"My Science Project", la película que llegó en el momento perfecto... para ser ignorada

Estrenada en pleno auge del cine juvenil de ciencia ficción de los años 80, la cinta de Jonathan R. Betuel no logró convertirse en un clásico

“My Science Project” contaba con una premisa prometedora, un reparto reconocible y unos efectos especiales competentes, pero no logró sobresalir como las otras películas de la época. (Touchstone Films/Touchstone Pictures/Silver Screen Partners II)

Hay décadas que parecen tener un talento especial para producir películas inolvidables, y los años 80 fue una de ellas. Entre 1984 y 1986 llegaron a las salas producciones que no solo triunfaron en taquilla, sino que terminaron convirtiéndose en referentes del cine fantástico y juvenil.

Bastaba una idea original, una banda sonora llena de himnos del rock, un grupo de adolescentes carismáticos y un poco de imaginación para que cualquier película tuviera la oportunidad de convertirse en un clásico o incluso en el inicio de una franquicia.

Fue precisamente en ese escenario donde apareció "My Science Project". Estrenada en 1985, compartía cartelera con títulos como "Back to the Future", "Weird Science" y "Real Genius", tres películas que, cada una desde un enfoque distinto, demostraron hasta dónde podía llegar la combinación de ciencia ficción y comedia adolescente.

Vista desde la actualidad, resulta inevitable preguntarse por qué esta producción no consiguió el mismo reconocimiento. La respuesta no está en la falta de imaginación, sino en una ejecución que nunca logra estar a la altura de las posibilidades que ofrecía su propia historia.

Una idea que prometía mucho más

Michael Harlan es un estudiante que necesita presentar un proyecto de ciencias si quiere aprobar la asignatura y graduarse de bachillerato.

Desesperado por encontrar algo que impresione a su profesor, termina entrando junto a su amiga Ellie en un depósito de chatarra militar, donde descubre un extraño dispositivo capaz de alterar el espacio y el tiempo.

Lo que parecía una solución improvisada pronto desencadena una serie de acontecimientos que mezclan distintas épocas de la historia y convierten la escuela en un escenario completamente impredecible.

Sobre el papel, la premisa resulta muy atractiva. La posibilidad de que dinosaurios, soldados de la guerra de Vietnam, tecnología futurista y otros elementos de distintas épocas aparezcan en un mismo lugar ofrece un enorme potencial para construir una aventura divertida y caótica.

Es una de esas ideas que, en manos de un guion más sólido, podría haber dado lugar a una de las películas más recordadas de la década.

Sin embargo, conforme avanza la historia queda claro que el problema nunca fue el concepto. El verdadero obstáculo aparece en la manera en que ese concepto se desarrolló.

Un guion que deja demasiadas oportunidades escapar

"My Science Project" da la impresión de tener prisa por llegar a la siguiente escena espectacular sin detenerse a desarrollar las consecuencias de lo que acaba de ocurrir.

Los protagonistas provocan daños materiales, llaman la atención de la policía y desencadenan situaciones que deberían tener un peso importante dentro de la historia. Sin embargo, muchos de esos conflictos desaparecen sin una resolución clara. La película parece asumir que el espectador completará por sí mismo los espacios vacíos que deja el guion.

No se trata de exigir un realismo absoluto a una comedia de ciencia ficción, sino de recordar que incluso las historias más fantásticas necesitan reglas internas que permitan al espectador creer en lo que ocurre.

Películas como "Back to the Future" demostraron que era posible construir mundos extraordinarios sin perder de vista la lógica narrativa. En "My Science Project" esa sensación de coherencia aparece solo de forma intermitente.

El resultado es una historia que constantemente insinúa ser mejor de lo que finalmente termina siendo.

Un protagonista incapaz de sostener la película

Otro de los principales problemas es Michael Harlan, o por lo menos en la forma que lo interpreta John Stockwell.

No hay nada especialmente negativo en el trabajo de Stockwell como actor. De hecho, durante aquellos años participó en producciones tan populares como "Christine" y posteriormente aparecería en "Top Gun", antes de iniciar una sólida carrera como director. El inconveniente aquí parece comenzar mucho antes de que las cámaras empezaran a rodar.

Michael está escrito como un personaje sorprendentemente plano. Es un joven al que le gustan los automóviles, pero más allá de eso el guion apenas le concede rasgos que lo hagan destacar.

Carece del ingenio de Marty McFly, del entusiasmo de otros héroes juveniles de la época o de una personalidad capaz de convertirlo en alguien memorable.

La interpretación de Stockwell tampoco consigue llenar esos vacíos. En muchos momentos transmite una energía demasiado contenida y una presencia que nunca termina de dominar la pantalla. Más que el protagonista de una aventura fantástica, parece un personaje secundario al que las circunstancias colocaron accidentalmente en el centro de la historia.

A ello se suma la escasa química con Danielle von Zerneck como Ellie. Aunque ella representa el interés romántico de Michael, la relación entre ambos nunca desarrolla la naturalidad suficiente para que el espectador comprenda por qué deberían importar como pareja.

Donde la película sí encuentra aciertos

Paradójicamente, algunos de los secundarios aportan más personalidad que el propio protagonista. Por ejemplo, Dennis Hopper añade una presencia que siempre resulta bienvenida, aunque su participación sea limitada. El resto del elenco cuenta con varios rostros muy familiares para quienes crecieron viendo el cine de los años 80.

Tampoco sería justo afirmar que la película fracasa en el apartado técnico. Los efectos especiales funcionan bastante bien para una producción de 1985 y logran vender la idea de que distintas épocas están chocando entre sí. Sin ser revolucionarios, cumplen con solvencia y siguen conservando cierto encanto artesanal característico del cine fantástico de aquellos años.

Una película eclipsada por una generación irrepetible

Quizá el mayor problema de "My Science Project" fue estrenarse en el momento equivocado.

Mientras "Back to the Future" revolucionaba el cine comercial mezclando ciencia ficción, aventura y comedia con un guion prácticamente perfecto; "Weird Science" apostaba por un humor irreverente y surrealista; y "Real Genius" encontraba un equilibrio entre la comedia y el mundo académico, la película de Jonathan R. Betuel quedó situada en un punto intermedio sin desarrollar una personalidad propia que la distinguiera del resto.

Eso no significa que sea un desastre. De hecho, posee suficientes ideas interesantes y momentos entretenidos para entender por qué muchas personas que la descubrieron durante su infancia la recuerdan con cariño. La nostalgia puede convertirla en una experiencia agradable para quienes crecieron en aquella época.

Vista por primera vez en la actualidad, sin embargo, sus debilidades resultan mucho más evidentes. El guion deja demasiadas oportunidades sin aprovechar, el protagonista carece del magnetismo necesario para sostener la historia y la película nunca alcanza el nivel de creatividad narrativa que sí lograron sus competidoras.

Si el cine juvenil de los años 80 fuera un exclusivo club, "Back to the Future", "The Goonies", "Weird Science", "Real Genius" o "Ferris Bueller's Day Off" serían esos miembros de los que todo el mundo sigue hablando décadas después.

"My Science Project", en cambio, sería ese muchacho que reunía varias cualidades para formar parte del grupo, pero al que nunca terminaban invitando a las fiestas. No porque fuera un desastre, sino porque siempre había alguien más interesante ocupando su lugar.

Y quizá esa sea la mejor forma de entender su legado: una película con buenas ideas, realizada en una época extraordinaria, que tuvo la mala fortuna de compartir escenario con algunos de los mayores clásicos de toda una generación.

Escritor y periodista con más de 10 años de experiencia en las áreas del periodismo y escritura creativa.