"Saccharine" explora los límites del terror psicológico en la cartelera de la semana
La nueva película de Natalie Erika James combina horror sobrenatural y crítica social en una historia sobre la obsesión por la imagen corporal
La cartelera de esta semana presenta un único estreno, pero con una propuesta que apuesta por un terror diferente al habitual. "Saccharine" utiliza los elementos del cine sobrenatural para construir una historia que también reflexiona sobre la presión social, la percepción del propio cuerpo y los riesgos de perseguir ideales de belleza a cualquier precio.
Dirigida por la australiana Natalie Erika James, la película mezcla el suspenso con el drama psicológico para abordar temas actuales desde una perspectiva inquietante, en la que el verdadero peligro no solo proviene de una presencia sobrenatural, sino también de las decisiones que toma su protagonista.
Saccharine
Hana es una estudiante de medicina que vive atrapada por una profunda insatisfacción con su apariencia física. Después de intentar sin éxito diferentes métodos para perder peso, decide recurrir a una práctica tan extraña como perturbadora que promete resultados rápidos: consumir cenizas humanas como parte de una supuesta tendencia para adelgazar.
Lo que comienza como una decisión desesperada pronto desencadena una serie de acontecimientos que transforman su vida en una auténtica pesadilla.
A medida que experimenta cambios físicos, Hana también comienza a sentir la presencia de una entidad siniestra que la persigue constantemente.
La película utiliza la figura del llamado "fantasma hambriento", una conocida creencia del folclore asiático, para representar de forma simbólica la obsesión, la culpa y el deseo insaciable que consumen a la protagonista. De esta manera, el horror sobrenatural se convierte en una extensión de los conflictos emocionales que atraviesa el personaje.
Más allá de los sobresaltos propios del género, "Saccharine" centra buena parte de su propuesta en la presión que ejercen los estándares de belleza, la cultura de las dietas y la búsqueda de soluciones inmediatas para alcanzar una imagen corporal idealizada.
La historia también explora cómo la obsesión puede transformarse en una forma de dependencia capaz de afectar la identidad y las relaciones personales.
Midori Francis encabeza el reparto en el papel de Hana, acompañada por Danielle Macdonald, Madeleine Madden, Robert Taylor, Showko Showfukutei y Annie Shapero. La dirección y el guion corresponden a Natalie Erika James, quien vuelve a combinar el terror con conflictos familiares y emocionales, una fórmula que ya había explorado en trabajos anteriores.
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