Asimismo, animó a las mujeres a superar el miedo a acudir al médico y a motivar a sus familiares y vecinos a buscar atención cuando lo necesiten.

Intimidad y bienestar emocional, necesarios

Vivir con cáncer de mama implica mucho más que afrontar consultas, medicamentos y procedimientos. La enfermedad y sus tratamientos pueden repercutir en la autoestima, las relaciones personales y la vida íntima, cuestiones que también necesitan un espacio en la conversación médica.

Sobre este tema, el ginecobstetra y colposcopista César Del Orbe explicó que algunos tratamientos pueden provocar sequedad vaginal y dolor durante las relaciones sexuales. Estas molestias pueden afectar la intimidad de la pareja, aunque no siempre se habla de ellas abiertamente.

El especialista señaló que, en ocasiones, el distanciamiento responde al miedo, la incertidumbre o la falta de comunicación, y no necesariamente a una pérdida del deseo.

Por eso, animó a los profesionales de la salud a abordar estas inquietudes con sus pacientes y recordó que las mujeres tienen derecho a recibir orientación para recuperar su autoestima y mejorar su calidad de vida.

Hablar de estos cambios con el equipo médico puede ayudar a encontrar alternativas adecuadas para cada caso. La intimidad, al igual que la salud emocional, merece atención durante el tratamiento y la recuperación.

Una lucha que no debe afrontarse en soledad

El Seminario Rosa 2026 también puso el foco en el acompañamiento y la concientización. La doctora Rosa Méndez, del área de Educación a los Usuarios, destacó el valor del lazo rosa como símbolo del compromiso con la salud e invitó a las asistentes a compartir el mensaje en sus familias y comunidades.

Como parte de la campaña de este año, exhortó a dar seguimiento a los chequeos mamarios según la edad y los antecedentes familiares, y motivó a las pacientes a convertirse en embajadoras de la concientización sobre el cáncer de mama.

La jornada concluyó con testimonios de pacientes y sobrevivientes, además de un mensaje de Juliana O’Neal, quien recordó que recibir un diagnóstico de cáncer no es una sentencia de muerte, sino el inicio de una lucha que puede afrontarse con atención médica, acompañamiento y apoyo de los seres queridos.

El mensaje que dejó el encuentro va más allá de una fecha conmemorativa fue que atender el cáncer de mama implica mirar a la persona en su conjunto.

Seguir las indicaciones médicas, vigilar la glucosa y la salud cardiovascular, cuidar la alimentación y hablar abiertamente sobre los cambios físicos y emocionales son aspectos que pueden contribuir al bienestar durante el proceso.

Y, sobre todo, recordar que ninguna mujer debería tener que atravesarlo sola.

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